Atenea

En la mitología griega, Atenea o Atena (en ático Ἀθηνᾶ Athênã o en jónico Ἀθήνη Athếnê; en dórico Ἀσάνα Asána) es la diosa de la sabiduría, la estrategia y la guerra justa. Fue considerada una mentora de héroes y adorada desde muy antiguo como patrona de Atenas, donde se construyó el Partenón para adorarla. En los mitos clásicos nunca tuvo consorte o amante, y por ello a menudo era conocida como Atenea Partenos (‘virgen’). Fue asociada por los etruscos con su diosa Menrva, y posteriormente por los romanos con Minerva.

Atenea Partenos. Mármol griego firmado ANTIOCHOS, copia del siglo I del original de Fidias del siglo V que se erigió en la Acrópolis.

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Mitología [editar]

Nacimiento [editar]

Atenea naciendo armada de la cabeza de Zeus, con Ilitía (?) a la derecha. Detalle de la cara A de un ánfora ática de figuras negras, 550–525 a. C.

En el panteón olímpico Atenea aparece como la hija favorita de Zeus, nacida de su frente completamente armada después de que éste se tragase a su madre, Metis.[1] La historia de su nacimiento aparece en varias versiones.

Homero llama a Atenea hija de Zeus, sin alusión alguna a su madre o a la forma en la que llegó a existir,[2] mientras la mayoría de las tradiciones posteriores coinciden al afirmar que nació de la cabeza del dios. Ya en Hesíodo la madre de Atenea era la oceánide Metis, la primera esposa de Zeus.[3] Tras yacer con ella, Zeus temió inmediatamente las consecuencias, pues había sido profetizado que Metis alumbraría hijos más poderosos que él.[4] Para impedir tan graves consecuencias, siguió el consejo de Gea y Urano y «la encerró en su vientre»,[3] pero Metis ya había concebido una hija, Atenea, que brotaría de su cabeza.

Píndaro añade que Hefesto abrió la cabeza de Zeus con su hacha minoica de doble hoja, el labrys, y que Atenea saltó de la cabeza completamente adulta «y llamó al ancho cielo con su claro grito de guerra. Y Urano tembló al oírlo, y la Madre Gea...»[5] Otros cuentan que Prometeo, Hermes o Palemón ayudaron a Zeus en el nacimiento de Atenea y mencionan al río Tritón como el lugar donde tuvo lugar el suceso.[6] Otras tradiciones cuentan incluso que Atenea salió de la cabeza de Zeus completamente armada, una afirmación de la que se dice que Estesícoro fue la autoridad más antigua.[7] [8]

Los mitos clásicos posteriores señalaban que Hera se molestó tanto de que Zeus tuviese un hijo, aparentemente por sí mismo, que ella hizo lo propio con Hefesto. Tras la aparición de esta versión se empezó a afirmar que Metis no tuvo más hijos y que Zeus perduró como rey del Olimpo. Los mitos griegos permanecieron estáticos en este punto, sin cambiar hasta el declive de la cultura antigua y la práctica de su religión.

Otras tradiciones [editar]

Un segundo grupo de tradiciones considera a Atenea hija de Palas o Palante, el gigante alado a quien más tarde mataría por intentar violar su castidad, usando desde entonces su piel como égida protectora y sujetándose sus alas a sus propios pies.[7] [9] Una tercera tradición lleva su origen a Libia y considera a Atenea hija de Poseidón y la ninfa Tritonis. Cuenta Heródoto que en una ocasión Atenea se enfadó con su padre y se fue con Zeus, quien la hizo su propia hija.[10] Este pasaje muestra claramente la forma en la que los genuinos mitos helénicos antiguos fueron trasplantados a Libia, donde posteriormente fueron considerados fuentes de los helénicos. Sobre esta Atenea libia se cuenta también que fue educada por el dios-río Tritón, junto con su propia hija Palas.[11]

La relación de Atenea con Tritón y Tritonis dio origen posteriormente a las diversas tradiciones sobre su lugar de nacimiento, de forma que donde quiera que hubiese un río o fuente con ese nombre, como en Creta, Tesalia, Beocia, Arcadia y Egipto, los habitantes de tales regiones reclamaban que Atenea había nacido en ellos. De estos lugares de nacimiento en un río llamado Tritón parece que fue llamada Tritonis o Tritogenia,[12] aunque debe señalarse que este epíteto también se explica de otros modos.

Fragmentos atribuidos por Eusebio de Cesarea al semilegendario historiador fenicio Sanconiatón, que Eusebio creía habían sido escritos antes de la Guerra de Troya, hacen a Atenea hija de Crono, un rey de Biblos de quien se decía que había visitado «el mundo inhabitable» y legado el Ática a Atenea. El relato de Sanconiatón haría a Atenea, como a Hera, hermana de Zeus en lugar de su hija.

Deben señalarse por último una tradición que hacía a Atenea hija de Itonio y hermana de Iodama, a la que mató,[13] [7] y otra según la cual era hija de Hefesto.

Atenea Partenos [editar]

Atenea con casco llevando la serpiente Erictonio en una cista (canasta), detalle. Mármol romano de la época imperial, siglo I–II. (Museo del Louvre, París).

El carácter de Atenea ocupaba un lugar intermedio entre el masculino y el femenino, por lo que en un himno órfico se la llama ἄρσην καὶ ϑἣλυς,[14] y por tanto es también una divinidad virgen,[15] cuyo corazón es inaccesible a la pasión del amor, y que rechaza el matrimonio. Nunca tuvo consorte o amante, y fue conocida como Atenea Partenos, ‘Atenea la virgen’, título del que procede el nombre de su templo más famoso, el Partenón de la Acrópolis ateniense. No se trataba de una mera observación de su virginidad, sino de un reconocimiento de su papel como encargada de hacer cumplir las normas de la modestia sexual y el misterio ritual. Este papel se expresa en varias historias sobre ella. Marino cuenta que cuando los cristianos retiraron la estatua de la diosa del Partenón, una bella mujer se apareció en sueños a Proclo, un devoto de Atenea, y anunció que la «Señora Ateniense» deseaba morar con él.[16]

En una versión del mito de Tiresias,[17] éste se tropezó con Atenea cuando se bañaba, y fue cegado por su desnudez.[18] Para compensarle por su pérdida, le purificó las orejas, lo que le permitió entender el lenguaje de los pájaros, logrando así el don de la profecía.[19]

Las tradiciones más antiguas siempre describen a la diosa vestida, pero Ovidio la hace aparecer desnuda ante Paris.[20] Su estatua también estaba siempre vestida, y cuando era llevada en los festivales áticos estaba completamente cubierta. Pero a pesar de la opinión general sobre su carácter virgen, hay algunas tradiciones de origen tardío que la describe como una madre. En ellas, Apolo es considerado hijo de Hefesto y Gea por accidente, ya que Hefesto pretendía poseer a Atenea, una leyenda que puede haber surgido en el momento en que los jonios introdujeron el culto de Apolo en el Ática, y cuando esta nueva divinidad fue ubicada con algún lazo familiar con la antigua diosa del país.[21] Licno también es considerado un hijo de Hefesto y Atenea.[22]

Erictonio [editar]

Hefesto intentó violar a Atenea pero ésta lo evitó. Su semen cayó al suelo, y Erictonio nació de la Tierra, Gea. Atenea crió entonces al bebé como su madre adoptiva.[23]

Atenea puso al infante Erictonio en una pequeña caja (cista) que confió a tres hermanas, Herse, Pándroso y Aglauro. La diosa no les dijo qué contenía la caja, pero les advirtió que no la abriesen hasta que regresase. Una o dos hermanas abrieron la caja, hallando a Erictonio con forma de (o abrazado a) una serpiente. La serpiente o la locura producida por ésta hizo que Herse y Pándroso se arrojasen desde la Acrópolis.[24] Harrison cree que se trata de un simple cuento cautelar dirigido a las jóvenes que portaban la cista en los rituales de la Tesmoforia, para desanimarlas a abrirla fuera del contexto adecuado.

Otra versión del mito de las doncellas atenienses es narrada por Ovidio en Las metamorfosis. En esta variante posterior Hermes se enamora de Herse. Las tres doncellas van al templo para ofrecer sacrificios a Atenea. Hermes pide ayuda a Aglauro para seducir a Herse, y ésta le pide dinero a cambio. Hermes le da el que las hermanas ya habían ofrecido a Atenea, quien como castigo por la codicia de Aglauro pide a la diosa Envidia que le infunda celos de Herse. Cuando Hermes llega para seducir a ésta, Aglauro se interpone en su camino en lugar de ayudarle como habían acordado, por lo que el dios la transforma en piedra.[25]

Con este origen mítico, Erictonio se convirtió en el rey fundador de Atenas, donde se le atribuyeron muchos cambios beneficiosos para la cultura ateniense. Durante esta época Atenea le protegió con frecuencia.

Señora de Atenas [editar]

Atenea compitió con Poseidón por ser la deidad protectora de Atenas, que aún no tenía nombre, en una versión de su mito fundacional. Se acordó que cada uno daría a sus habitantes un regalo y que éstos elegirían cuál preferían. Poseidón golpeó el suelo con su tridente e hizo brotar una fuente, lo que les daba un medio de comerciar y agua (en su cima Atenas fue una importante potencia marítima, derrotando a la flota persa en la Batalla de Salamina), pero ésta era salada y mala para beber. (En una versión alternativa, Poseidón ofrecía el primer caballo.) Atenea ofreció el primer olivo domesticado. Los ciudadanos (o su rey, Cécrope) aceptaron el olivo y con él el patronazgo de Atenea, pues les proporcionaba madera, aceite y alimento. Robert Graves opinaba que «los intentos de Poseidón por tomar posesión de ciertas ciudades son mitos políticos» que reflejaban el conflicto entre religiones matriarcales y patriarcales.[26] Atenea fue también la diosa protectora de otras ciudades, notablemente de Esparta.

Una variante de este relato es que los propios atenienses eligieron por votación a uno de los dos dioses para que diera nombre a su ciudad. Todas las mujeres votaron por Atenea y todos los hombres por Poseidón. Ganó Atenea por un solo voto y Poseidón inundó la región. Para calmar la cólera de Poseidón desde entonces las mujeres dejaron de tener derecho al voto y los hijos no podrían tener nombres derivados del nombre de la madre.[27]

Consejera [editar]

Atenea y Heracles en un kílix ático de figuras rojas de Vulci, 480–470 a. C.

Los mitos griegos clásicos cuentan que Atenea guió a Perseo en su cruzada para decapitar a Medusa. Enseñó a Heracles cómo despellejar al león de Nemea usando las propias garras del león para cortar su gruesa piel. También le ayudó a derrotar a los pájaros del Estínfalo y a navegar en el inframundo capturando a Cerbero.

En otra historia tardía se decía que la naturaleza astuta y perspicaz de Odiseo le ganó rápidamente el favor de Atenea, aunque en las épicas de tipo realista la diosa es confinada a ayudarle solo a distancia, como implantando pensamientos en su cabeza, durante su viaje de vuelta a casa desde Troya. No es hasta que llega a la playa de una isla en la que Nausícaa lava sus ropas cuando Atenea puede llegar a dar una ayuda más tangible. Se aparece en los sueños de Nausícaa para asegurar que la princesa rescate a Odiseo y le envíe finalmente a Ítaca. La propia diosa se aparece disfrazada a Odiseo tras su llegada. Inicialmente le miente diciéndole que su esposa Penélope se ha casado y que a él se le da por muerto, pero sin embargo Odiseo le miente a su vez, viendo a través de su disfraz. Complacida por su determinación y sagacidad, Atenea se le revela y le cuenta todo lo que necesita saber para recuperar su reino. Le disfraza como un anciano para que no sea descubierto por los pretendientes o por Penélope y le ayuda a derrotar a éstos y a finalizar la subsiguiente disputa entre sus familiares.

Otros mitos [editar]

En la Gigantomaquia ayudó a su padre y a Heracles con sus consejos, y también tomó parte activa en ella, pues enterró a Encélado bajo la isla de Sicilia y mató a Palas.[28] En la guerra de Troya estuvo del lado de los más civilizados griegos, aunque en su regreso a casa les envió tormentas, por la manera en la que Ayante Locrio había tratado a Casandra en su templo.

En la fábula de los Argonautas es ella quien instruye a los constructores del primer barco, el Argo.

Medusa [editar]

En un mito posterior, Medusa, quien a diferencia de sus dos hermanas gorgonas era imaginada por los griegos clásicos del siglo V mortal y extremadamente bella, mantuvo relaciones o fue violada por Poseidón en un templo de Atenea. Tras descubrir la profanación de su templo, la diosa transformó a Medusa para parecerse a sus hermanas como castigo. Su pelo se transformó en serpientes y tenía el poder de petrificar con la mirada.

Cuando Perseo decapitó a Medusa, sus hermanas Esteno y Euríale lloraron su muerte con lastimeros sonidos emitidos por las bocas de las serpientes que poblaban sus cabezas, y se decía que Atenea imitó tales sonidos con un junco, inventando así la flauta.[29]

Fábula romana de Aracne [editar]

La fábula de Aracne es una adición romana posterior al mito griego clásico,[30] que por supuesto no aparece en el repertorio mítico de los pintores de vasijas áticas. El nombre de Aracne (αράχνη) significa simplemente ‘araña’. Era la hija de un famoso pintor en púrpura de Tiro de Hipaipa (Lidia). Aracne se volvió tan vanidosa de sus habilidades como tejedora que empezó a alardear de ser mejor que la propia Atenea.

Atenea la dio la oportunidad de redimirse asumiendo la forma de una anciana y advirtiendo a Aracne que no ofendiese a los dioses. Ésta se burló y deseó un concurso de tejido, para poder demostrar su habilidad. Atenea tejió la escena de su victoria sobre Poseidón que había inspirado su patronazgo de Atenas. Según la historia latina, el tapiz de Aracne mostraba veintiún episodios de infidelidad de los dioses: Zeus con Leda, con Europa, con Dánae, etcétera.

Incluso Atenea admitió que la obra de Aracne era perfecta, pero se enfureció por la irrespetuosa elección, que mostraba los errores y transgresiones de los dioses.[31] Enojada, destruyó el tapiz y el telar de Aracne golpeándolos con su lanza. Cuando Aracne advirtió el disparate, se ahorcó. En el relato de Ovidio, Atenea se apiadó de ella y la transformó en una araña.

Esta fábula sugiere que el origen del arte de tejer está en la imitación de las arañas y que se consideraba que fue perfeccionado primero en Asia Menor.

Nombre, etimología y origen [editar]

Busto de Atenea, tipo Palas de Velletri (los ojos se han perdido). Copia del siglo II de una estatua votiva de Cresilas en Atenas, c. 430–420 a. C. (Gliptoteca de Múnich.)

Atenea tenía una relación especial con «Atenas», como demuestra la conexión etimológica de los nombres de la diosa y la ciudad,[32] un nombre plural porque aludía al lugar donde presidía su hermandad, las Athenai, en tiempos anteriores: «[Micenas] era la ciudad donde la diosa era llamada Micena (Mykene), y Micenas es el nombre en plural para la hermandad femenidad que la asistía allí. En Tebas era llamada Teba, y la ciudad es de nuevo un plural. Similarmente, en Atenas era llamada Aten(e)a».[33] Si su nombre aparece en eteocretense o no es una cuestión que tendrá que esperar a que se descifre el lineal A.

Günther Neumann ha sugerido que el nombre «Atenea» es posiblemente de origen lidio:[34] puede ser una palabra compuesta derivada en parte del tirsénico ati, ‘madre’, y del nombre de la diosa hurrita Hannahanna, abreviado en varios lugares como Ana. En la Grecia micénica, el teónimo A-ta-na-po-ti-ni-ja aparece una sola vez inscrito en las tablillas V 52 en lineal B de Cnosos de la «Habitación de las Tablillas Carro» de la Segunda Era Tardía Minoica.[35] Aunque Athana potniya se traduce a menudo como ‘Señora Atenea’, significa literalmente ‘la potnia de At(h)ana’, que quizá signifique ‘la Señora de Atenas’.[36] Cualquier relación con la ciudad de Atenas en la inscripción de Cnosos es incierta.[37] También aparece A-ta-no-dju-wa-ja, siendo la parte final la transcripción en lineal B de lo que conocemos en griego antiguo como Diwia (micénico di-u-ja o di-wi-ja), ‘divino’.[38]

En su diálogo Crátilo, el filósofo griego Platón da la etimología del nombre de Atenea, a partir del punto de vista de los antiguos atenienses:

Éste, amigo mío, tiene más peso. Ahora bien, parece que los antiguos tenían sobre Atenea la misma idea que los actuales entendidos en Homero. Y es que la mayoría de éstos, cuando comentan al poeta, dicen que Ate­nea es la responsable de la inteligencia (nous) misma y del pen­samiento (dianoia). Conque el que puso los nombres pensaba, se­gún parece, algo similar sobre ella; y, lo que es más im­portante, queriendo designar la «inteligencia de dios» (theoû nóēsis), dice —más o menos— que ella es la «inteli­gencia divina» (Theonóa), sirviéndose de la ‘a’ de otros dia­lectos, en vez de la ‘e’, y eliminando tanto la ‘i’ como la ‘s’. Y aun quizá ni siquiera por esta razón, sino que la llamó Theonóē en la idea de que ella, por encima de los demás, «conoce» (nooúsēs) las «cosas divinas» (tà theîa). Claro que tampoco es disparatado que quisiera también designar Ethonóē a la «inteligencia ética» (tōi éthei nóēsis), en la idea de que la diosa es esto. Y, ya sea él o algún otro, la llamaron después Athēnáa transformándolo en un nom­bre más bello, según creían ellos.[39]

Así pues, para Platón su nombre procedía del griego Ἀθεονόα Atheonóa, que los griegos racionalizaron como la mente (nous) de la deidad (theos).

El historiador griego Heródoto señaló que los ciudadanos egipcios de Sais adoraban a una diosa cuyo nombre egipcio era Neit,[40] y la identificaban con Atenea.[41]

Algunos autores[cita requerida] creen que en tiempos antiguos, la propia Atenea era una lechuza, o una diosa pájaro en general. En el Libro III de la Odisea adopta la forma de un pigargo o águila marina. Estos autores arguyen que abandonó su máscara de lechuza antes de perder las alas. «Atenea, para el momento en que aparece en el arte,» señaló Harrison, «se había despojado completamente de su forma animal, reduciendo las formas de serpiente y pájaro que una vez tuvo a atributos, pero ocasionalmente sigue apareciendo con alas en vasijas pintadas de figuras negras.»[42] Algunos autores[cita requerida] afirman que las borlas de su égida podrían ser los restos de alas.[43]

Roles y funciones [editar]

El juicio de Paris, de Hendrick von Balen (1599). Atenea aparece en el centro, con el escudo, la lanza y el casco.

Una serie completa de fábulas y usos, pertenecientes especialmente a la religión ateniense, representa a Atenea como la ayudante y protectora de la agricultura, papel bajo el que se representa a la diosa como inventora del arado y el rastrillo. Creó el olivo, enseñó a la gente a uncir los bueyes para arar, cuidó de la cría de caballos e instruyó a los hombres en su doma con bridas, otra invención suya.[44] Las dos deidades Erecteo y Erictonio, honradas en el Ática como poderes del fértil suelo, son sus hijos adoptivos. Los nombres de sus primeras sacerdotisas, las hijas de Cécrope, Aglauro, Pándroso y Herse, significan ‘aire brillante’, ‘rocío’ y ‘lluvia’, y son meras personificaciones de sus cualidades, de gran valor para el territorio ateniense.

Además de las invenciones relativas a la agricultura, también se le atribuían otras relacionadas con varios tipos de ciencia, industria y arte, y todos sus inventos no son del tipo que los hombres harían por azar o accidente, sino que requerían reflexión y meditación. Pueden señalarse la invención de los números,[45] del carro y de la navegación. En la historia ateniense enseña a Erictonio a atar sus caballos al carro, y en la corintia enseña a Belerofonte a dominar a Pegaso. Respecto a todos los tipos de artes útiles, se creía que había familiarizado a los hombres con los medios e instrumentos que eran necesarios para practicarlas, como con el arte de producir fuego. También se creía que había inventado casi todos los tipos de trabajo en los que se empleaba a las mujeres, como el hilado y el tejido, y ella misma era diestra en ellos. Incluso en Homero todos los productos del arte femenino, se califican de «obras de Atenea». Muchos paladios (estatuas de Palas) llevaban un huso y una rueca en la mano izquierda. Su genio cubre el campo de la música y el baile: fue la inventora de la flauta y la trompeta,[46] así como de la danza de guerra pírrica, de la que se decía que fue su ejecutora más antigua, en la celebración de la victoria de los dioses sobre los Gigantes. En suma, Atenea y Hefesto fueron los grandes patrones de artes tanto útiles como elegantes. Por ello se la llamaba Ergane,[47] y los autores posteriores la hicieron diosa de toda la sabiduría, el conocimiento y el arte, y la representaron sentada a la derecha de su padre Zeus y apoyándole con sus consejos.[48]

Como todas las demás deidades que se suponía que dispensaban las bendiciones de la naturaleza, es la protectora del crecimiento de los niños, y como diosa del cielo claro y el aire puro, otorga salud y aleja la enfermedad. Más aún, en Atenas era una deidad patrona del estado y la protectora (con Zeus) de las fratrías y las casas que formaban la base del estado. En Atenas y Esparta protegía las asambleas populares y deliberativas. En los demás sitios presidía sobre las mayores uniones de gente. También mantenía la autoridad de la ley, la justicia y el orden, en las cortes y la asamblea del pueblo. Esta noción era tan antigua como los poemas homéricos, en los que se describe a Atenea ayudando a Odiseo contra la conducta sin leyes de los pretendientes.[49] Se creía que había instituido la antigua corte del Areópago, y en casos en los que los votos de los jueces estaban empatados, daba el decisivo en favor del acusado.[50]

Atenea promocionaba la prosperidad interna del estado, al fomentar la agricultura y la industria y al mantener la ley y el orden en todas las transacciones públicas, y de la misma forma también lo protegía de los enemigos extranjeros, y así asumía el carácter de una deidad de la guerra, aunque en un sentido muy diferente al de Ares, Eris o Enio. Según Homero ni siquiera llevaba armas, sino que las tomaba prestadas de Zeus,[51] guardaba a los hombres de la masacre cuando la prudencia lo requería,[52] y repelía el salvaje amor por la guerra de Ares, conquistándolo.[53] Atenea no ama la guerra por sí misma, sino solo por las ventajas que ganaba el estado al emprenderla, y por tanto sólo apoya aquellas empresas bélicas que se iniciaban con prudencia y que probablemente arrojaran resultados favorables.[54] En época de guerra, las ciudades, fortalezas y puertos quedan bajo su especial protección.

Como diosa prudente de la guerra también era la protectora de todos los héroes que se distinguieron por su prudencia y buenos consejos, así como por su fuerza y valor, como Heracles, Perseo, Belerofonte, Aquiles, Jasón, Diomedes y Odiseo. Como diosa de la guerra y protectora de los héroes, Atenea suele aparecer con armadura, con la égida y una vara dorada, con la que otorga a su favoritos juventud y majestad.[55]

Culto [editar]

Niké corona a Atenea. Detalle del Puteal de la Moncloa, un brocal de pozo de estilo neoático y época romana. Mármol del siglo II. (Museo Arqueológico Nacional de España, Madrid.)

Atenea fue adorada en todas las partes de Grecia, sugiriendo su relación con Tritón que sus lugares de culto más antiguo en Grecia se ubican en las riberas de este río beocio, que desembocaba en el lago Copais, y donde había dos antiguas ciudades pelasgas, Atenas y Eleusis, que fueron según la tradición tragadas por el lago. Desde allí su culto fue llevado en un periodo muy antiguo por los minios al Ática, Libia y otros países.[56] En Atenas se convirtió en la gran divinidad nacional de la ciudad y el país, y más tarde fue considerada por los atenienses la ϑεὰ σώτειρα, ὑγίεια y παιωνία, estándole consagrada la serpiente, el símbolo de la renovación perpetua.[57] En Lindos (Rodas) su culto era igualmente muy antiguo, siendo adorada como la diosa que ayudó a Danio a construir el primer barco de cincuenta remos. Entre las cosas que le estaban consagradas puede mencionarse también el mochuelo (muchas veces traducido como ‘lechuza’),[58] el gallo y el olivo, que se decía que había creado en su concurso con Poseidón por la posesión del Ática.[59] En Coron (Mesenia) su estatua llevaba un cuervo en la mano.[60]

Los sacrificios que se le ofrecían consistían en toros, de donde probablemente obtuvo el epíteto de Tauróbolo (ταυροϐόλος),[61] corderos y vacas.[62] Eustacio señala que solo se le sacrificaban hembras, con excepción de los corderos.[63] En Ilión se decía que se le sacrificaban doncellas o niños locrios cada año como expiación por el crimen cometido por Ayante Locrio con Casandra, y la Suda afirma que estos sacrificios siguieron ofreciéndosele hasta el 346 a. C.[64]

En el Ática se celebraban varios festivales haciendo referencia al papel de Atenea como protectora de la agricultura: la Calintaria y Plinteria, la Esciroforia, la Arreforia o Herseforia, y la Oscoforia, que eran comunes a Atenea y Dioniso. Incluso la fiesta principal, las Panateneas, fue originalmente una fiesta de la cosecha. La siembra se abría en con tres servicios sagrados del arado. De estos, dos eran en honor de Atenea como inventora del arado, mientras el tercero se celebraba en honor de Deméter. Al comienzo de la primavera se le daban gracias por anticipado (προχαριστήρια)[65] por la protección que iba a proporcionar a los campos. Es significativo que la presentación del peplo o manto, la principal ofrenda de la celebración, tuviese lugar en la temporada de siembra.

Era adorada en las Calceas (o fiesta de los herreros) como señora y protectora de las artes y la artesanía. El festival de la Apaturia hacía una referencia directa al carácter de la diosa como protectora del estado. El festival de Atenea Itonia en Coronea era una fiesta confederada de toda Beocia. Fue adorada con Erecteo en el templo bautizado en su honor (el Erecteión), el santuario más antiguo de la acrópolis de Atenas.

Epítetos [editar]

El epíteto homérico más común para Atenea, glaucopis (γλαυκὣπις), suele traducirse como ‘de ojos brillantes’ y es una combinación de γλαύκος glaukos (que significa ‘brillante’, ‘plateado’, y posteriormente ‘garzo’ o ‘gris’) y ώψ ôps (‘ojo’, o a veces ‘cara’). Es interesante advertir que γλαύξ glaux, ‘mochuelo’,[58] tiene la misma raíz, presumiblemente por sus distintivos ojos. El pájaro que ve bien de noche está estrechamente relacionado con la diosa de la sabiduría: en representaciones arcaicas, Atenea suele ser representada con un mochuelo posado en su cabeza. En tiempos antiguos, Atenea bien pudo haber sido una diosa pájaro, parecida a la diosa desconocida representada con mochuelos, alas y garras de pájaro en el relieve Burney, una terracota mesopotámica de principios del II milenio adC.[cita requerida]

En la Ilíada,[66] los himnos homéricos y en la Teogonía de Hesíodo, Atenea recibe el curioso epíteto Tritogenia, cuyo significado exacto no está claro. Parece significar ‘nacida de Tritón’,[12] indicando quizás que este dios marino era su padre según algunos antiguos mitos,[67] o menos probablemente que nació cerca del lago Tritón en África. Otros derivan este epíteto de una antigua palabra cretense, eólica o beocia, τριτώ, que significa ‘cabeza’, por lo que el epíteto sería ‘nacida de la cabeza’, y otros creen que tenía la intención de conmemorar la circunstancia de haber nacido en el tercer día del mes (‘nacida tercera’).[68]

Atenea fue equiparada a menudo con Afea (Αφαία), una diosa local de la isla de Egina, ubicada cerca de Atenas, tras quedar bajo el control de ésta. El historiador griego Plutarco también alude a un ejemplo durante la construcción de Partenón en la que fue llamada Higía (Ὑγεία Hygeía, ‘saludable’):

Un caso maravilloso ocurrido mientras se construían dio indicio de que la Diosa, lejos de repugnar la obra, tomaba parte en ella y concurría a su perfección. El más laborioso y activo de los artistas tropezó y cayó de lo alto, quedando tan maltratado que le desahuciaron los médicos. Apesadumbróse Pericles, y la Diosa, apareciéndosele entre sueños, le indicó una medicina con la cual muy pronta y fácilmente le puso bueno. Por este suceso colocó en la ciudadela la estatua de bronce de Atenea Higía junto al ara, que se dice estaba allí antes. Fidias hizo además la estatua de oro de la diosa, y en la base se lee la inscripción que le designa autor de ella.[69]

Otros epítetos son:

  • Acrea (ἀκραἳα).
  • Acria (ἀκρία), bajo el que era adorada en Argos.
  • Aethyta, bajo el que era adorada en Megara.[70] La palabra αίθυια aithyia significa ‘buceador’ y figurativamente ‘barco’, por lo que el título debe aludir a Atenea como profesora del arte de la construcción de barcos y la navegación.[71]
  • Ageleia (ἀγελεία, ‘que impera en las batallas’)
  • Agiopoinos (ἀξιόποινος, ‘vengadora’).[72]
  • Agiraia (ἀγυραἳα).[73]
  • Alalcomeneis (ἀλαλκομενηΐς, ‘poder defensivo’, o bien de Alalcomeneo).
  • Alcímaca (ἀλκιμάχη).
  • Areia, por su papel en el juicio realizado en el Areópago a Orestes por la muerte de su madre, Clitemnestra.
  • Atritona (Άτρυτώνη Atrytone, ‘incansable’).
  • Boarmia (βοαρμία, ‘protectora de los bueyes’).
  • Boudeia (βούδεια, ‘diosa de los bueyes’).
  • Boulaia (βουλαἳα, ‘consejera’).
  • Calinitis (χαλινἳτις, ‘de la brida’).
  • Cidonia (Κυδονία), en un templo de Frixa (Élide), que fue construido por Clímeno de Cidonia.[74]
  • Cledoucos (κληδοὓχος).
  • Ergane (ἐργάνη) como protectora de los artesanos. Bajo este nombre se la menciona en varias inscripciones halladas en la Acrópolis.
  • Erisiptolis (ἐρυσίπτολις, ‘protectora de la ciudad’).
  • Lafria (λαφρία).
  • Hipia (ἱππία, ‘ecuestre’) como la inventora del carro, título bajo el que fue adorada en Atenas, Tegea y Olimpia.[75] Con este nombre recibía un parentesco diferente: hija de Poseidón y Polife, y hermana de Océano.[76]
  • Laósoos (λαόσσοος, ‘beneficiosa’).
  • Meganitis (μηχανἳτις, ‘de gran recurso’).
  • Oftalmutis (ὀφθαλμὓτις).
  • Oguderces (ὀξυδερκής).
  • Optiletis (ὀπτιλέτις, ‘de vista aguda’).
  • Palas (Παλλάς Pallás), de significado controvertido, que pudiera ser ‘doncella’ o ‘la que blande el escudo’.[77] El epíteto es el nombre del gigante que según algunas tradiciones era su padre y al que mató cuando intentó violarla, o bien de una hermana, hermana de leche, compañera u oponente en la batalla a la que mató accidentalmente, fabricando el paladio y anteponiendo su nombre al suyo propio como homenaje.[11] Sobre este asunto, Burkert dice que «es la Palas de Atenas, Pallas Athenaie, igual que la Hera de Argos es Here Argeie».[78]
  • Panaquea, bajo el que fue adorada como diosa de la liga aquea.
  • Partenos (Παρθένος Parthénos, ‘virgen’), como fue adorada en el Partenón, especialmente durante las Panateneas. (Véase más arriba.)
  • Pilaitis (πυλαἳτις).
  • Polias (πολιάς, ‘de la ciudad’), como protectora de Atenas y la Acrópolis, pero también de otras ciudades, como Argos, Esparta, Gortina, Lindos y Larisa.
  • Polioucos (πολιοὓχος, ‘que protege la ciudad’)
  • Poluboulos (πολύϐουλος, ‘del buen consejo’).
  • Polumetis (πολύμητις, ‘de numerosos inventos’).
  • Promacorma (προμαχόρμα, ‘defensora de la bahía’).
  • Promacos (Πρόμαχος Promachos, ‘que lucha delante’) cuando dirigía la batalla.[79]
  • Tritonia

Representaciones y atributos clásicos [editar]

Relieve de la Atenea pensativa. Descansado sobre una vara, Atenea mira a una estela rectangular, quizá un mojón de un templo o una estela funeraria. C. 460 a. C. (Museo de la Acrópolis de Atenas n.º 695).

Atenea fue representada en obras de arte con frecuencia, pero fue Fidias quien estableció su tipo ideal en tres estatuas, las más famosas, erigidas en la Acrópolis de Atenas:

  • La colosal estatua criselefantina (labrada en marfil y oro) de Atenea Partenos, de treinta pies de altura (con el pedestal), ubicada en el Partenón. La diosa era representada llevando una larga túnica que le caía hasta los pies, y sobre su pecho tenía la égida con la cabeza de la Gorgona. Tenía un casco en la cabeza y llevaba en una mano una Niké de seis pies de alto, y en la otra una lanza, con la que apoyaba contra un escudo adornado con escenas de las batallas de las Amazonas con los Gigantes. A sus pies tenía una serpiente.[80]
  • La estatua de bronce de Atenea Promacos, fundida de los expolios de los atenienses en la batalla de Maratón, ubicada entre los Propileos y el Erecteión. Las proporciones de esta estatua era tan enormes que la brillante punta de la lanza y el penacho del casco eran visibles para los marineros que se aproximaban al Pireo desde Sunión.
  • La Palas Lemnia, así llamada porque había sido dedicada por los clerucos atenienses de Lemnos. El atractivo de esta estatua le ganó el apodo de «la hermosa». Como la anterior, era de bronce, y al representar a Atenea como diosa de la paz, no llevaba casco.

Se conservan un gran número de representaciones de Atenea en estatuas, bustos colosales, relieves, monedas y vasijas pintadas. Entre los atributos que caracterizan a la diosa en estas obras de arte están:

  • El casco, que suele llevar en la cabeza, bien elevado sobre la frente para revelar su cara con gesto de saludo pacífico, pero en unos pocos casos lleva en la mano. Suele estar adornado de la forma más bella con grifos, cabezas de corderos, caballos y esfinges.[81]
  • La égida, una coraza de piel de cabra que en mitos posteriores se decía le fue dada por padre, Zeus,[82] aunque estuvo relacionada con él mucho antes en otros contextos culturales.
  • El escudo redondo argólico en cuyo centro aparece el gorgoneion, la cabeza de la gorgona Medusa, el sello distintivo del culto a la primitiva diosa en Grecia que recibió la posición más alta en el vértice del frontispicio del Partenón (más tarde se decía que su escudo era un regalo votivo de Perseo).
  • Objetos a ella consagrados, como la rama de olivo, la serpiente, el mochuelo,[83] el gallo y la lanza.

Su atuendo suele ser la túnica espartana sin mangas, sobre la que viste una túnica, el peplo o, aunque raramente, la clámide. La expresión general de su figura es meditabunda y seria, su cara es más ovalada que redonda, su pelo es rico y generalmente peinado hacia atrás sobre las sienes, flotando libremente por detrás. La figura completa es majestuosa, y más fuerte que esbelta: las caderas son pequeñas y los hombros anchos, de forma que en conjunto recuerda de algún modo una figura masculina.[84] [85]

En anteriores retratos arcaicos de Atenea sobre vasijas pintadas, la diosa conserva parte de su carácter minoico-micénico, como las grandes alas de pájaro, pero esto no es cierto en esculturas arcaicas como las de Atenea Afea, donde subsumió a una diosa anterior invisiblemente numinosa, Afea, con relaciones cretenses en sus mitos.

La Atenea pensativa es un relieve fechado sobre el 460 a. C. que representa a una Atenea cansada descansando sobre una vara.

En la cultura posclásica [editar]

Atenea (Minerva) es el tema de la moneda conmemorativa 1915-S Panamá-Pacífico de 50 dólares. Con 2,5 onzas troy (78 g) de oro, es la mayor moneda (en peso) jamás acuñada por los Estados Unidos. Fue la primera moneda de 50 dólares acuñada y no se produjo ninguna mayor hasta las monedas de platino de 100 dólares de 1997. Por supuesto, en términos de valor nominal ajustado, la de 1915 es la mayor denominación jamás emitida por Estados Unidos.

Durante aproximadamente un siglo se ha erigido una réplica a tamaño real del Partenón en Nashville (Tennesse, Estados Unidos), ciudad conocida como la Atenas del Sur. En 1990, se añadió una gran réplica de la estatua de la diosa de Fidias, de unos 12,5 m de alto y dorada. El sello de California incluye una imagen de Atenea (o Minerva) arrodillada junto a un oso pardo.

Una estatua del pensador escéptico Ernest Renan provocó una gran controversia cuando fue instalada en Tréguier (Bretaña). La biografía de Jesús escrita por Renan en 1862 había negado su divinidad, y había escrito la Oración en la Acrópolis dirigida a la diosa Atenea. La estatua fue ubicada junto a la catedral, con la cabeza de Renan mirando en otra dirección mientras Atenea, a su lado, levanta el brazo como si desafiase al edificio. La instalación fue acompañada de una masiva protesta de los católicos locales y un servicio religioso contra el crecimiento del escepticismo y el secularismo.[86]

Notas [editar]

  1. ↑ La famosa caracterización de Harrison de este elemento mítico como «un desesperado expediente teológico para librar a la Core nacida de la tierra de sus condiciones matriarcales» nunca ha sido refutada (Harrison 1922 pág. 302).
  2. ↑ Homero, Ilíada v.880.
  3. ↑ a b Hesíodo, Teogonía 886 y sig., 924.
  4. ↑ Compárese con la profecía sobre Tetis.
  5. ↑ Píndaro, Olímpicas vii.35 y sig.
  6. ↑ Apolodoro, Biblioteca i.4.6; Escolio sobre las Olímpicas de Píndaro vii.66.
  7. ↑ a b c Tzetzes, Sobre Licofrón 355.
  8. ↑ Filóstrato, Imágenes ii.27; Escolio sobre Apolonio iv.1310.
  9. ↑ Cicerón, De natura deorum iii.23.
  10. ↑ Heródoto iv.180.
  11. ↑ a b Apolodoro iii.12.3.
  12. ↑ a b Pausanias ix.33.5.
  13. ↑ Pausanias ix.34.1
  14. ↑ Himnos órficos xxxi.10.
  15. ↑ Himnos homéricos ix.3.
  16. ↑ Marino, Vida de Proclo 30.
  17. ↑ Calímaco, Himnos 546, 589.
  18. ↑ Graves (1960), «The Nature and Deeds of Athena» 25.g. El mito de Acteón es igual en este aspecto.
  19. ↑ Apolodoro iii.6.7.
  20. ↑ Ovidio, Heroidas v.36.
  21. ↑ Müller, K. O. (1824). Die Dorier. Breslavia: Max, pp. ii.2.13. OCLC 27699812.
  22. ↑ Spanheim (1697) pág. 644.
  23. ↑ Apolodoro iii.14.6.
  24. ↑ Graves (1960), «The Nature and Deeds of Athena» 25.d.
  25. ↑ Ovidio, Las metamorfosis, ii.708–51, 752–832.
  26. ↑ Graves (1960) 16.3 pág. 62.
  27. ↑ Varrón, citado por San Agustín en La ciudad de Dios xviii.9.
  28. ↑ Apolodoro i.6.1 y sig.; comp. Spanheim (1697) pág. 643; Horacio, Odas i.12.19.
  29. ↑ Píndaro, Píticas xii.19 y sig.; compárense las otras versiones en Higino, Fabulas 165; Apolodoro i.4.2; Pausanias i.24.1.
  30. ↑ Ovidio, Las metamorfosis vi.5–54, 129–45; Virgilio, Geórgicas iv.246.
  31. ↑ Esto asume un punto de vista moralizador tardío de la mitología griega.
  32. ↑ «Que la diosa fuera bautizada por la ciudad o la ciudad por la diosa es una antigua disputa.» Burkert (1985), pág. 139.
  33. ↑ Ruck y Staples (1994) pág. 24.
  34. ↑ Neumann, G. (1967). «Der lydische Name der Athena. Neulesung der lydischen Inschrift Nr. 40». Kadmos 6.
  35. ↑ Kn V 52. Texto 208 en Ventris y Chadwick (1973).
  36. ↑ Palaima (2004) pág. 444.
  37. ↑ Burkert (1985) pág. 44.
  38. ↑ Ventris y Chadwick.[cita requerida]
  39. ↑ Platón, Crátilo 407b
  40. ↑ «Los ciudadanos tienen a una deidad como su fundadora, llamada en la lengua egipcia Neit, y aseguran que es la misma a las que los helenos llaman Atenea; son grandes amantes de los atenienses, y dicen que están de alguna forma relacionados con ellos.» (Platón, Timeo 21e.)
  41. ↑ Platón, Timeo 21e; Heródoto, Historias ii.170–5.
  42. ↑ Harrison (1922) pág. 306, 307 fig. 04: detalle de una copa de la colección Faina.
  43. ↑ Kluth, F. J. (1999–2005). «The Role of Athena in Ancient Greek Art» (en inglés). The Role of Women in the Art of Ancient Greece. Consultado el 24 de febrero de 2008.
  44. ↑ Eustacio, Sobre Homero pág. 1076; Tzetzes, Sobre Licofrón 520; Hesiquio s. v. Ἱππία ; Servio, Sobre la Eneida iv.402; Píndaro, Olímpicas xiii.79.
  45. ↑ Livio vii.3.
  46. ↑ Böckh, A. (1811). Pindari Epinicia Graece. Leipzig: Weigel, pp. 344. OCLC 179970906.
  47. ↑ Pausanias i.24.3.
  48. ↑ Homero, Odisea xxiii.160, xviii.190; Himno a Venus 4, 7 y sig.; Plutarco, Cimón 10; Ovidio, Fastos iii.833; Orfeo, Himnos xxxi.8; Spanheim (1697) pág. 643; Horacio, Odas i.12.19.
  49. ↑ Homero, Odisea xiii.394.
  50. ↑ Esquilo, Las euménides 753; comp. Pausanias i.28.5.
  51. ↑ Homero, Ilíada v.736 y sig.
  52. ↑ Homero, Ilíada i.199 y sig.
  53. ↑ Homero, Ilíada v.840 y sig., xxi.406.
  54. ↑ Homero, Ilíada x.244 y sig.
  55. ↑ Homero, Odisea xvi.172.
  56. ↑ Müller, K. O. (1820). Orchomenos und die Minyer. Breslavia: Max, pp. 355. OCLC 176879282.
  57. ↑ Pausanias i.23.5, 31.3, 2.4.
  58. ↑ a b Rodríguez-Noriega, Lucía (2006). «Intentando socavar una falsa creencia: la identidad del ave de Atenea». Studium 12: 103–11.
  59. ↑ Plutarco, De Iside et Osiride; Pausanias vi.26.2, i.24.3; Higino, Fábulas 164.
  60. ↑ Pausanias iv.34.3.
  61. ↑ Suda s. v. ταυροϐόλος.
  62. ↑ Homero, Ilíada ii.550; Ovidio, Las metamorfosis iv.754.
  63. ↑ Eustacio, Sobre Homero 1076.
  64. ↑ Suda s. v. ποινή.
  65. ↑ Suda s. v. προχαριστήρια.
  66. ↑ Homero, Ilíada iv.514.
  67. ↑ Kerényi sugiere que «Tritogenia no significaba que viniese al mundo en un río o lago particular, sino que nació de la misma agua, pues el nombre “Tritón” parece estar asociado con el agua en general.» (Kerényi 1951 pág. 128.)
  68. ↑ Tzetzes, Sobre Licofrón 519.
  69. ↑ Plutarco, Vida de Pericles xiii.8.
  70. ↑ Pausanias i.5.3, 41.6.
  71. ↑ Smith, W. (1867). «Aethyia», A Dictionary of Greek and Roman biography and mythology, i.51. OCLC 68763679.
  72. ↑ Pausanias iii.15.4.
  73. ↑ Pausanias iii.11.8.
  74. ↑ Smith, W. (1867). «Cydonia», A Dictionary of Greek and Roman biography and mythology, i.910. OCLC 68763679.
  75. ↑ Pausanias i.30.4, 31.3, v.15.4, viii.47.1.
  76. ↑ Suda s. v. «Hippeia Athena».
  77. ↑ Grupo Tempe (1998). Los dioses del Olimpo. Madrid: Alianza. ISBN 978-84-206-3648-1.
  78. ↑ Burkert (1985) pág. 139.
  79. ↑ La violencia y el derramamiento de sangre eran dominios de Ares.
  80. ↑ Pausanias i.24.7, 28.2.
  81. ↑ Homero, Ilíada v.743.
  82. ↑ Zeus es también Egidoco o Egioco, ‘portador de la égida’.
  83. ↑ El papel del mochuelo como símbolo de la sabiduría procede de esta asociación con Atenea.
  84. ↑ Hirt, A. (1805–1816). Bilderbuch für Mythologie, Archäologie und Kunst. Berlín: I. D. Sander, pp. i.46 y sig. OCLC 15474370.
  85. ↑ Welcker, F. G. (1818). Zeitschrift für Geschichte und Auslegung der alten Kunst. Gotinga: Vandenhoeck und Ruprecht, pp. 256 y sig. OCLC 15335221.
  86. ↑ Musée Virtuel Jean Boucher. «La statuaire monumentale» (en francés). Consultado el 21 de febrero de 2008.

Bibliografía [editar]

Véase también [editar]

Enlaces externos [editar]

Commons

Darwin y Chile



El bicentenario del nacimiento de Darwin ha dado origen a un homenaje múltiple y mundial, ciertamente muy justo, al cual Chile no se ha sustraído.
Y no podía haberlo hecho, pues durante sus cinco años de viaje como hombre de ciencias semioficial del Beagle hizo observaciones antropológicas, geológicas y naturalistas que de modo importante se relacionaban, directa o indirectamente, con nuestro país.
Las vació, según se sabe, en el último de los tres tomos de la versión oficial de aquella aventura (1839), republicada con cambios trascendentes el año 1845 bajo el título El viaje del Beagle. Los cambios apuntaban ya a la teoría de la evolución —como opuesta a la fijeza de las especies divinamente ordenada, la tesis creacionista— y se explicitó en el libro más famoso de Darwin, El origen de las especies (1859).
Nadie ignora el terremoto científico que significaron esta obra y teoría. Su aparente filo anticristiano (aunque el sabio sólo abordó el evolucionismo en el hombre algunos años después) hizo de ellas una bandera en la lucha que diversas escuelas de pensamiento —cientismo, positivismo, etc.— libraban a fines del XIX contra el pensamiento tradicional de la Iglesia Católica. Aquí, la lucha indicada adquirió un carácter extrema y amargamente político, ese siglo. Nuestros pensadores anticlericales, progresivamente, harían de Darwin un oráculo —algo siempre muy negativo para un científico— y del evolucionismo un dogma.
Barros Arana, v.gr., comenzó por mirarlo con dudas y terminó llamándolo “la teoría más luminosa”. La Patagonia Darwin/oráculo fue uno de los motivos, si no el principal, que llevaron al generalizado menosprecio de la Patagonia —que disputábamos con Argentina— entre los intelectuales y gobernantes chilenos. El Beagle la había visitado con cierta detención y Darwin, desembarcando, hizo varias incursiones terrestres a su interior, una de ellas —muy penosa— de 140 millas. Su cuadro y diagnóstico fueron siempre los mismos: “ni una sola gota de agua fresca”... once horas sin probarla, durante un reconocimiento; sequía la mayor parte del año; intentos de colonización europea , “miserables” y abandonados; indios crueles y agresivos; un paisaje invariable y “extremadamente sin interés”. Ni plantas, ni pasto. ¿Fauna? Pobre, mas la Patagonia “puede sin embargo jactarse de un stock de pequeños roedores mayor quizás que el de cualquier otro país del mundo”. Etc., etc.
Según he anticipado, esta Patagonia inútil devino un lugar común en Chile. Barros Arana lo confirmó al escribir —“con mucho cuidado y mucho amor”, decía él mismo— Elementos de Geografía Física (1871), que llevaba cinco ediciones el año 1900 y era el texto más usado por los estudiantes de humanidades o secundarios: “No es (la Patagonia) sino un inmenso desierto donde sólo aparece por intervalos una vegetación raquítica y espinosa: aguas salobres, lagos salados, incrustaciones de sal blanca se alternan con esta triste vegetación... hasta el pie de los Andes... (de) vertientes casi desnudas por ese lado”. Reiteraba don Diego tales conceptos a los negociadores argentinos el año 1878, apoyándolos con las “observaciones de los hombres científicos” que habían visitado e investigado esos territorios... Darwin sin duda entre ellos. Pero don Diego era un admirador de la Patagonia al lado de Vicuña Mackenna, cuyo libro de igual título (1880) amplificaba al investigador inglés con toda la elocuencia desmesurada de don Benjamín. Era una “tierra maldita”, dijo; apenas servía para enviar a ella criminales que merecieran un destino peor que la muerte. No debe creerse, sin embargo, que Darwin “inventara” la negativa visión chilena de la Patagonia. Lastarria la había anticipado en Lecciones de geografía moderna, el año 1838. Pero (según ha hecho notar sagazmente Manuel Ravest: Barros Arana y la pérdida de la Patagonia: mito y verdad) las ediciones POSTERIORES de ese libro enfatizan la inutilidad de aquel territorio, con tonos ultradarwinianos: “Ofrece el aspecto más horrible... no hay más árboles que algunos sauces a orillas de los ríos... ni... mineral alguno... (ni otros animales) que guanacos y zorrinos” (1857). Ahora bien, en el Tratado de 1881 cedimos la Patagonia a Argentina, a cambio del Estrecho de Magallanes y de mantener al vecino fuera de la Guerra del Pacífico. La clase gobernante e intelectual de Chile creyó que era un buen negocio, pues sobrevaloraba el Estrecho y hacía una nada de la Patagonia, basándose principalmente en Darwin. De todos modos, es probable, hubiésemos preferido el Estrecho —estábamos obsesionados con su importancia—, pero quizás sin ceder tan de barato la Patagonia. Un mal servicio que nos hizo el sabio. Los fueguinos Navegando el Estrecho, Darwin tuvo un conocimiento superficial de los indígenas fueguinos. Le bastó —conducta no muy científica— para referirse a éstos (excepto a los onas) de una manera sorprendente por lo despectiva. Hizo llover términos negativos sobre ellos. Tienen mayor diferencia con el hombre civilizado, dijo, que la existente entre el animal salvaje y el doméstico, siendo “las más abyectas y miserables creaturas que jamás haya visto”. Agregaba que su lengua había sido comparada con la de un hombre que carraspea, “pero por cierto ningún europeo nunca despejó su garganta con ruidos tan roncos, guturales y estridentes”. La completa desnudez de los indígenas pescadores, incluso de una mujer “totalmente desarrollada”, escandalizó al naturalista. Ha sido hecha la pregunta, añadía, de “qué placer pueden gozar en la vida algunos animales inferiores”, pero la interrogación es más pertinente respecto a estos “bárbaros”. Y así continuaba... Su entendimiento, por otra parte, era según Darwin casi nulo, sus habilidades, puro instinto. “Apenas podemos colocarnos en la posición de estos salvajes, y comprender lo que hacen”. A tan vil catadura de cuerpo e intelecto, unían los fueguinos —siempre conforme a Darwin— el más bajo nivel moral. No creían en la existencia después de la muerte, ni en ninguna forma de divinidad ni religión. Les eran ajenos los afectos familiares, tanto entre padres e hijos, como entre la mujer (“laboriosa esclava”) y el marido (“amo brutal”). Robaban cuanto veían. Sobreviniendo una hambruna, mataban a las viejas —antes que a los perros— para comérselas, persiguiéndolas implacablemente si intentaban huir. Cuadro tan pavoroso tuvo por comprobación única lo que Darwin escuchó a otros pasajeros del Beagle.
El prestigio universal del naturalista inglés abonó sus dichos respecto a los fueguinos, que dieron base al posterior «evolucionismo cultural»... la tesis de que al inferior nivel de civilización material e intelectual de los pueblos primeros y primitivos de la Humanidad, correspondía necesariamente una similar falta de desarrollo ético y religioso.

A comienzos del Siglo XX, la Escuela Antropológica de Viena, que dirigía el sacerdote del Verbo Divino Wilhelm Schmidt, y su revista Anthropos, refutaron el evolucionismo cultural a través de estudios directos de esos pueblos donde aún subsistían. Quizás el más notable de tales estudios fue el de los fueguinos, encargado por Schmidt a un discípulo, Martín Gusinde (1886/1969), también del Verbo Divino, profesor de humanidades en el Liceo Alemán, el colegio santiaguino de la orden, desde 1912. A partir de 1918 Gusinde hizo media docena de viajes a la zona austral, para convivir largamente con onas, yámanas y alacalufes y analizar a fondo sus creencias y costumbres. Incluso fue admitido a las ceremonias de iniciación de los jóvenes indígenas, y reunió un rico material fotográfico (por el cual los onas lo llamaban Mankasen... “el cazador de sombras”), soslayando con habilidad y prudencia el habitual rechazo del hombre primitivo a ser retratado. Los estudios de Gusinde le dieron fama mundial, y destruyeron por completo el cuadro horripilante de Darwin sobre los fueguinos (quizás con algunas exageraciones en el sentido opuesto), en particular respecto a su religiosidad y sentido moral. Por ejemplo éste, muy fuerte, se infundía a los jóvenes precisamente en las ceremonias de iniciación, y abarcaba el respeto por la mujer, los padres y los ancianos, y el deber de protegerlos. Pero la visión darwiniana, “los fueguinos comiéndose a las viejas”, se había hecho intertanto difícil de desarraigar; subsiste hasta hoy.


Sacado de Emol.cl (Columna de Gonzalo Vial)

Anthony Queen



Nació el 21 de abril de 1915 en Chihuahua, México, de padre irlandés y madre mexicana, con el nombre de Antonio Rodolfo Reyna Oaxaca. Según el actor, sus padres fueron: Francisco Quinn, de origen medio irlandés y medio mexicano, y Manuela Oaxaca, mexicana descendiente de aztecas. Su padre había participado en la Revolución Mexicana y allí conoció a la soldadera que iba a ser su madre.

Algunas fuentes afirman que su verdadero apellido era Antonio Quiñones o Quintana [cita requerida]. A muy temprana edad, su familia se trasladó a Texas y sucesivamente a Los Ángeles, California; viviendo su primera infancia en Boyle Heights y en Echo Park en medio de una abismante pobreza de medios económicos. Su madre estuvo mucho tiempo tras los pasos de su marido, participante de las huestes de Pancho Villa, y con una gran abnegación y sacrificio realizó labores de lavandera para mantener a su retoño Antonio en haciendas de Texas y Juárez.

Por fin, en 1919, marido y mujer se reunieron y se trasladaron como inmigrantes a California. Antonio ya cumplido los cinco años comenzó a trabajar como recolector de frutas y jornalero.

En 1920, los Quinn se trasladaron a Los Ángeles para tentar mejor suerte; su padre hacía grandes esfuerzos para mantener a su familia sin poder despegar de la pobreza. Antonio realizó labores de lustrabotas y vendedor callejero de periódicos.

Estudió en establecimientos educativos de su barrio, sin alcanzar a terminar sus estudios, por el fallecimiento de su padre en 1926, lo que lo obligó a buscar trabajos informales para ayudar a su familia. La pérdida de su padre lo marcó profundamente, pues le admiraba por su tesón.

Acicateado por la pobreza y con un espíritu de superación desbordante, trabajó haciendo diversos oficios tales como peón de hacienda, friegaplatos o mensajero de correo. Para esa época era un mozalbete inteligente, rudo, belicoso y rudimentario en su modales, pero ya se había propuesto surgir al precio que fuese necesario.

Adolescencia [editar]

En su adolescencia, empezó a interesarse en el arte e intentó ser retratista de estrellas de Hollywood. Dibujaba a las estrellas de su elección desde fotos de periódicos y les enviaba sus trabajos por correo. Sólo Douglas Fairbanks le respondió, y a vuelta de correo recibió 10 dólares por su boceto.

Intentó ganarse la vida como imitador de estrellas tales como Bing Crosby y Louis Armstrong, entre otros, haciendo las veces de bufón en fiestecillas, pero no tuvo el éxito que esperaba, por lo que volvió a trabajar como obrero de construcción y carnicero.

A los 16 años, aprovechando su complexión y su altura (1,88 m), practicó el boxeo profesional con el mismo fin. Ganó 16 peleas, pero en la 17a. fue destrozado por un rival mejor, y se retiró del oficio.

A los 17 años de edad se casó con una chica llamada Silvia, una mujer 17 años mayor que lo introdujo en el estudio del arte y la filosofía. Para esa edad, aún era trabajador de la construcción, y Silvia le hizo tomar clases de dicción para mejorar su capacidad de expresión oral y mejorar sus rústicos modales.

Inicios en el cine [editar]

Más tarde, en 1935, cursó estudios de pintura y de interpretación en el Polytechnic High School y de arquitectura con Frank Lloyd Wright, y obtuvo el primer premio por un diseño arquitectónico que realizó. Sin embargo, se sintió atraído por la carrera cinematográfica gracias al apoyo de la estrella de ese momento, Mae West, quien lo avaló como extra, y, luego de incursionar en el ambiente teatral, realizó su debut, a los 21 años, como extra en la película The Milky Way (1936) y con un rol en el film Parole (1936).

Terminado el film, llevó a su abuela enferma de cáncer a ver el estreno, quien dijo, al terminar: «Ahora puedo morir en paz».

En ese tiempo conoció y quedó prendado de la hija del director Cecil B. De Mille, Katherine, y decidió terminar su unión de 4 años con Silvia. En 1937 se casó con ella; sin embargo, su suegro no lo ayudó mayormente en su carrera, y su aceptación como yerno fue muy condicionada debido a su precariedad económica. De hecho, Quinn no pudo invitar a ningún familiar o amigo a su fiesta de bodas, para evitar a De Mille el bochorno de tener que alternar con personas que no pertenecían a su encumbrado círculo social.

En 1939 nació su hijo Cristopher, quien sin embargo falleció a los 4 años de edad en una piscina, lo que golpeó duramente al naciente actor. Sus otros hijos con Katherine De Mille fueron: Christina Quinn, Kathleen Quinn, Valentina Quinn y Duncan Quinn.

Por su apariencia "multiétnica" y su paso por el boxeo en sus facciones, siguió interpretando roles secundarios como nativo de los Estados Unidos, mafioso italiano, gángster, chino, árabe, filipino o hispano durante la década de 1940. Rodó alrededor de 15 filmes, encasillándose en papeles de hampón, villano y personajes de dudosa reputación. Esto trascendió en la vida real, y la alta sociedad del Hollywood de la época no lo admitía en sus círculos, discriminándolo.

Consiguió su nacionalización estadounidense en 1947, por lo que no participó en la Segunda Guerra Mundial.

A fines de la década volvió al teatro, obteniendo éxito en Broadway en la obra Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams.

En 1947 consiguió su primer papel estelar en el film Black Gold, donde personifica a un nativo americano que se convierte en millonario petrolero, contando además con la participación de su esposa Katherine en el film.

Continuó su carrera en algunas series de televisión entre 1949 y 1951, volviendo al cine en la película ¡Viva Zapata! (1952), del director Elia Kazan, donde recibió su primer Óscar al mejor actor de reparto, por su excelente interpretación como Eufemio Zapata, y fue ésta la primera ocasión en la que un actor de origen hispano recibía el premio. Sin embargo, su apariencia lo siguió encasillando en papeles de macho o duro, y siguió interpretando a piratas y aventureros en sus siguientes filmes.

Una de sus principales características era el "robar" el protagonismo al actor principal, al destacar desde papeles secundarios. Su talento innato era tan evidente en consistencia, simpleza y credibilidad que ninguno de estos filmes tuvo mala taquilla. Para esa fecha trabó amistad con el famoso muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, quien intentó aconsejarlo de abandonar el cine, pero acicateado por su pasado de pobreza, Quinn se obstinó en permanecer en los platós.

Estrellato [editar]

En 1953 viajó a Italia donde, después de participar en algunas películas, logró el papel principal en la película La Strada (1954) de Federico Fellini, que ganó numerosos premios internacionales. Con esta película inició una nueva faceta interpretativa, marcada por el dramatismo y la intensidad en los papeles que interpretó en sus siguientes películas, bajo la dirección de importantes directores como George Cukor, Martin Ritt, Edward Dmytryk, John Sturges y Nicholas Ray, entre otros. También el paso a la madurez (cumplió 40 años en 1955) cambió su aspecto físico, lo que lo ayudó a conseguir roles de carácter.

Recibió en 1957 su segundo Óscar al mejor actor de reparto, por su rol del pintor Paul Gauguin en la película El loco del pelo rojo, del director Vincente Minnelli, sobre la vida de Vincent Van Gogh. Es destacable mencionar que él solo aparece 8 minutos en la película. El papel principal lo interpretó Kirk Douglas, con quien había colaborado en el film Ulises en 1955, y con quien también lo haría en 1959, en el film El último tren de Gun Hill.

En 1956 hizo una notable interpretación de Cuasimodo en el film El jorobado de Notre Dame, junto a Gina Lollobrigida. En 1958 dirigió él mismo una nueva versión de la película El bucanero (The Buccaneer), en la cual había participado en un papel secundario en 1938. Esta segunda versión sería su única participación como director de cine.

A comienzos de la década de 1960, y dentro de la moda “histórica” de Hollywood, interpretó destacados roles en las películas Los cañones de Navarone, Barrabás y Lawrence de Arabia.

En 1962, su matrimonio con Katherine De Mille estaba muy deteriorado y se enamoró de Iolanda Addolari, una ayudante de vestuario, mientras rodaba Barrabás. Se divorció de Katherine y se casó en 1965 con Iolanda.

En 1964 realizaría el papel que lo marcaría el resto de su vida, en la interpretación del viejo Alexis Zorba en Zorba, el griego (1964), del director chipriota Michael Cacoyannis, por el que fue nominado al Óscar al mejor actor principal. La música del film fue creada por el compositor griego Mikis Theodorakis. Anthony Quinn participó además como coproductor de la película.

En los últimos años de la década de 1960 interpretó memorables roles en las películas La hora 25, La batalla de San Sebastián, Las sandalias del pescador y El secreto de Santa Vittoria, en el cual lució sus mejores dotes histriónicas. La década de 1960 fue sin duda la mejor etapa de su carrera.

En las siguientes décadas volvió a ser encasillado en roles, esta vez basados en sus anteriores filmes. Sin embargo, en la película Los amigos o en El Sordo Smith y su amigo Orejas (1973), del género Spaghetti western, junto al actor italiano Franco Nero, logró un muy convincente rol como sordomudo.

Del matrimonio con Addolari nacieron tres hijos: Francesco, Lorenzo y Daniele.

Últimos años [editar]

En la década de 1980 participó en una decena de películas, sin mayor notoriedad, salvo aquella llamada El León del Desierto, en la que interpreta magistralmente al líder libio Omar Mukhtar. En esta época se dedica principalmente a su gran pasión: la pintura y la escultura en bronce y mármol, donde gana dinero en sus exposiciones.

En la década de 1990 actuó en la serie de televisión Hércules, y comenzó a aparecer haciendo “cameos” en varios filmes, es decir, breves apariciones para reforzar el gancho comercial de dichas producciones; éste es el caso de Ghosts Can't Do It (Los fantasmas no pueden hacerlo), comedia picante protagonizada por Bo Derek.

Actuó también en una nueva versión para TV de El viejo y el mar (1990), junto a su hijo Francesco. Ese mismo año aparece junto a los actores Kevin Costner y Madeleine Stowe en el film Revenge, donde interpreta magistralmente a un marido engañado, luego en Jungle Fever (Fiebre salvaje) de Spike Lee y en 1995 en Un paseo por las nubes, con Keanu Reeves y Aitana Sánchez-Gijón.

En 1997, su matrimonio con Addolari termina debido a su propia infidelidad: se casa poco después con su secretaria, Kathy Benvin.

En 1999 actuó en el filme brasileño Oriundi, junto a su hijo Lorenzo, participando además como coproductor. Posteriormente intervino en Tierra de cañones, de Antoni Ribas. Su último rol fue el de un jefe mafioso en la película Vengando a Angelo (2002), junto a Sylvester Stallone.

Vida privada [editar]

Quinn en 1988.

Otras de sus facetas artísticas fueron la escultura, la pintura y el diseño de joyería, sus obras son apreciadas y valoradas por su calidad.

También puede mencionarse su participación como cantante en las versiones registradas de las presentaciones teatrales de Zorba, el Griego, conjuntamente con Lila Kedrova, y un registro titulado Life Itself Will Let You Know, un diálogo con un niño y el fondo musical de armónica de Jean "Toots" Thielemans. Viajó muchas veces a Barcelona, ciudad que le gustaba mucho.

Vida final y descendencia [editar]

A los nueve hijos de sus tres matrimonios hay que sumar otros cuatro hijos más que el actor tuvo con otras tres compañeras. En total suman trece sus hijos. Su hijo Lorenzo Quinn heredó su talento como escultor y vive en Barcelona, España.

En enero de 1982, la casa donde vivió su niñez fue transformada en la Biblioteca "Anthony Quinn". El actor donó cerca de 3.000 objetos: fotografías, guiones, esbozos y borradores relacionados con su vida.

Fue entrevistado por la ex-Miss mundo chilena Cecilia Bolocco, casi la última de sus entrevistas en el 2000.

Falleció en Boston en 2001, a los 86 años, como consecuencia de una grave neumonía. Sus cenizas fueron arrojadas en el Cañón del Cobre en Chihuahua, de donde era originario.

Referencias externas [editar]



"Soy mexicano nacido en Chihuahua y siempre he esperado guiones de México, de directores latinoamericanos, pero no llegan. Supongo que mi tipo es muy común en Latinoamérica, entonces no soy cotizable. En Estados Unidos tuve que salvar muchos obstáculos para convencer que podía interpretar roles que no necesariamente fueran de latinos... En mis inicios como actor estaba aterrorizado. Pero necesitaba comer".

Por Waldemar Verdugo.
Publicado en revista CARAS-Chile, en 1994.

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ANTHONY QUINN, una entrevista.
Quienes lo conocen, dicen que siempre está de buen humor; que su fama de hombre hosco y solitario es culpa de lo que proyectan algunos de los personajes que le ha tocado encarnar en la ficción del cine. Anthony Quinn ha interpretado, entre otros, a Tolstoi, Lawrence de Arabia, Barrabás, Atila, Emiliano Zapata, el papa Juan XXIII; ha sido el Jorobado de Notre Dame y el líder rebelde beduino Omar Mukhtar... sin embargo, su actuación como "Zorba el griego" ha sido la más exitosa de cuantas ha realizado, y al conocerlo se diría que hay cierto mimetismo de este personaje con el Quinn real, porque éste se muestra vital e ingenioso. He conversado una primera vez con el actor en la ciudad de San Diego, donde iniciaba una gira teatral por todo Estados Unidos con, justamente, la obra de Nikos Kazantzakis partiendo sus actuaciones en el Civic Theatre: actuó dos fines de semana, ofreciendo ocho funciones, lo que se multiplicaría por unas cuarenta ciudades que iba a visitar. Se ve mucho más joven que la edad que tiene (nació en 1915) y habla todo el tiempo en un perfecto español, con una leve acentuación inglesa. Ahora, me vuelve a recibir en la Ciudad de México, donde presenta una exposición de su obra plástica, una actividad que muestra otra faceta de su vida y que, dice: “me permite venir a México con una excusa, porque siempre quiero venir”.

Anthony Quinn hizo su primera exposición de esculturas y pintura en diciembre de 1982, en el Center Art Galleries de Honolulu, donde presentó 46 piezas (un oficio creador que ha transmitido como legado a au hijo Lorenzo, también escultor y afincado en españa). Quinn ahora expone regularmente en otros lugares de Estados Unidos, México y algunos países de Europa. En general su obra plástica ha sido bien recibida por los críticos, aún cuando él considera la plástica como su "hobby preferido". Le pregunto qué le indujo a exponer su hobby:
-Fueron los comentarios de Yolanda, mi esposa -nos dice-. Ella siempre ha incentivado mi trabajo de escultor, le gustan mis pinturas porque sabe que son una parte importante de mi vida. Dijo que mi trabajo era tan bueno como el de los artistas modernos, y me decidí a exponerlo.
-¿Cómo lo ha recibido la crítica?
-Creo que he salido elogiado de la prueba.Le pregunto cómo le fue en su gira con "Zorba el griego", y responde que es una experiencia fascinante trabajar en teatro, "que siempre ha formado parte de mi vida. Mi trabajo de escultor no es nuevo, pero hace poco que lo encaré profesionalmente; en cambio, el teatro ha sido una de mis formas de subsistir, y de crecer como actor. Como actor de teatro en Estados Unidos realizo al menos una gira teatral anual, sin embargo nunca en otros países de América. Me han dicho que hay muy buen teatro en Chile y Argentina".
En cine a los 20 años logró aparecer en su primer papel de figurante en Hollywood en la película "Parole" (1936); ese mismo año también intervendría en un film del bufo Harold Lloyd titulado "La vía láctea" (1936). En el teatro Quinn se inició como anunciador en una sala de Los Angeles, en un espectáculo que se llamaba "Clean Beds", en el cual la estrella era la legendaria Mae West. En Broadway debutó en 1947, con "The Gentleman From Athens"; pronto hace equipo con Stanley Kowalsky y solidifica su lugar con "Streetcar Named Desire" y "Tchin-Tchin". Su primer "national tour" es en la década de los cincuenta con "Born Yesterday". En 1960 es aclamado en la producción de Jean Anouilh "Becket", de Shakespeare, donde comparte con Laurence Olivier. Luego viene "Zorba" y su internacionalización. Le pregunto si hay un personaje que le gustaría interpretar, y responde de inmediato que siempre ha querido hacer el Quijote de la Mancha, pero nunca se lo han ofrecido (aclara que le gustaría hacerlo en teatro o cine):
-Creo que aún puedo hacer muchos papeles -nos dice-. Siempre mi actual edad me permite interpretar roles que cuando más joven no podía hacer.
-Usted se ha desempeñado con éxito en cine y teatro, ¿en cuál escenario se siente mejor?
-En el teatro hay una relación más directa con el público, pero el excesivo trabajo que tengo en cine y el poco dinero que se gana en el teatro, en relación a las energías que inviertes, me frenan casi siempre para pisar Broadway y estar varios meses anclado; en mis giras todo es más rápido y más de acuerdo a mi temperamento latino: me gusta ir por los lugares.
-Cuando trabaja en un estudio cinematográfico, ¿nota alguna diferencia a su trabajo en una sala teatral?
-No, el hecho estético es similar. Es la misma sensación la que se siente, porque uno pasa a ser el personaje; porque el actor deja de ser uno mismo para que la interpretación sea convincente. Yo sé que se me conoce especialmente como actor de cine porque yo he trabajado mucho más en cine; fuera de Estados Unidos casi no conocen mi trabajo teatral porque no tengo tiempo suficiente para hacer giras. Es decir soy actor de cine y de teatro, entonces puedo afirmar con conocimientos que el hecho estético es igual, porque el arte siempre es efímero.
-Usted ha actuado en más de doscientas películas, ¿podríamos citar algunos directores con los cuales se haya sentido mejor intérprete?
-Fue muy alentador trabajar con Elia Kazán; me dirigió en "Viva Zapata" y me dio mi primer "Oscar". Obtuve otro reconocimiento de la Academia de Hollywood dirigido por Vicente Minelli en "Sed de vivir". También fue buen aprendizaje ser dirigido por Federico Fellini, con el que hicimos "La Strada": es una tristeza no haber trabajado nuevamente con él.
-De las actrices con las que ha trabajado, ¿cuál de ellas le ha impresionado en especial?
-Con la que siempre volvería a trabajar sería con Irene Papas; hemos hecho juntos ocho películas. Yo creo que Irene se ubica como una de las mejores actrices del mundo, y, por mí, hubiera trabajado más con ella, pero no ha querido filmar mucho en el extranjero. Lo que es una lástima. Yo nunca pierdo la esperanza de volver a trabajar con ella. También me siento muy a gusto con Lyla Kedrova, que me ha acompañado en las giras teatrales que realizo en Estados Unidos con "Zorba", como nos viste en San Diego. Son muchas las grandes actrices que han inspirado mi trabajo.
Derecha: Anthony Quinn y Lyla Kedrova en "Zorba".
-Usted nunca se ha declarado satisfecho de su trabajo en televisión, luego de comentar sus incursiones para la pantalla chica ¿a qué se debe?
-A que mis participaciones como actor de televisión han sido atroces, los guiones han sido muy débiles, ninguno me ha dejado satisfecho. No conozco a ningún actor que esté satisfecho con su participación en televisión. Yo quiero que lo que he hecho para televisión sea olvidado, borrado de una vez.
-¿Usted diría, entonces, que no hay demasiadas posibilidades para un buen actor en la televisión?
-Actualmente hay una carencia de buenos escritores que se dediquen a la televisión. Yo desde hace algunos años he decidido no hacer televisión si no tengo un buen guión, alguna historia que me parezca buena, y como casi nada de lo que me envían me parece así, entonces no trabajo para la televisión. Aunque mis películas las emiten de vez en cuando, entonces de todas maneras estoy en televisión. En verdad, siempre prefiero el cine.
-¿Ve usted cine latinoamericano?
-¡Oh sí! Y me interesa mucho. No olvides que soy mexicano, nacido en el estado de Chihuahua y en plena revolución mexicana.
-¿A qué cree usted que se deba que el cine latinoamericano no tenga una suficiente penetración internacional?
-Pienso que existe muy poca autocrítica en el cine de nuestro continente. Uno de los aciertos que ha tenido el cine que se hace en Hollywood, es que ha existido un constante análisis de sus aciertos y errores; se ha ubicado en su lugar gracias a una constante autocrítica. Desde su repercusión como fenómeno social hasta la técnica misma que utiliza. Por ejemplo, te puedo citar a Robert Redford, que luego de desenvolverse en forma más bien comercial, se ubica hoy como realizador de películas como "Gente como uno", en que hace una seria crítica de la política norteamericana. Alrededor de Redford se ha creado un fuerte movimiento de apoyo al cine latino, lo que me parece es positivo para el cine en general.
-¿A qué se debe que usted ha filmado tan poco en Latinoamérica?
-Es una pregunta para la cual quisiera tener una respuesta precisa. No ha sido por falta de deseo, pues siempre he querido trabajar más con los míos, pero no recibo propuestas; es muy raro que me ofrezcan algo. Extrañamente, en mi carrera de actor han sido muy pocos los guiones que me han enviado compañías latinoamericanas, y no sé a qué atribuirlo.-
¿Será debido a que sus honorarios son muy altos?
-¡Oh no! No es esa una razón, porque si algo me gusta de verdad, incluso puedo producir la película o buscar quien lo haga.
-¿Cuál puede ser la causa?
-Siendo mexicano siempre he esperado guiones de México, de directores latinoamericanos, pero no llegan. Supongo que mi tipo es muy común en nuestros países, entonces no soy cotizable. En Estados Unidos tuve que salvar muchos obstáculos para convencer que podía interpretar roles que no necesariamente fueran de latinos. Al comienzo decían los directores que mi cara no calzaba, que tenían que cambiarle el nombre y la nacionalidad al personaje porque no estaba nunca de acuerdo con mi cara. Tuve que trabajar en Europa, hacer de griego, de turco, de italiano, de francés, de estadunidense, mexicano, árabe, polaco, filipino, español, indio, chino, árabe... en fin, tuve que demostrar que un actor es mucho más que su cara. Aún así, de Latinoamérica no me ofrecen normalmente guiones. Los productores latinoamericanos no recuerdan que existo. Nací en México y como tal formo parte de la comunidad latina, aunque lo olviden. Ciertamente es algo que no entiendo.
-¿Lo último que hizo para el cine latino fue "Los hijos de Sánchez"?
-Así es, y fue una co-producción. El guión estaba basado en un libro de Oscar Lewis que me pareció muy interesante; era un verdadero estudio antropológico. Acepté hacer la película aunque al final se me pagó sólo el veinte por ciento de mi sueldo, y no me importó porque no trabajé por el dinero, lo hice porque me pareció un guión importante.
-¿Quedó satisfecho con el resultado?
-No, de ninguna manera. Desgraciadamente la mutilaron tanto que no resultó nada de lo que yo esperaba. Pienso que la versión que se exhibió en Europa, no tan mutilada, es muy superior a la que se conoció en otras partes. Aún así, te debo decir que mi interés por el cine latinoamericano permanece intacto”. Insiste en que, antes que nada, él es mexicano, "y como tal, formo parte del espíritu que mueve a los latinos, algo que siempre preciso en forma terminante donde sea que estoy. ¿Cómo podría ser de otra manera? El nacer en uno de los lugares más castigados y deseados por los intereses revolucionarios de aquellos tiempos, a mi familia y a mí, al igual que a muchas otra familias, la Revolución nos arrojó a Estados Unidos, a emprender otra lucha, en otro ambiente y entre otras gentes, pero soy mexicano, formo parte de la comunidad latinoamericana y siempre lo he expresado así". Le pregunto qué saldo positivo le ha dejado vivir en un país en que no nació, y responde:
-Me dejó un gran arrojo, un gran espíritu de lucha, una fuerte entereza. Mi adolescencia en los Estados Unidos no fue fácil; piensa que a los 16 años trabajaba de "sparring partner" de Primo Carnera, un boxeador de esos tiempos; o sea, que también debí dejarme pegar...
-¿Fueron difíciles sus inicios como actor?
-Creo que estaba aterrorizado, pero necesitaba comer; el hambre hizo que me nacieran grandes inquietudes para alcanzar el triunfo. Poco a poco hice mis primeras incursiones fílmicas, hasta contar con el apoyo de algunos productores que creyeron en mí, como Cecil B. de Mille. Claro que una vez que me decidí, nunca he dejado de trabajar hasta ahora”.
Durante la charla, Quinn se muestra amable y bromista. Cuando le pregunto si pensó alguna vez en retirarse, responde riendo: "Oh sí. Siempre, pero mi familia no me deja. Dicen que aún no tengo suficiente dinero en el banco". Asegura que no es millonario porque en Estados Unidos debe pagar en impuestos el 60 o 70 por ciento de lo que gana: "Además pago impuestos en Italia, porque como mi mujer es italiana, mantengo en Roma otro hogar". Sin embargo, dice que no le importa perder tanto dinero en impuestos: “Lo único que me importa es no perder la fuerza para trabajar”. Le pregunto qué proyecto de filmación tiene actualmente:
-Tengo algunas proposiciones, siempre las tengo, pero aún no he decidido qué aceptaré. Hay un proyecto para hacer una película inspirada en la vida del escritor Honoré de Balzac. Y me han propuesto actuar y dirijir otra sobre la vida de Ernest Hemingway. En ambos casos estoy estudiando el guión. Aunque entre proyecto y proyecto me doy tiempo para hacer otras cosas que me gustan, como mi trabajo plástico, que es algo que me tiene muy entusiasmado.
-Se ha dicho un tiempo que pensaba dedicarse a la política...
-No me interesa realmente la política como ejercicio de vida. Cuando fue presidente John F. Kennedy me ofreció ser embajador de Estados Unidos en Cuba. Le pregunté si podría declarar todas las cosas que quisiera... y todo quedó en el proyecto.
-Usted se ha declarado contrario a los gobiernos totalitarios.
-Eso sí. Y explicarlo es innecesario, basta mirar los noticieros. Hubo una época, hacia 1936, cuando estuve decidido a irme a combatir contra las fuerzas de Francisco Franco, pero por problemas de pasaporte no hice el viaje. Pienso que la Segunda Guerra Mundial se fraguó en España, y es un tema con el cual se podría hacer una buena película.
-¿Qué le parece la situación política actual de Latinoamérica?
-Me parece que es un caos. Pero también creo que del desorden viene el orden, porque es frecuente en la vida que luego del caos venga la calma. Ahora, ven y sígueme, ¡están listos los sopes que vamos a probar! Y mejor no hablemos de política porque estas gentes son las menos confiables que existen, yo creo que los políticos son todos unos mentirosos. ¿Te gusta el queso blanco? Aquí en México es exquisito, y combinado con lechuga fresca es padrísimo, te gustará.
-Gracias señor.

Fuente: anthonyquinn-entrevista.blogspot.com



Filmografía [editar]