Nicanor Parra



PARRA, NICANOR (1914):

Para ubicar al poeta dentro del contexto de su cronología vivencial, se debe contar con un instrumento preciso, ya que su tiempo y su espacio comprenden un permanente baúl de Pandora: Enseña mecánica racional en la universidad, confecciona "artefactos"; aquí dicta conferencias, allá dirige un taller literario, etc. No haremos, sin embargo, caso de líneas consecutivas y nos abocaremos al quehacer fundamental y formador:


Nace en Chillán (lo que no se debe olvidar) y allí cursa sus estudios básicos y medios. Tras aquello, va a Santiago y se gradúa de profesor de matemáticas. Entre tanto, ya eligió un destino -la poesía-. Pero no parece tener prisa en ser "famoso"; espera diecisiete años para dar a luz su segundo libro. Entonces, ya el nombre de Nicanor Parra es ubicado en un lugar personalísimo dentro de la poesía americana y de más allá. El tiempo transcurrió útil. El poeta descubrió una manera de interpretar el desorden que parte de la mente y de la acción humanas. Su lírica (no sabemos si le viene el apelativo) emerge de escombros, de teorías putrefactas, de energúmenos que se vanaglorian de serlo; de personajes que sueñan sueños inverosímiles (aún como sueños); de "conductores" inconductores, de "doctores" de nada; de todo lo que se llama "realidad", "buena crianza", "progreso", "moral", "sensibilidad social" y otras yerbas más arraigadas que la peor de las hiedras.

Parra descerraja, violentamente, los candados y cerraduras dejando partir el nauseabundo olor a podrido que todo aquello había acumulado durante milenios. Lo hace con tal soltura de cuerpo que los directamente aludidos lo consideran una broma y sigue haciendo de las suyas, como si nada hubiera pasado. Pero Nicanor Parra confecciona armas más eficaces, hasta que lo divertido se transforma en mortal. Entonces "hay que matar a la bestia..." Y los energúmenos creen que, verdaderamente, deben hacerlo. No saben que apenas son "las manos del gato..."

En 1943 viaja a Estados Unidos con beca otorgada por el "Institute of International Education", donde estudia mecánica avanzada en la Universidad de Brown. Allí permanece durante tres años. En 1948 es nombrado director interino de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile. En 1949 viaja a Inglaterra, con beca del Consejo Británico. Estudia cosmología con E. A. Milner, permaneciendo en Gran Bretaña hasta 1951. Después enseña matemáticas y física en la Universidad de Chile. Pronto, nuevamente, es invitado a diversos países: Estados Unidos, Unión Soviética, China Popular, Cuba, Perú, Panamá, México, etc. En todas partes dicta conferencias, organiza talleres, asiste a congresos, a mesas redondas con personalidades de talla universal como Ezra Pound y otros; recibe premios, títulos y es traducido y estudiado en diversos planteles universitarios. A esta altura, Nicanor Parra es ya un nombre universal. Lo estudian -en libros y ensayos-, en Inglaterra, Holanda, Rumania, Unión Soviética, Finlandia, Cuba, Suiza, Estados Unidos, Italia, Suecia, Georgia (República Soviética), España, Argentina, Alemania Federal, etc. Una nueva beca (Guggenheim) lo lleva a Estados Unidos, en 1972.

En Chile recibe dos premios Municipales y el Premio Nacional de Literatura (1969). Da recitales en todas partes y en Chile. Se filman dos películas sobre la vida y obra de Nicanor Parra: 1.- "Nicanor Parra en Nueva York", de Jaime Barros, y 2.-"Nicanor Parra", de Guillérmo Kahn. Patricio Larzundi pide el "Premio Nobel" para Parra, en la revista de la Universidad de Columbia; y la Sociedad Hispanoamericana de Nueva York, bajo la presidencia de Mario Meza, apoya la moción. Los trabajos sobre el poeta se multiplican: Federico Schopf, del Departamento de Español de la Universidad de Chile, hace un estudio serio para los "poemas y antipoemas"; Jose Miguel Ibáñez Langlois dedica más de sesenta páginas a "Antipoesía", para la editorial "Seix Barral"; Leonidas Morales, de la Universidad Austral de Chile, publica "La Poesía de Nicanor Parra"; en la Universidad de Nueva York, la profesora Edith Grosmann escribe "The Antipoetry of Nicanor Parra"; Mercedes Rein, de Uruguay, escribe sobre "La Antipoesía de Nicanor Parra"; Patricio Marchant escribe "La Poesía de Nicanor Parra"; Thomas Brons, de Nuremberg, publicó "Villón y Parra"; en Chile se lanzó un disco con poemas de Nicanor Parra, etc.

Entre las universidades donde Parra sirvió cátedras, como profesor invitado, se hallan las de Columbia, Yale, La Habana, Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile y el Departamento de Estudios Humanísticos de la misma universidad. En Finlandia aparece una edición de los cinco "más notables" poetas de Latinoamérica: César Vallejo, Pablo Neruda, Octavio Paz, Nicanor Parra y Pablo Fernández. Toda esta actividad del poeta chileno es, apenas, parte de lo enumerable, ya que haría falta una obra entera para agotar lo meramente objetivo de sus quehaceres intelectuales.

Como muy bien lo dice, José Miguel Ibáñez Langlois :

"Pues bien: el antipoema de Parra no es la serena y apolínea creación que se produce en una cumbre de equilibrio de la forma verbal y la experiencia humana. Es la poesía de una época no apta para tales triunfos, clasicismos ni armonías, porque en ella se extingue el brillo de la divinidad en el mundo, y cabe repetir con Holderlin: ¿. . . y para qué ser poeta en tiempos de penuria? El antipoema es una respuesta posible: una palabra que ya no puede cantar a la naturaleza, ni celebrar al hombre, ni glorificar a Dios o a Ios dioses, porque todo se le ha vuelto problemático, comenzando por el lenguaje. En compensación, este producto alejandrino, romántico e imperfecto renueva un intenso contacto del hombre con su destino y con las honduras de la subjetividad viva; aparece como una recuperación -por la palabra- de la realidad perdida en las palabras, y es el semillero de nuevas e inusitadas formas de lenguaje.


Caupolican 25 agosto 2008 www.antiweb.cl

Violeta Parra


Amiga soy de la lluvia
porque es un arpa cantora
de alambres y de bordonas
que tuntunean con furia...

Violeta Parra

Violeta Parra constituye un referente de la música popular chilena para el mundo. Su veta artística se plasmó en numerosos matices: artista de radio, compositora y recopiladora folclórica, artista plástica, poeta. Su obra pudo llegar al público masivo gracias a la efectiva relación que tuvo la artista con la industria musical, convirtiéndose así en un ejemplo de cómo la industria y el arte pueden tener una relación armoniosa.

Hija de una familia tradicional del sur de Chile, Violeta vivió su infancia en distintas localidades de la zona de Chillán, sector donde tuvo sus primeras experiencias artísticas.

Tempranamente se inició en el canto. Ello le permitió en forma precoz, a los 17 años, cantar en distintos restaurantes acompañada de su hermana Hilda. Luego de su traslado a Santiago, en aquel mismo ambiente, conoció al ferroviario Luis Cereceda, con quien contrajo matrimonio en 1938 y formó una familia. Su matrimonio terminó diez años después. La desilusión provocada por este amor, marcó gran parte de la vida y obra de la artista.

Su existencia estuvo marcada por los constantes viajes, tanto dentro del país como hacia el extranjero. Todas las experiencias obtenidas de este constante ir y venir, le otorgaron un notable bagaje cultural y el conocimiento tanto de la realidad chilena, como del acontecer universal, constituyéndose en una especie de testimonio de identidad desde Chile hacia el mundo.

Gran parte del movimiento musical chileno generado desde la década de 1950, tuvo en Violeta Parra y su familia un punto de partida. Con estrechos lazos con el movimiento conocido como Nueva Canción Chilena, Violeta reflejó también la evolución del canto popular a través de los distintos espacios en que la artista tuvo que desenvolverse. Sus composiciones y recopilaciones, además, fueron un punto de referencia para el posterior desarrollo de la música nacional, transformándose en la principal figura de la historia de nuestro folclor.

Pero toda esa sensibilidad que plasmó en su obra, tuvo un triste desenlace en su vida. Su intensidad hasta en las cosas más sencillas, sus fracasos amorosos y sus dificultades económicas, generaron en ella una gran depresión que la condujo al suicidio el día 5 de febrero de 1967.



V.Leal 24 agosto 2008 sacado de www.memoriachilena.cl

H.G. Wells




Autor y filósofo político inglés, famoso por sus novelas de ciencia-ficción, que contienen descripciones proféticas de los triunfos de la tecnología así como de los horrores de las guerras del siglo XX. Herbert George Wells nació el 21 de septiembre de 1866, en Bromley, Kent, estudió con una beca en la Normal School of Science de Londres. Trabajó como aprendiz, contable, tutor y periodista hasta 1895, en que pudo dedicarse por completo a escribir. Su relación con Rebecca West, que duró diez años, dio como fruto un hijo, Anthony West, nacido en 1914. Durante los siguientes 50 años escribió más de 80 libros. Su primera novela, La máquina del tiempo (1895), en la que se entrelazaban la ciencia, la aventura y la política, obtuvo un éxito inmediato. A ella le siguieron gran cantidad de obras en esta línea, como El hombre invisible (1897), La guerra de los mundos (1898) y Las cosas del futuro (1933), todas ellas dieron origen a una película. Wells escribió asimismo novelas en las que llevaba a cabo extensos retratos de los personajes, ejemplos de las cuales pueden ser Kipps (1905) y La historia de Mr. Polly (1910), en los que describe con fina ironía el fracaso de las aspiraciones sociales de sus protagonistas. En ambas se deja entrever el medio en que pasó su juventud; la primera cuenta la historia de un profesor cuyo trabajo no recibe el reconocimiento que merece, mientras la segunda retrata a un aprendiz de una mercería. La gran mayoría de sus restantes libros se pueden clasificar como novelas sociales. Entre ellas se encuentran Ann Veronica (1909), en la que defiende los derechos de las mujeres; Tono-Bungay (1909), un ataque al capitalismo irresponsable; y Mr. Britling va hasta el fondo (1916), que describe la reacción del inglés medio ante la guerra. Después de la I Guerra Mundial escribió una obra histórica que se hizo inmensamente popular, El esquema de la historia (2 volúmenes, 1920). A lo largo de toda su vida, Wells se preocupó, y dejó amplia constancia de ello, de la supervivencia de la sociedad contemporánea. Durante un breve periodo de tiempo fue miembro de la Sociedad fabiana. Aunque creyó firmemente en la utopía según la cual las vastas y terroríficas fuerzas materiales puestas a disposición de los seres humanos podrían ser controladas de un modo racional y utilizadas para el progreso y la igualdad entre los habitantes del mundo, poco a poco fue volviéndose más pesimista. Así Del 42 al 44 (1944) criticaba a la mayoría de los líderes mundiales de ese periodo; y El destino del homo sapiens (1945) expresaba las dudas del autor acerca de la posibilidad de supervivencia de la raza humana. Escribió asimismo Experimento de autobiografía, antes de su muerte, acaecida el 13 de agosto de 1946, en Londres.

Boris 24 agosto 2008.


Fritz Lang 2


Director: Fritz Lang
Intérpretes: Brigitte Helm, Rudolf Klein-Rogge, Alfred Abel, Gustav Frohlich.

En el año 2000 y en la ciudad de Metrópolis la sociedad está escindida en dos clases, los que tienen el poder y los medios de producción, que viven en lujosos rascacielos y los trabajadores, condenados a un duro trabajo y a vivir en condiciones infrahumanas.
Freder (Alfred Abel), el hijo de Joh Fredersen (Gustav Frohlich), la persona que controla la ciudad a su voluntad, descubrirá los duros aspectos laborales de los obreros y simpatizará con sus propuestas reivindicativas, enamorándose de María (Brigitte Helm), una especie de santa venerada por los trabajadores que aconseja el amor y la no violencia para solucionar sus problemas. El malvado Fredersen, que contempla el discurso de Maria junto al inventor Rotwang (Rudolf Klein-Rogge), le encarga la fabricación de un robot idéntico a la muchacha para que la sustituya y propague un mensaje de violencia.

Un título mítico del gran maestro alemán Fritz Lang, cuya deslumbrante estética (que ha influido notablemente a lo largo de la historia del cine, por ejemplo en "Blade Runner") resulta mucho más valiosa que su contenido, que emulsiona de manera confusa y con una disposición expresionista (genial labor de Karl Freund, el futuro director de "La Momia" de Karloff) una implacable mirada a la lucha de clases, la alienación obrera y la opresión del poder, una crítica ludista a un futuro maquinizado e industrializado y una especie de mesianismo corporativo en busca de consensuadas reformas sociales y laborales, con una visión pesimista del futuro al estilo H. G. Wells, quien calificaría a esta película como "la mayor tontería que he visto en mi vida".

"Metrópolis" adapta una novela de la esposa del propio Lang, Thea Von Harbou, y supuso el proyecto más caro y ambicioso de la famosa productora UFA.

Las dramatizadas interpretaciones han quedado un tanto arcaicas y su trama, iniciada de manera magistral, con unas hipnóticas imágenes que plasman de manera escalofriante la alienación de la masa isomorfa en un mundo deshumanizado, deviene finalmente en un cándido idealismo poco satisfactorio.

No obstante, este histórico film sigue maravillando con su magistral aspecto visual, sus personajes metafóricos y unas inolvidables caracterizaciones de Rudolf Klein-Rogge (quien se casaría posteriormente con Von Harbou, cuando ambos, al contrario que Lang, abrazaron con simpatía el nazismo) y de Briggite Helm, toda una superestrella en su época.

La mancha www.miradas.net 22 agosto 2008


El corazón de las tinieblas


El corazón de las tinieblas
Hace unas semanas la Segunda cadena de TVE emitió la versión íntegra (del director) de la película de Francis Ford Coppola Apocaliypse now (1979), película inspirada en el célebre relato de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas, texto protagonizado por ese personaje que ya es un mito de la literatura universal llamado Marlow.

La revisión de la película me hizo rebuscar en la biblioteca el conocido relato, hasta dar con la preciosa edición que hace años editó Valdemar con traducción del especialista Dámaso López García, y que ofrecía además los otros dos relatos con abren y cierran, de algún modo, la historia de Marlow. Los tres relatos que integran las páginas del libro El Corazón de la Tinieblas y otros relatos, se asemejan a esas muñecas rusas que encierran en su interior otras muchas de menor tamaño y cuyo paulatino hallazgo nunca deja de sorprender -aunque sea perfectamente esperado- dando así lugar a una sucesión de descubrimientos a los que ni el deseo ni la imaginación quieren poner fin. Cada una de las muñecas aparecidas en este singular juego del escondite, es una realidad en sí misma, pero sólo adquiere toda su gracia y sentido como parte del conjunto. Eso mismo podemos decir de Juventud, El corazón de las tinieblas, y En las últimas, cuentos que Joseph Conrad reunió en un único volumen en 1902, y que por separado poseen un sentido que sólo alcanza su más plena dimensión puesto en directa relación con el de las otras dos narraciones.

Como explica el espléndido traductor Dámaso López García en un prólogo construido todo él sobre inteligentes observaciones, fue el propio Conrad quien admitió en su correspondencia la clara relación existente entre las tres historias, al señalar que éstas vienen a representar las edades del hombre: juventud, madurez y vejez respectivamente, estableciendo un lazo de unión entre las tres piezas que de ninguna manera pueden obviarse. Sin embargo, Dámaso López nos advierte que sería un grave error leer estos cuentos sólo como una alegoría de esos tres momentos en la vida del hombre.

Estoy de acuerdo con él. El estilo con el que están escritos estos relatos es de tal riqueza que facilita una gran diversidad de acercamientos e interpretaciones, desde la más apegada al hilo de los simples hechos narrados, a la más especulativa en torno a temas como la civilización, la memoria, la honestidad, la soledad o la muerte. Depende de la madurez y capacidades del lector el que la lectura discurra por una determinada senda.

La propia evolución intelectual y vital posibilitará a lo largo del tiempo muy diferentes acercamientos a este volumen de relatos, algo que si bien puede aplicarse a casi cualquier otro libro, adquiere para éste matices ejemplificadores. El trato con estas historias de Conrad es una inversión cuyos réditos no dejarán de cobrarse a lo largo de toda la vida.

Llegados a este punto, no quisiera perder por completo de vista el asunto que hasta aquí nos ha traído. Es decir, la recomendación de un libro destinado a un público juvenil. En este sentido, creo que ha quedado suficientemente claro que las narraciones que integran El corazón de las tinieblas..., dadas la gran riqueza de asuntos abordados y sus distintas posibilidades interpretativas, junto al decisivo hecho de presentar historias dentro de un contexto marítimo y aventurero, ofrecen en principio muchas posibilidades para interesar a aquellos jóvenes decididos a embarcarse -y nunca mejor dicho- en lecturas que comportan ya bastantes exigencias.

De todas formas, Juventud es sin duda el relato que desde la ortodoxia presenta más puntos directos de contacto con los jóvenes. Se nos cuenta el viaje en un viejo barco de vapor -desde Inglaterra a Bangkok (Oriente como metáfora de lo maravilloso por descubrir), del joven oficial Marlow, personaje que con veinte años más a cuestas protagonizará después El corazón de las tinieblas. A todas luces se trata de un viaje iniciático (un viaje que, como escribe Conrad, bien puede servir de explicación de la vida), cargado de acontecimientos que ponen a prueba la divisa del viejo barco, "Triunfar o morir", divisa que, como es evidente, el joven Marlow hace suya inmediatamente, y con él, por extensión, toda juventud merecedora de tal adjetivo. El final de viaje, con el simbólico hundimiento del vapor envuelto en llamas y en alta mar, significa el término de la juventud de Marlow, su definitivo ingreso en la madurez, y la constatación de que todo (la juventud, la fuerza, la aventura, las ilusiones...) acaba sin remisión: a todo le aguarda su propia muerte.

"¡Esto es todo lo que ha quedado!" -exclama Marlow al concluir su juvenil andanza- "Un momento tan sólo: un momento imborrable, de aventura, de encanto, ¡ah, la juventud...! El destello del sol sobre una costa desconocida, un momento para recordar, un momento para suspirar, y... ¡adiós!, noche. ¡Adiós!". Sí, la juventud es un momento tan sólo, un momento que, Conrad nos lo recuerda en este imprescindible libro, va desvaneciéndose mientras se le espera.

Juan Antonio Gonzalez. www.ojosdepapel.com

22 Agosto 2008

Joseph Conrad


Joseph Conrad

(Teodor Józef Konrad Nalecz Korzeniowski, Berdiczew, 1857 - Bishopsbourne, 1924) Novelista británico de origen polaco considerado uno de los más grandes escritores modernos. Hijo de un noble polaco, quedó huérfano a los once años y estuvo bajo la tutela de su abuela y su tío paternos. A los dieciséis abandonó Polonia rumbo a Marsella, donde inició su andadura como marino mercante, que lo llevaría en una primera etapa a comerciar con armas para las tropas carlistas españolas y a un intento de suicidio.

Ante la imposibilidad de llegar a oficial en la marina francesa y huyendo del peligro de ser reclutado por el ejército zarista (era súbdito ruso de la Polonia ocupada), se trasladó a Londres en 1878, sin saber inglés. Dos años después aprobó el examen que lo convirtió en segundo oficial de la marina mercante, y seis años más tarde el que le proporcionaría el grado de capitán, casi al tiempo que pasó a ser súbdito británico. Navegó durante toda la década siguiente, particularmente por los mares del sur, el archipiélago malayo, África y el río Congo, experiencias que se reflejarían en su obra posterior.

Conrad no comenzó a escribir hasta 1889, en que dio inicio a La locura de Almayer (1895), que no terminaría hasta cinco años más tarde, durante los cuales aún continuó navegando, actividad que abandonó definitivamente en 1894. El éxito, no obstante, tardó en llegarle; fue con Chance (1912), de la que se vendieron más de 13.000 ejemplares en dos años, pese a que desde el principio sus libros fueron bien recibidos por la crítica.

Aunque la mayor parte de sus narraciones tienen como telón de fondo la vida en el mar y los viajes a puertos extranjeros, la suya no es una literatura de viajes en sentido estricto. Éstos constituyen, para Conrad, el ámbito en el que se desarrolla la lucha de los individuos entre el bien y el mal, el escenario en el que se proyectan sus obsesiones y, en particular, su soledad, su escisión, el desarraigo (su condición de polaco oprimido primero y luego exiliado debió dejar fuerte impronta en su carácter).

Juan Antonio Gonzalez. www.ojosdepapel.com

J.L.Borges

Instantes
de Jorge Luis Borges


Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.




V.Leal 21 agosto 2008

Fotos de Peter Gasser


























Fotos Sergio Larrain



























Valparaiso Puerto Principal

Fotos tomadas entre 1957 y 63.



Para nosotros, los fotógrafos de los ochenta, Sergio Larraín siempre fue un mito viviente. Y como todo mito; rodeado de un halo de misterio, de leyenda, de historias contrapuestas, de gran desconocimiento de su trabajo, fue alimentado por el aislamiento y oscurantismo cultural de esos años.

Solo aquellos que supieron en el extranjero de su trabajo y del gran prestigio que tenía internacionalmente, podían alimentar nuestra fantasía con breves comentarios. Luego, una a una comenzaron a aparecer sus fotografías en revistas como CAMERA o PHOTO. Y el mito comenzó a tomar forma concreta en nuestras vidas, es decir comenzó a desaparecer.

Sergio Larraín nació en Santiago de Chile en 1931. Comenzó a tomar sus primeras fotos en 1949. Larraín trató el tema de los niños marginales que vivían bajo los puentes del río Mapocho. De este trabajo se incluyen algunas fotos en su libro "El rectángulo en la mano".

Luego Larraín va a estudiar en la Universidad de Berkeley en California, aparte de otros lugares, además realiza numerosos viajes por Europa y Oriente Medio. En 1954, de regreso a Chile, Larrain decide optar por la fotografía como profesión. Colabora en esos años con la revista brasileña "O Cruzeiro". De regreso a Europa, Sergio Larraín pasa 1958 en Londres y 1959 en Paris. En Paris, logra la representación de la famosa agencia MAGNUM para Chile. En el este país descubre Valparaíso, principal puerto de Chile, cerca de Santiago. Allí realiza una serie de fotografías, quizás las mejores o más poderosas que se hayan realizado sobre este puerto. De este trabajo proviene una foto memorable que muestra unas niñas descendiendo una de las tantas escaleras de este puerto de cerros.

El afirma que esta foto es "la primera fotografía mágica nunca antes presentada". La revista suiza "Du" publicó extractos de este trabajo.

Larraín es el menos conocido y menos publicado de los miembros de la agencia MAGNUM. De todos modos, oh paradoja, es el fotógrafo chileno que ha llegado más lejos en el reconocimiento internacional.

Más tarde Larraín se sumerge en una búsqueda interior abandonando toda relación con la fotografía durante años. Habita el valle del Elqui en la IV Región de Chile, donde hasta ahora transcurre su vida en contacto con la naturaleza y los cielos más limpios del mundo.

Esta exposición internética ha sido posible gracias a la pasión y tesón del diseñador Manuel Pertier, quien durante años ha seguido y pezquisado la obra de Sergio Larraín con vocación de cateador minero. La obra de Larraín es esquiva y rodeada de extraños copywrights de los cuales los de MAGNUM son los mas conocidos. Sus libros son verdaderas joyas bibliográficas y sus originales, gemas del Oriente; pero hemos considerado un especie de deber moral presentar esta pequeña exposición para que las actuales generaciones de fotógrafos chilenos y de todo el mundo conozcan esta obra cuya importancia crece en el tiempo.

Leonardo Infante. http://www.mav.cl/foto/sergio-larrain/index.html

21 Agosto 2008