
Peter O'Toole

Violeta Parra
Entrevista realizada en su taller en Ginebra, Suiza, 1965.Después de una exposición de su obra visual (máscaras en
alambre, óleos, arpilleras) en París realizada en el Museo de Artes
Decorativos del Museo del Louvre, Violeta Parra está instalada en
Ginebra donde continúa haciendo nacer de sus dedos, prodigiosamente
hábiles, un universo maravilloso de obras visuales elaborado a partir de
los materiales más diversos.
Madeleine: ¿Con qué hace usted esta máscara?Violeta: Con pedazos de cartón. Por ejemplo, para hacer esto pienso en ti ¿Cómo se sentirá Madeleine? Entonces, te miro un poco, sin que te des cuenta. Me gusta crear mis trabajos en mi mente.
Madeleine: Aún cuando usted ha visto muy poco a las personas, logra plasmarlas.
Violeta: Lo que pasa es que cuando tengo un sentimiento por alguien que es gentil o sensible, no puedo quedarme tranquila, tengo que hacer algo. No puedo explicarlo, no puedo explicar nada.
Madeleine: Simplemente crear, la emoción pasa por las manos.
Violeta: Si, eso es.
Madeleine: Tiene usted un lindo vestido.
Violeta: Ah, si. Me gusta mi vestido, lo hizo mi madre. Cuando yo era niña siempre guardaba pedacitos de géneros para hacerme vestidos. Era muy pobre, tenía diez hijos que cuidar, todavía sigue siendo pobre.
Madeleine: ¿Que edad tiene?
Violeta: Tiene setenta y cinco años, debe trabajar duro para sobrevivir, al igual que yo.
Madeleine: ¿Vive en Chile?
Violeta: Si, en los alrededores de Santiago.
Madeleine: Entonces su madre le hizo este vestido hace poco tiempo.
Violeta: Si, ella trabajó mucho para hacerlo, tiene muy bonitos colores. Pienso que la artista es ella.
Madeleine: ¿Es usted indígena?
Violeta: Mi abuela era indígena y mi abuelo español, entonces creo tener un poco de sangre indígena.
Madeleine: Eso se nota.
Violeta: Me habría gustado que mi madre se casara con un indígena. En todo caso como puedes ver, vivo casi como ellos.
En silencio, en el universo de su taller en Ginebra, reconstruye la vida de instintos. Esta vida reconstruida se convierte en arte. Un arte bruto, mágico, siempre puesto en duda por una voluntad sombría de romper la soledad. Para exorcizar la desdicha, para dar a escuchar su voz que reivindica, protesta o exalta el amor y la fraternidad humana. Ya sea que la mano borde, escriba poemas, pinte cuadros, trence fieros o rasguee la guitarra, siempre tiene el dominio de las emociones y la necesidad de comunicar inmediatamente.
Madeleine: ¿Violeta, quisiera saber cuales son los temas que trata en sus tapicerías tan diferentes de sus pinturas?
Violeta: Yo intento mostrar la vida popular chilena, sus leyendas y canciones. Ideas que tengo que expresar indispensablemente.
Madeleine: ¿Por ejemplo en el tapiz titulado Contra la Guerra, qué quiso expresar?
Violeta: En Chile existen desórdenes políticos, esto no me gusta nada, entonces mi manera de protestar es a través de la pintura.
Madeleine ¿Podría explicarme los elementos que componen este tapiz?
Violeta: Lo primero que vemos son personajes que aman la paz.
Madeleine: ¿Quiénes son estos personajes?
Violeta: La primera soy yo.
Madeleine: ¿Por qué en morado?
Violeta: Porque es el color de mi nombre. Estoy acompañada por un amigo argentino, una amiga chilena y una indígena. Las flores de cada personaje corresponden a sus almas. El fusil representa la guerra y la muerte.
Madeleine: Este tapiz se titula la Rebelión de los Campesinos ¿De qué rebelión se trata?
Violeta: Yo te voy a contar, mi abuelo era campesino y su patrón le pagaba muy poco, como todos los campesinos de Chile, hasta el día de hoy. Esta realidad me impulsó a hacer este trabajo por que me indigna y no puedo quedarme de brazos cruzados.
Madeleine: ¿Qué tema estamos tratando?
Violeta: Es un episodio de la Historia de Chile.
Madeleine: ¿Usted logra hacer este episodio sin mirar el conjunto de su trabajo?
Violeta: No. Como pretendo expresar un episodio de la historia de Chile, éste debe fluir…
Violeta: Claro, por que los temas están en mi mente.
Madeleine: Si, pero son obras grandes. ¿Usted logra componerlas en su mente, intuitivamente?
Violeta: Sí, la verdad es que no sabría explicarlo, este episodio de la historia de Chile tiene que tomar vida.
Madeleine: ¿Violeta, quisiera saber por qué descubrió hace seis años la tapicería, qué le ha entregado?
Violeta: Sentí la necesidad de bordar cuando estuve enferma teniendo que quedarme en cama ocho meses. Y pensé que no podía quedarme sin hacer nada. Un día vi lana y un pedazo de tela y me puse a bordar cualquier cosa, pero la primera vez no salió nada.
Madeleine: ¿Por qué?
Violeta: Porque sabía lo que quería hacer. La segunda vez agarré el pedazo de tela, lo deshice y quise copiar una flor. Pero no pude, al terminar el bordado no era una flor sino una botella. Quise ponerle un corcho a la botella, y éste parecía una cabeza. Le agregué ojos, nariz y boca. La flor no era una botella, la botella no era una botella sino una mujer como aquellas que van a la iglesia para rezar todos los días, una beata.
Madeleine: ¿Sabia usted bordar?
Violeta: No, no sé nada. El punto que uso para bordar es el más sencillo. Yo no sé dibujar.
Madeleine: ¿O sea que usted inventó todo?
Violeta: Si, pero todos podemos inventar. No es mi especialidad.
Madeleine: Violeta, usted es poeta, músico, borda tapicerías, pinta. ¿Si tuviera que elegir uno de estos medios de expresión cual escogería?
Violeta: Elegiría quedarme con la gente. Son ellos quiénes me impulsan a hacer todas estas cosas.
Madeleine: ¿Pero si tuviese que elegir una sola manera de expresarse, cual escogería?
Violeta: Para mí, la pintura es el punto triste y oscuro de la vida. En ella trato de expresar lo más profundo del ser humano. Mientras que la tapicería es la parte alegre de la vida.
Madeleine: Me gustaría saber por qué con un solos color en vez de concentrarse en una sola tela, usted cambia de una a otra. ¿Corresponde esto a algo que le es estrictamente personal?
Violeta: Me gustaría saber por qué con un solo color en vez de concentrarse en una sola tela, usted cambia de una a otra. ¿Corresponde esto a algo que le es estrictamente personal?
Violeta: Para mí, quince cuadros son como uno solo. Yo tengo treinta personajes que hacen cosas diferentes. Elijo un solo color viajo con este color por todos los cuadros. Para fijar lo que yo siento cuando quiero poner la expresión, en los ojos por ejemplo. No puede saltar de los ojos a los pies porque necesito pintar la expresión de los ojos. Los pies los dejo para después. Son cosas difíciles de explicar.
Madeleine: Tú has llegado a esta técnica después de haber trabajado en una sola tela.
Violeta: No, antes era porque no podía limpiar mi pincel ya que trabajaba con óleo. Era engorroso tener que limpiar mi pincel cuando quería cambiar de color. Entonces ahora mismo yo pinto todo lo que tengo que pintar negro de una sola vez. Con el negro sientes de una manera distinta que con el rojo. Tendría que tener una secretaria para que me limpiara los pinceles y los tuviera siempre limpios.
Para Violeta, la soledad es un espacio necesario en el cual absorbe sus fuerzas para comprometerse más allá en su lucha apasionada.
Entrevista traducida por Milena Rojas Cereceda.
1917
El 4 de octubre nace, en San Fabián de Alico, al interior de San Carlos, en la provincia de Ñuble, en el sur de Chile, Violeta del Carmen Parra Sandoval, hija de Clarisa Sandoval, campesina, y de Nicanor Parra, profesor de música. Su infancia transcurre en el campo.1919
Este año la familia se radicará en Santiago, viven en la esquina de las calles Manuel Rodríguez y San Pablo.1921
La familia se traslada al sur, a Lautaro, en la novena región, donde Nicanor Parra padre consiguió trabajo como profesor en el regimiento de esa localidad. En el viaje contrae viruela, enfermedad que relata en sus décimas autobiográficas.1927
La familia se traslada a Chillán y viven en la población Villa Alegre, es durante este período en que se inicia en la guitarra y el canto, junto a sus hermanos Hilda, Eduardo y Roberto. Se relacionó con parientes que pertenencia al mundo del circo y con las Aguilera, parientes lejanas que vivían en Malloa y de quienes aprenderá canciones que años más tarde pasarán a ser parte de su repertorio folklórico.1932
Por insistencia de su hermano Nicanor, se traslada a Santiago para asistir a le Escuela Normal, donde vive con parientes. Posteriormente, se traslada con su madre y hermanos a la calles Edison, comuna de Quinta Normal.1934
Los Parra cantan en boliches del barrio Mapocho, en “El Tordo Azul” y en “El Popular”. Interpretan boleros, rancheras, corridos mejicanos y otros estilos. Conoce a Luis Cereceda, maquinista ferroviario.1938
Se casa con Luis Cereceda con quien tendrá dos hijos. Viven en Llay-Llay, Quinta Región.Violeta aprende a interpretar canciones de origen español, del repertorio de Lolita Torres e Imperio Argentina, cantantes argentinas.
Vive en la comunidad con sus hermanos y esposas en la calle Paula Jaraquemada, hoy comuna de la Reina. Canta en el restaurante “No Me Olvides”, de ese sector.
Gana una Mención Honrosa en un concurso de poesía.
1943
Se traslada a Valparaíso. Nace su hijo Ángel. Vive en Avenida Matta 249, en el cerro Los Placeres.Canta canciones españolas. Se une a una compañía de teatro que realiza giras por todo el país. Se hace llamar Violeta de Mayo.
1944
Vive en la calle Andes 3756, comuna de Quinta Normal. Junto a su marido, Luis Cereceda, militante del Partido Comunista, se dedica a la actividad política y trabaja en la campaña presidencial de Gabriel González Videla.Gana un concurso de canto español en el Teatro Baquedano.
1945
Después de un año en Valparaíso regresa a Santiago. Canta, con sus hijos Isabel y Ángel, en un espectáculo español, en la confitería Casanova, en Santiago, a cuyo empresario llamaban “Buddy Day”.1948
Se separa de Luis Cereceda. Canta con su hermana Hilda, junto a quien realiza algunas grabaciones en el sello RCA VICTOR. Se hacen llamar “Las Hermanas Parra”.Vive en la calle Melipilla 1440, en Santiago Poniente, y después en la calle Catedral, en el barrio Brasil, centro de Santiago.
Conoce a Luis Arce y contrae un segundo matrimonio.
1949
Canta con su hermana Hilda en la Hostería Las Brisas, en el paradero 22 de Gran Avenida, sector donde entonces vive.Nace su hija Carmen Luisa.
1952
Trabaja en circos populares. Con Hilda y sus hijos realizan giras por el país y por los alrededores de Santiago.Impulsada por su hermano Nicanor, comienza a rescatar, recopilar e investigar la auténtica música folklórica chilena. Abandona su antiguo repertorio y, con esto, nace la verdadera Violeta Parra.
Ofrece recitales en las universidades, presentada por el hombre de letras Enrique Bello Cruz, fundador de revistas y publicaciones culturales.
Es invitada a las “Escuelas de Verano” de la Universidad de Concepción y a dictar cursos de folklore en la Universidad de Iquique.
Se presenta en Valparaíso en el Instituto Chileno-Francés.
Compra un pequeño terreno y construye una vivienda ligera en el sector Los Manzanares de San Carlos, hoy La Reina, barrio distante del centro de Santiago.
Nace su hija Rosita Clara.
1953
Graba dos singles para el sello EMI-Odeón, el primero incluye: “Que pena siente el alma” y “Verso por el fin del mundo” y el segundo: “Casamiento de negros” y “Verso por padecimiento”. Estas canciones la ubican en el primer plano de la popularidad.Conoce a don Isaías Angulo, inquilino del fundo El Porvenir, guitarronero que le enseña la ejecución del instrumento y además le obsequia su primer guitarrón, una guitarra original chilena de 25 cuerdas con que se acompañan los cantos a lo divino y a lo humano.
Conoce a cantantes campesinos en los alrededores de Santiago, comuna de Barrancas, entre otras. Su hermano Nicanor y su hijo Ángel la acompañan en estos encuentros musicales.
Inicia su plan de investigación folklórica por todo el país. Se relaciona con cantores populares de la costa, la cordillera y de Isla de Pascua. Compone sus primeras canciones basadas en las formas folklóricas tradicionales.
Pablo Neruda la presenta a sus amistades en su casa y le escribe el poema “Elegía Para Cantar”.
1954
Entre enero y septiembre conducirá para Radio Chilena, “Canta Violeta Parra”, un programa radial ideado por ella que obtendría excelente crítica. Generalmente se grababa en exteriores, en lugares donde se practicaba la música folklórica, como por ejemplo, el restaurant de su madre, Clarisa Sandoval, ubicado en Barrancas. Fue contratada por Raúl Aicardi, director de Radio y Comunicaciones y era anunciada por el locutor Ricardo García, quién tras el golpe de estado fundaría el Sello Alerce.A fines de ese año continua su labor de difusión a través de la radio contratada por radio Agricultura para reemplazar a Margot Loyola en su programa dedicado al folklore.
Cabe decir que estos programas la sitúan en el primer lugar de sintonía nacional.
1955
El 28 Junio obtiene el “Premio Caupolicán”, otorgado a “La Mejor Folklorista del Año” por la Asociación de Cronistas de Espectáculos, en reconocimiento por las grabaciones de “Que pena siente el alma” y “Casamiento de negros”, su labor como locutora y difusora del folklore nacional.Es invitada al V “Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes”, en Varsovia, Polonia, parte a Europa el 3 de Julio y, tras una escala en Buenos Aires, llega a Varsovia el 31 de Julio.
Se traslada a París, Francia. Se presenta en “L´Escale”, boite de nuit del Barrio Latino.
En Santiago muere su hija Rosita Clara.
Mantiene contactos con artistas e intelectuales europeos. Mediante la intervención del antropólogo Paul Rivet graba en la Fonoteca Nacional del “Musée de l’Homme” de La Sorbonne en París, donde dejó un guitarrón y cintas de sus recopilaciones de folklore chileno.
Viaja a Londres a realizar grabaciones para EMI-Odeón y para emisiones radiales de la BBC.
1956
De vuelta en París, el 26 de marzo, graba 16 temas para el sello francés “Chant du Monde”, que lanza sus dos primeros EP con 8 temas cada uno.En noviembre se embarca en Italia para regresar a Chile.
Graba el primer LP de la serie “El folklore de Chile” para el sello EMI Odeón: “Violeta Parra y su guitarra” donde incluye tres composiciones de su autoría.
En EEUU, el músico norteamericano Lex Baxter, graba una versión instrumental de su “Casamiento de negros”.
1957
En noviembre se traslada con sus hijos Carmen Luisa y Ángel a Concepción, en el sur de Chile, contratada por la Universidad de Concepción.Realiza investigaciones folklóricas en la zona descubriendo las cuecas del sector, las que serán siempre sus favoritas.
Graba nuevos discos por EMI Odeón, los LP “La cueca” y “La tonada”, con carátulas de los pintores chilenos Julio Escámez y Nemesio Antúnez, respectivamente. Graba el EP “Composiciones de Violeta Parra” donde se incluyen dos Anticuecas. Compone “Los manteles de Nemesio”, homenaje al pintor Nemesio Antúnez, basado en uno de sus cuadros.
Su labor como compositora para guitarra se encuentra en su apogeo, es durante esta época en que compone las “Anticuecas”, “Tres Palabras” y temas similares que grabará en un disco de 45 rpm para EMI-Odeón.
Por esta época planea un ballet folklórico que llevaría como título y tema central “El Gavilán”, lamentablemente esta idea no pasó de ser un proyecto.
Realiza programas radiales y lecturas de sus décimas y centésimas en Concepción.
1958
El 22 de enero funda en Concepción el Museo Nacional del Arte Folklórico Chileno, dependiente de la Universidad de Concepción.Regresa a Santiago. Incursiona en la cerámica, comienza a pintar y a bordar arpilleras.
Construye su “Casa de Palos”, en la calle Segovia, en la comuna de La Reina y ofrece recitales en los centros culturales más importantes de Santiago.
Viaja al norte a investigar y grabar la fiesta pagano-religiosa de “La Tirana”.
Participa en el Segundo Encuentro de Escritores de Concepción.
Compone música para el poema ” Los Burgueses” del poeta Gonzalo Rojas .
Desde ese 18 de septiembre en adelante celebra la fiesta nacional con una ramada donde canta y baila cueca.
Escribe las “Décimas autobiográficas”, obra que narra en versos su vida desde su infancia hasta su viaje a Europa.
Acompaña las primeras grabaciones de su hija Isabel, quien interpreta canciones originales de Violeta.
1959
Viaja con su hija Isabel al norte de chile, esta vez invitada por una universidad a realizar cursos de folklore. También viaja a recopilar el folklore de la isla de Chiloé, en el sur, donde organiza recitales, cursos de folklore, cerámica y pintura; además ejercerá una notable influencia en Héctor Pavéz y Gabriela Pizarro, quienes se convertirán en grandes interpretes e investigadores por derecho propio.El producto de esta colaboración se hace patente en la obra “La Celebración de la Minga” , espectáculo montado en el Teatro Municipal de Santiago.
Escribe el libro “Cantos Foklóricos Chilenos”, que reúne toda la investigación llevada a cabo hasta el momento, con fotografías de Sergio Larraín y partituras musicales realizadas por Gastón Soublette (Santiago, Nascimento, 1979).
Compone la música para los documentales “Mimbre” y “La Trilla”. Participa en el film homónimo “Casamiento de negros”, realizados por Sergio Bravo. Interviene, además, en el documental de la fiesta del norte de Chile, “La Tirana”, realizado por Nieves Yankovic y Jorge di Lauro, para el cual compone música.
Producto de una severa hepatitis que la forzó a permanecer en cama, su labor como arpillerista y pintora alcanza gran desarrollo, tanto así que ese mismo año expone su óleos y arpilleras en la Primera Feria de Artes Plásticas al aire libre del Parque Forestal.
EMI Odeón edita el LP “Toda Violeta Parra”, con fotografías de Fernando Krahn y notas sobre las canciones escritas por Gastón Soublette. Cabe hacer notar que este LP está compuesto exclusivamente de composiciones de Violeta Parra.
1960
Su hermano, el antipoeta Nicanor Parra, graba, acompañada por la guitarra de su hermana que interpreta su composición “Tres Palabras”, el poema “Defensa de Violeta Parra”.Durante una enfermedad que la obliga a permanecer en cama se inicia en el bordado de las arpilleras, como la que dedica al poeta y diplomático brasileño Thiago di Mello.
El 4 de Octubre, el mismo día de su cumpleaños, conoce a Gilbert Favre, músico de origen suizo.
Participa en la Segunda Feria de Artes Plásticas del Parque Forestal, desde el 3 al 11 de diciembre de 1960.
1961
Viaja a argentina; vive en ciudad General Picó ubicada en La Pampa, en casa de la familia de don Joaquin Blaya, gobernador de esa ciudad.Canta en la peña El Alero. Imparte cursos de folklore, cerámica, pintura y arpilleras.
Viaja a Buenos Aires. Allí expone sus pinturas, actúa para la televisión argentina, ofrece recitales en el Teatro I.F.T y graba un LP de canciones originales para EMI Odeón que fue prohibido y no circuló.
1962
En junio se reúne en Buenos Aires con sus hijos Isabel y Ángel, y con su nieta Tita.Se embarcan, junto a la delegación chilena, rumbo a Finlandia para participar en el VIII “Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes” realizado en Helsinki.
Después de recorrer la Unión Soviética, Alemania, Italia y Francia, Violeta Parra se radica en París.
Canta en La Candelaria, en L´Escale, ubicados en el Barrio Latino, y también ofrece recitales en el “Théâtre Des Nations” de la UNESCO. Además, actúa en radio y televisión junto a sus hijos.
Violeta vive en la “Rue Monsieur Le Prince”. Borda arpilleras y hace esculturas en alambre. Quiere exponer la totalidad de su numerosa obra plástica en el Museo del Louvre.
Vive con Gilbert Favre en Ginebra y comparte su tiempo entre Francia y Suiza.
Con sus hijos y nieta, realiza conciertos en Ginebra, programas en televisión, exposiciones de su obra plástica. Continúa creando nuevas canciones, pinturas y arpilleras.
1963
Graba en París composiciones revolucionarias y campesinas que serán editadas en 1971 bajo el título “Canciones Reencontradas en París”Escribe el libro “Poesía popular de Los Andes”.
Los Parra actúan en la fiesta del diario “l´Humanité” del Partido Comunista francés. Un amigo músico argentino registra en su casa la versión de “El Gavilán”, que interpreta Violeta Parra acompañada por su nieta en la percusión.
Violeta acompaña a sus hijos en el LP Los Parra de Chillán, registrado por el sello Barclay.
Comienza a tocar el cuatro, instrumento de origen venezolano, y el charango, instrumento del altiplano.
1964
En abril expone las arpilleras, óleos y esculturas en alambre en el Museo de Artes Decorativas del Palacio del Louvre. Es la primera exposición individual de un artista hispanoamericano en dicho museo.Regresa a Chile por un corto período.
1965
La editorial François Maspero, de París, publica su libro “Poésie Populaire des Andes”.Viaja a Ginebra. La televisión Suiza filma un documental que muestra a la artista y toda su obra. Se titula: “Violeta Parra, Bordadora Chilena”.
Retorna a Chile en junio. Canta con sus hijos en la Peña de Los Parra ubicada en el número 340 de la calle Carmen, Santiago. Es invitada a la Feria Internacional de Santiago (FISA), donde instala una peña folklórica.
Graba dos discos de 45 rpm, uno junto a su hija Isabel y otro con música instrumental para cuatro y quena con Gilbert Favre, a quien bautiza como “El Tocador Afuerino”. Incorpora definitivamente a su música el cuatro venezolano y el charango del norte altiplánico.
El sello EMI Odeón edita el LP “Recordando a Chile (Una chilena en París)”, cuya portada fue ilustrada con sus propias arpilleras.
En septiembre de este año firma contrato con Radio Minería, la cual sería la última emisora que utilizará como plataforma de su labor.
Participa en numerosos programas para la televisión nacional de Chile.
En La Reina, en el número 7200 de la calle La Cañada, un sector alejado del centro de Santiago, instala en un centro cultural que llevará por nombre “La Carpa de la Reina” y que será inaugurada el 17 de diciembre de 1965.
1966
El sello EMI Odeón edita el LP “La Carpa de La Reina” donde se incluyen tres canciones interpretadas por Violeta Parra y nueve interpretadas por artistas que Violeta presentaba en la carpa.Viaja a La Paz, Bolivia, para reunirse con Gilbert Favre. Allá, se presenta regularmente en La Peña Naira.
Vuelve a Chile con grupos del altiplano, presentándolos en su carpa, en televisión y en la Peña de sus hijos. Da conciertos en diferentes teatros del extremo sur de Chile, en Osorno y Punta Arenas, invitada por René Largo Farías, en el marco del programa “Chile Ríe y Canta”.
Acompañada por sus hijos y el uruguayo Alberto Zapicán, graba para el sello RCA VICTOR el LP “Las Ultimas Composiciones de Violeta Parra”.
1967
El 5 de febrero muere en su carpa de La Reina.Con posterioridad a su muerte se suceden actos recordatorios de homenaje a su figura y su obra artística en Chile, así como en distintos países de América Latina y Europa. Conciertos musicales y actos artísticos, exposiciones de sus arpilleras y pinturas, obras de teatro, veladas poéticas, recuperación de su obra visual, discografía, fotos y otros, son organizados en su honor. Se rinden homenajes en su memoria en diversas universidades de Chile y el extranjero. Se realizan en el mundo entero diversas actividades intelectuales en torno a su figura creadora: publicaciones de libros, estudios, ensayos, tesis doctorales, seminarios, debates, mesas redondas.
1992
Por iniciativa de sus hijos se crea en Santiago de Chile La Fundación Violeta Parra, que se ha propuesto reagrupar, ordenar y difundir la obra de su madre, que aún permanece inédita, para que pueda ser entregada a las nuevas generaciones en su totalidad.1997
Se exponen nuevamente su obra visual en el Museo de Artes Decorativas del Museo del Louvre, París. Con la participación de la Fundación Violeta Parra y la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.Sacado de www.violetaparra.cl
Robert Duvall
| ROBERT DUVALL (1931- ) Mide 1'74. Actor, director, guionista y productor estadounidense, Robert Selden Duvall nació el 5 de enero de 1931 en San Diego, California, hijo del almirante de la marina William Howard Duvall. Parte de su familia desciende del general Robert E. Lee, uno de los cabecillas del ejército confederado en la Guerra de Secesión. Su madre era una actriz amateur que influyó en su hijo para que éste finalmente se dedicara a la interpretación. |
Desde finales de la década de los 60 su versatilidad y talento interpretativo comenzó a llamar la atención por sus representaciones teatrales off Broadway y sus apariciones televisivas en episodios de series como “Alfred Hitchcock Presenta”, “Los Intocables” o “En los límites de la realidad”.
| En 1962 debutó triunfalmente en “Matar a un ruiseñor” (1962), película
de Robert Mulligan que adaptaba una novela de Harper Lee en la que
Duvall encarnaba el personaje de Boo Radley. En este primer período de su carrera en Hollywood intervino en títulos como “Pesadilla bajo el sol” (1965) de Marc Lawrence, “La jauría humana” (1966) de Arthur Penn, “Cuenta atrás” (1968) de Robert Altman, “Bullit” (1968) de Peter Yates, el western “Valor de ley” (1969) de Henry Hathaway o “Llueve sobre mi corazón” (1969), título dirigido por Francis Ford Coppola que estaba co-protagonizado por James Caan y Shirley Knight. |
| Su inmersión en los personajes que interpretaba fue una de las principales virtudes de su actuación, que en los años 70 le haría elevarse a la categoría de estrella gracias a películas como “MASH” (1970) de Robert Altman, “THX 1138” (1971), título de ciencia-ficción rodado por el debutante en largometraja George Lucas, “El Padrino” (1972) y “El Padrino II” (1974), los dos primeros títulos de la saga de Coppola adaptando el libro de Mario Puzo, “Tomorrow” (1972), drama dirigido por Joseph Anthony y escrito por Horton Foote, “Un mundo implacable” (1976), film de Sidney Lumet co-protagonizado por Faye Dunaway, William Holden y Peter Finch, o “Apocalipsis now” (1979), versión del “Corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad realizada por su buen amigo Coppola. |
Con anterioridad fue candidato por “El Padrino”, consiguiendo en esta ocasión el Oscar el fordiano Ben Johnson por “La última película”, y posteriormente estuvo nominado como mejor actor principal por “El don del coraje” (1979), un drama dirigido y escrito por Lewis John Carlino. Tampoco en esta tercera ocasión, el actor californiano pudo lograr conseguir el Oscar, que fue a parar a manos de Robert de Niro por “Toro Salvaje”.
Robert Duvall se divorció en 1975 de su primera esposa, la diseñadora Barbara Benjamin, con quien contrajo matrimonio en el año 1964.
En los años 70, decada en la que debutó como director rodando el documental “We’re not the Jet Set” (1975), mantuvo una relación sentimental con la actriz Lindsay Crouse. Después de este romance se casó con la intérprete Gail Youngs, con quien compartió créditos en “The Stone Boy” (1984) y “Belizaire The Cajun” (1986). En el año de la producción de este último film, el matrimonio terminó separándose.
| Sus mejores películas en los 80 fueron “Gracias y favores” (1983),
película dirigida por Bruce Beresford que le valió para conseguir el
Oscar y el Globo de Oro como mejor actor principal, “El mejor” (1984),
un drama deportivo con Robert Redford
en el principal papel masculino bajo dirección de Barry Levinson, y
“Colores de guerra” (1988), drama policial co-protagonizado por Sean Penn y dirigido por Dennis Hopper. En 1983 dirigió “Angelo My Love” (1983), su primer largometraje. Tras la ruptura con Gail, Robert Duvall contrajo matrimonio en 1991 con la instructora de baile Sharon Brophy, de quien se divorció en 1995. Un año después inició una relación con su actual compañera, la argentina Luciana Pedraza. Robert Duvall no ha tenido hijos con ninguna de sus parejas. |
Por “El Apóstol” (1997), uno de sus films más destacados en este período, dirigido por el propio Duvall, fue nominado de nuevo al Oscar. Ganó Jack Nicholson por “Mejor… Imposible”. Un año después fue candidato como mejor actor de reparto por “Acción Civil”, llevándose la estatuilla James Coburn por “Aflicción”.
Al margen de sus trabajos cinematográficos, Robert Duvall también tuvo tiempo para aparecer en producciones televisivas, encarnando al dirigente soviético Josef Stalin en el biopic “Stalin”, trabajo por el que consiguió un Globo de Oro al mejor actor de televisión, premio que ya había logrado años antes por la miniserie “Lonesome Dove”.
Películas criticadas
Matar un ruiseñor (1962)
La jauría humana (1966)
THX 1138 (1971)
Joe Kidd (1972)
El Padrino (1972)
El Padrino II (1974)
Apocalipsis Now (1979)
El 6º día (2000)
60 segundos (2000)
John Q (2002)
Open Range (2003)
El secreto de los McCann (2003)
Gracias por fumar (2005)
Lucky you (2007)
La noche es nuestra (2007)
Como en casa en ningún sitio (2008)
The Road (La Carretera) (2009)
Fuente http://www.alohacriticon.com
Considerado por muchos críticos como uno de los grandes actores contemporáneos, Robert Duvall, ha logrado en su carrera seis nominaciones para el Oscar y el premio a Mejor Actor, por su papel en "Tender Mercies".
En su carrera, Duvall logró 6 nominaciones al Oscar y una estatuilla.
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Duvall conoce la intimidad del mundo de las celebridades, que volverán a reunirse este año para la entrega de los galardones de la Academia de Hollywood.
A pesar de tener una destacada trayectoria -como actor, director y guionista-, Duvall no es amigo de los halagos y prefiere definirse a sí mismo como "una flor tardía".
No en vano dos de sus más memorables papeles le llegaron pasados los cuarenta. Su interpretación del Consigliari, en el Padrino I y II, y el Coronel William "Hill" Kilgore, en "Apocalypse Now", forman parte de los personajes clásicos del cine.
Duvall habló en exclusiva con la BBC sobre la arrogancia de los grandes estudios de Hollywood, los actores amateurs y su personal fascinación por Argentina.
Uno de los grandes directores de cine iraní dijo una vez que en Irán, hacen alfombras hechas a mano y películas hechas a mano, mientras que en Hollywood las alfombras son hechas en serie y las películas también.
Dovall (derecha) con Michael Caine en 'Seconhand Lions'.
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Lo que ocurre es que, en general, los estudios prefieren hacer una película de US$80 millones en lugar de 8 ó de 10 millones, incluso aunque sospechen que pueden ser un fracaso.
¿Es un sistema en donde los estudios están por encima de la creatividad individual?
Es un sistema extraño. Es como un tipo de club al que perteneces o no, pero no son tan buenos como ellos mismos se creen. Hay cierta arrogancia en Hollywood.
Me acuerdo una vez en un rodaje, un director y un productor hablaban sobre cómo los mejores técnicos, los mejores actores y todo lo mejor estaba en Hollywood, y yo le dije: "Un momento, nombren una película en la historia de Hollywood que se compare a la película sueca 'Mi vida como un perro'".
¡No pudieron! Y es que el talento es individual y el sistema, allí, a veces es un obstáculo, pues los estudios quieren imponer tal o cual elemento en la película de acuerdo con lo que ellos piensan que funciona.
Los actores parecen ser los nuevos dioses en la industria de hoy y, sin embargo, usted ha usado en varias de sus películas como director, a actores amateurs, ¿qué aportan a sus películas estos actores no profesionales?
Robert Duvall
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Es mas real. Una vez que consigues que los actores amateur se relajen, son capaces de transmitir una sensación de verdad que ayuda a que la película sea más creíble.
En "The Apostol" usé a gente de la iglesia en varios papeles y transmitieron el mensaje mejor que cualquier actor profesional.
Obviamente, no todos los directores en Hollywood piensan como yo. Uno de los grandes directores le dijo una vez a una actriz amiga mía en una toma: "No me gusta, es demasiado natural". ¿Cómo se puede ser "demasiado natural"? ¿Qué estupidez es esa?
El principio y el fin de la actuación es ser natural y real. Al menos eso es lo que yo creo.
Duvall, usted tiene 40 años de carrera cinematográfica, en los que participó en más de 80 películas, ¿de dónde saca la energía y la motivación para seguir en el mundo del cine?
¡No me he cansado todavía! Me encanta actuar con gente joven, aprender de ellos y ellos de mí.
Duvall ganó seguidores con su papel en 'Apocalipse Now'
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Además, ahora recibo más ofertas de trabajo que nunca. La verdad es me encanta mi trabajo y siempre hay algún personaje nuevo que interpretar y tratar de hacerlo único.
Su mujer, Luciana Pedraza es argentina. Su película "Assesination Tango", junto con otros proyectos, han sido rodados en Argentina, ¿de dónde le viene esta fascinación por ese país y por su capital Buenos Aires, en particular?
Todo empezó por la música y el tango y luego, me enamoré de esa ciudad. Es mi segunda casa, incluso con sus defectos, me encanta.
Es lo que yo llamo mentalidad de clase media: buena vida, los cafés abiertos hasta las tres de la mañana y las parejas besándose. ¡Todo el mundo se besa allí! No se..., me gusta esa inmediatez, ese vivir el momento.
He hecho cuatro proyectos en Argentina y me encantaría trabajar más allí. Hay buenos profesionales, actores maravillosos, buenos técnicos. Sí, me gusta trabajar allí.
Robert Duvall: entrevista a un actor de leyenda
Gracias por estar este rato con nosotros, cuando lo que apetece es una siesta
Robert Duvall: (En español) ¡Una siesta! (Vuelve al inglés) Pero sí me la he echado. Veinte minutos. Logro descansar en todas partes.
En un Hollywood que se dirige a un público adolescente, su personaje protagonista en Get Low parece casi un milagro...
R.D.: Hoy en día Hollywood sólo busca el éxito, y eso significa público joven, adolescentes. Y un papel como éste es poco ordinario. Pero yo tengo la suerte de que siempre me ofrecen papeles interesantes.
Pero en este caso es además un papel principal...
R.D.: Si, bueno, es verdad que los papeles de gente mayor suelen ser más secundarios. Pero depende, no me importa hacer roles secundarios sin son interesantes. En este caso tiene mucho peso, pero a lo largo de cuarenta años como actor he hecho ese tipo de papeles y otros más pequeños.
Su personaje tiene elementos muy interesantes como el secreto que encierra, la culpa y la terquedad. ¿Qué elemento le ha interesado más?
R.D.: Bueno lo más atractivo, y que me sedujo, es la idea de alguien que acude vivo a su propio funeral. ¿Quién sabe las razones que tiene para actuar así?
En los últimos tiempos, interpreta papeles de gente que parece haber alcanzado cierto grado de sabiduría, y que parecen desear ponerse en paz con el mundo. ¿Le interesa este tema especialmente?
R.D.: Puede ser, es verdad que he hecho un par de westerns con este planteamiento. Quizá como adolescente uno anhela esa sabiduría, y que se alcanza con el paso de los años. Es verdad, quizá tiene razón.
A veces le confían papeles complejos, atormentados. ¿Por qué cree que es así?
R.D.: Bueno, en el fondo cualquier papel tiene ese elemento de complejidad, todos tenemos aspectos que nos atormentan. Piense en Shakespeare. En el ser humano siempre se dan esos elementos oscuros. Yo tengo que saber trasladar mi propia complejidad a los papeles que interpreto.
Hay pocas comedias en su carrera...
R.D.: ¿Y qué es una comedia? (pone cara de pillo) ¿Qué sería una comedia? ¿Una película de Peter Sellers? Yo creo que el mejor humor sale del comportamiento del ser humano. Hay mucho humor en Get Low, o en la interpretación que hice en La paloma solitaria. Pero no buscaba el humor, sino que yo traté de entender a mi personaje, y su humor salió solo.
Algunas veces veo películas que se autodenominan comedias, y no me río. Me río más cuando conozco a un tipo interesante, cuando veo una película con una trama interesante, y el humor sale de uno u otra, de donde está. Me gusta más reírme con la persona que con la situación en que el director parece decirte 'aquí toca reírse'. Prefiero sacar el humor de quien es la persona.
Tras una trayectoria tan dilatada como actor, ¿aún descubre nuevos modos de interpretar?
R.D.: Espero que sí. Así lo creo. Siempre tienes que verte a ti mismo en estado potencial, abierto a nuevas cosas que pueden surgir. Es curioso descubrir cosas nuevas en cada personaje, y de modo especial sus contradicciones. Siempre lo busco. Por ejemplo, cuando hice de Stalin, también trato de encontrar esa humanidad.
¿Y qué ha descubierto en Felix Bush, su personaje de Get Low?
(en este momento tercia el director del film, Aaron Schneider, que acaba de reunirse con nosotros)
A.S.: Recuerdo, Bobby, un día, la escena en que Charlie va a la cabaña, en que el personaje pide medicinas en una farmacia, y a la vez quiere fumar. Es un ejemplo de esas contradicciones.
R.D.: Sí, son cosas que ocurren un poco por accidente, que no se pueden planificar. Tiene que ocurrir.
Ha trabajado con Bill Murray, que tiene fama de cambiar de registro en cada toma, una forma de trabajar muy distinta a la suya. ¿Ha sido difícil?
R.D.: Bueno, yo trabajo con lo que me dan. No supone para mí ningún problema que el otro actor entregue una cosa nueva, yo la acepto y doy mi réplica.
Esta película cuenta una historia sureña, localista, basada en el folclore. A la vez los temas son de resonancias universales: amor, perdón, redención... ¿Cómo conjugaron ambos extremos? ¿Les preocupaba que el film no se entendiera fuera de Estados Unidos?
A.S.: Cuando tratábamos de lograr la financiación, detecté en efecto ese miedo de que una película de época no se entendiera. Por eso todo mi empeño era mostrar que la historia era un gran drama, que puede entender cualquiera. En las proyecciones con público fuera de Estados Unidos he constatado que la gente reía donde debía reír, en ese sentido estoy tranquilo.
R.D.: No obstante, a la hora de actuar no puede actuar pensando en lo universal. Cuando actúas, piensas en lo específico, en lo concreto. Opino que cuanto más vas al grano, más universal llegas a ser. Tú y por tanto la obra artística en la que participas.
A.S.: Me gustan las películas de época, de los años 30. Nunca he entendido que alguien vea un problema, a la hora de llegar al público, en el hecho de ambientar una película en el pasado, en el espacio, o donde sea. Si es buena, la gente entenderá lo que significa, la universalidad viene de la capacidad de atrapar la realidad.
R.D.: Cuando ves a algunos actores en películas de época, ves claramente que están intentando imitar las formas de hacer, de hablar, del pasado. Y eso muchas veces no funciona, resulta artificial. Lo que hay que hacer es mantenerse fiel a la historia.
Robert Duvall tiene crédito como productor ejecutivo, eso ayudaría a la financiación
A.S.: Sí, pero ambientar en el pasado muchos lo rechazan enseguida.
A estas alturas, ¿piensa en otro Oscar, en nuevos premios, o está un poco por encima de esto?
R.D.: Bueno, ¿por qué no? (risas) Lo principal es trabajar en algo de lo que puedas enorgullecerte, en tal sentido los premios son secundarios. Si has intentado hacer una obra de arte, una buena historia, entonces parece que viene como corolario, sería lo justo, la posibilidad de recibir algún premio.
Después de tantos años, ¿cómo ha evolucionado su visión de Hollywood?
R.D.: Bueno, ahora hay muchas películas de acción. En cambio en los 70 había películas como Get Low, que se hacían dentro del sistema. Esto cada vez ocurre menos. Los estudios quieren ahora ganar cien millones de dólares con una película, cuanto antaño bastaba con ganar diez. De alguna manera se sienten justificados cuando recaudan esas cifras millonarios. Pero para bien o para mal, Hollywood sigue siendo la meca. Muchos directores importantes, de España y otros países, van a Hollywood, y no acaban de entender todo ese tinglado.
¿Y usted lo entiende?
R.D.: En esta película concreta, sí. Sé adónde puedo llegar. Muchas veces cineastas con mucho talento están preparados para hacer cine en su país, pero en Hollywood se pierden.
Después de diez años de ausencia como director, Francis Ford Coppola ha vuelto con películas pequeñas, dice que quiere hacer el cine que hacía al principio de su carrera. Usted ha trabajado con Coppola en sus filmes pequeños, como Llueve sobre mi corazón, y en los grandes, como El padrino. Si volviera a trabajar con él, ¿en qué tipo de películas se ve?
R.D.: (se ríe) Depende del papel. Si la historia es buena, si el papel me interesa, yo me apunto, no importa lo demás. Me han medio ofrecido una película sobre tres personas que regresan a Cuba tras cuarenta años de ausencia, que podría contar con Al Pacino... Suena muy bien, pero depende de quién sea el director. Estoy convencido de que la historia es interesante. La verdad es que tengo una lista larga de proyectos.
En su país el presidente Obama está tratando de acometer una reforma sanitaria, donde parece estar tropezando a la hora de salir adelante. Este tema, la falta de cobertura sanitaria universal, estaba de algún modo presente en su película John Q., con Denzel Washington.
R.D.: Nunca llegué a ver esa película. Bueno, puedo dar mi opinión sobre este tema. Yo soy partidario de que en los estados haya clínicas gratis, que con libertad atienden a la gente con voluntarios, médicos, cirujanos, personal sanitario. Son partidario de que cada Estado regule, y haya un sistema de voluntarios que atienda a la gente, por ejemplo dos veces a la semana. Esto existe ya en la actualidad en 35 estados, y yo sería partidario de extenderlo al resto de los estados, más que implantar un sistema más complicado, que puede suponer una cierta socialización de la medicina.
¿Le gusta trabajar con directores debutantes, como en este caso?
R.D.: ¿Debutante? (se ríe, pues Aaron Schneider tiene una carrera detrás como director de fotografía, series y cortos?) La respuesta está en el resultado de la película que es bueno. Si me inspiran confianza, estoy encantado. Tengo un guión precisamente que quiero mandarle a Aaron, un western, situado en Oklahoma, con el mismo guionista. Por otro lado, no veo distinción entre tele y cine. Una película puede que la vean seis personas, y una serie treinta millones de personas. A mí no me importa que sea una cosa u otra, de hecho estoy muy orgulloso de La paloma solitaria, que era una miniserie. Tengo unos papeles clave, como el de Stalin, que era en televisión. Es cierto que en tele se trabaja muy rápido, pero eso a veces es bueno para el resultado final.
Benny Hill.
Alfred Hawthorn Hill, nace en Southampton, Inglaterra
el 21 de enero de 1924. Estudia en la escuela de Tautons y es trasladado
a Bournemouth durante la segunda guerra mundial. Al finalizar sus
estudios trabaja como lechero, conductor, operador y baterista. Siempre
le atrajo el mundo del espectáculo y su abuelo lo introdujo en el mundo
del music hall cambiando su nombre por el de Benny Hill. Actuó en
numerosos clubes, cenas de trabajo, night clubs y teatros obteniendo un
primer empleo dentro del teatro profesional mediante una audición en el teatro Windmill.Trabaja además en la radio antes de la aparición de la televisión y aparece junto a los primeros progamas de televisión actuando en un progama titulado Hi There. Debuta en su propio show, El show de Benny Hill en la cadena BBC paralelamente a El tiempo de Benny Hill, programa radiofónico de dos años de duración y emisión.
Con el tiempo su show fue muy reconocido por todos los espectadores y a la par, es también muy criticado, clasificado de sexista, al igual que otros shows humoristas de la época. En contadas ocasiones se ha repetido este show a partir del fin de su emisión.
El Show de Benny Hill se emitió en muchos países entre ellos México por el Canal 7 de TV Azteca, en Colombia por el Canal Uno de Inravisión, en España por la cadena privada Telecinco e invitado a un programa presentado por Jesús Gil y Gil, donde interpretan un número cómico consistente en darse de bofetadas. En Argentina por el Canal 11 y en Chile por el Canal 11 RTU.
Alfred era un hombre solitario y trabajador que según decía el mismo, nunca se encontraba solo. Durante toda su vida quiso contraer matrimonio pero no tuvo éxito en su empresa, viviendo toda la vida con su madre, hasta la muerte de esta.
Era asiduo a los viajes y le encantaba Marsella, hablaba el francés, alemán, holandés e italiano. A principios de los años noventa empezó a tener problemas de obesidad, sufriendo un ataque al corazón del cual sobreviviría, pero no hizo caso de sus médicos y una semana más tarde se le diagnosticó una insuficiencia renal.
Lee mas en: http://www.enplenitud.com/benny-hill-rey-de-la-comedia.html#ixzz1uwAnaJMS
Zorba, el griego.
El patrón pronto adivina gran parte de la esencia de Zorba -misma que irá descubriéndose de manera constante-: “su alma avanzaba mucho más ligera que el mundo”. En su sentir, actuar y pensar radica, básicamente, la considerable profundidad de la obra.
La mina es el pretexto perfecto para que dos personas que ven enlazadas sus vidas con intensidad, puedan dedicarse a actividades que colman sus expectativas. Zorba se entrega a la labor de explotar y dirigir el negocio, mientras que el patrón se dedica a la escritura. Esta última ocupación suscita innumerables críticas por parte del primero, para quien los libros ofrecen una visión distorsionada de la realidad. Una y otra vez incita al patrón a abandonarlos y a vivir con plenitud, experimentando el placer de las cosas sin intermediarios.
Por una parte, Zorba es un personaje capaz de ver las cosas con la mirada fresca e inocente de la primera impresión mientras que, por otra, logra incursionar en los avatares de la condición humana en forma certera. Asimismo, su visión de la femineidad se encuentra libre de cuestiones terrenales, y la manera en que la aprecia en su fundamento más hondo me pareció muy quijotesca.
"Detrás de cada mujer se erguía, austero, sagrado, lleno de misterio, el rostro de Afrodita."
"Mirábalo a Zorba al fulgor de la luna y me maravillaba la fe en sí mismo, la sencillez con que se acomodaba al mundo viviente; cómo su alma y su cuerpo formaban un todo armonioso; y como toda cosa, mujeres, pan, agua, carne, sueño, se confundían alegremente con su carne y se convertían en Zorba. Nunca jamás había presenciado tan amistoso entendimiento entre un hombre y el universo."
Esta idea se ve reforzada incluso antes de que se conocieran, ya que el patrón se había despedido de un entrañable amigo, quien también le llamó la atención en cuanto a su afición por los libros, tildándolo de "rata papiróvara".
"Pero ¿Cómo podrías tú entenderlo con ese espíritu dañado por los libros?"
"Te diré una idea que se me ha ocurrido, patrón; pero no tienes que enojarte: sería la de meter en una pira todos tus libros y darles fuego. Quizá después de eso, como no eres tonto y eres un buen tipo, podría sacarse algo de ti."
"¡No cabe duda de que existe un infierno adonde van a parar los cagatintas como tú!"
Toda la obra destila sabiduría; el escritor logra transmitir la idea de que lo más simple puede llegar a ser lo mejor de la vida. De acuerdo a este planteamiento, el patrón debería dejar los libros y conocer la vida tal como es; captar la esencia de las cosas a través de su propia percepción. Es un concepto interesante, aunque yo no llegué a penetrar en el gran estorbo que podrían suponer los libros. Creo que la disposición natural de apreciar la vida desde sus más recónditos cimientos -muy factible y que además puede ser superior a la de cualquier otra persona-, no tiene que confrontarse con lo que descubrimos a través de la palabra escrita.
Más adelante se establece cierto paralelismo entre ambos personajes: Zorba se maravilla con las piedras que al bajar, "adquieren la animación de un ser viviente", y a partir de esto surge la idea de que las cosas pueden apreciarse con la frescura de la primera impresión, tanto si se trata de un "poeta visionario", como de alguien como él:
Son muchos los sucesos en que participan ambos personajes. El pueblo en que viven, por ejemplo, se manifiesta como un lugar primario en el cual los habitantes dejan salir sus más bajos instintos a la primera oportunidad. Algo similar ocurre con un monasterio al que acceden gracias a un interés inherente a la mina.Zorba habla también del miedo a la vejez, del valor del dinero y el éxito. Este hombre no pierde piso y sabe muy bien lo que le conviene, aunque jamás haya perdido la capacidad de asombro, "semejante a un niño". Su sabiduría es tan primitiva como empírica, de acuerdo al propio libro, pero es eso mismo lo que la hace tan atractiva. Incluso cuenta los crímenes contra búlgaros y turcos que cometió por la patria, aclarando que ahora sólo piensa en si será una buena persona con quien se encuentra en el camino. Las experiencias lo han llevado por un sendero virtuoso, aunque esto no es -necesariamente- algo que suceda con frecuencia. Aquí vuelvo a la idea de esa disposición natural, ahora enfocada hacia el bien, que predomina en él, sin que por esto se altere la verosimilitud de un personaje sin duda bien trabajado, aunque al mismo tiempo esté dibujado de tal manera que corresponda a la intención del autor.
"El universo era para Zorba, como para los hombres primitivos, una visión pesada y compacta; las estrellas se deslizaban sobre él, el mar rompía contra sus sienes; vivía, sin la mediación de la razón, la tierra, el agua, los animales, Dios."Entre tantas cosas, me gustó una reflexión que habla de un “vendaval” y que podría aplicar a cualquier situación complicada: "¡No has de entrar en mi cabaña, no te he de abrir la puerta, no me apagarás el fuego, no lograrás nunca derribarme!"
También me llamó la atención esta manera de describir el vino:
"Después del brindis, apuramos el vino, exquisito vino cretense, púrpura como sangre de liebre. Cuando lo bebéis es como si comulgarais con la sangre de la tierra y os sentís convertidos en ogros. Las venas os desbordan de energía, el corazón de bondad. Así fueseis un cordero, os volvéis león. Olvidáis al instante las mezquindades de la vida y toda sujeción estrecha se desgarra. En comunión con los hombres, con las bestias, con Dios, os sentís confundidos con la vida del universo."Desde mi punto de vista, lo fundamental de esta novela radica en que, al margen de la visión alterada de la realidad que pudieran transmitir los libros (cosa por demás discutible y que, aunque aparece a lo largo de todo el libro, nunca se plantea con demasiada contundencia), el autor escribe un estimulante canto a la vida, esparciendo por los rincones de estas páginas la idea que hay que gozarla al máximo, observarla a través de nuestros propios ojos y no de un tamiz que pueda perturbar su percepción más nítida.
Nikos Kazantzakis
- Nace: 18 de febrero de 1883
- Lugar: Heraklion, Creta
- efemérides 18 de febrero
- Muere: 26 de octubre de 1957
- Lugar: Friburgo de Brisgovia, Baden Wurtemberg, Alemania
- efemérides 26 de octubre
obras destacadas
- Alexis Zorbas (1946)
- Odisea (1938)
- Cristo de nuevo crucificado (1948)
- La Última Tentación de Cristo (1951)
- Buda (1941)
- Libertad o muerte (1950)
Sirtaki (Sirtáki, o Syrtáki - en griego συρτάκι) es una danza popular de origen griego.
A pesar de la creencia extensa, no es una danza griega tradicional. De hecho, fue creado en 1964 para la película "Zorba el griego", ya lo relata el actor Anthony Queen (mexicano) en una entrevista para televisión, diciendo que en aquella película él no podía bailar porque tenía un gran problema en la rodilla y se le ocurrió arrastrar la pierna para poder ejecutar ciertas escenas de la misma. En ella se mezclan las versiones lentas y rápidas de la danza de Hasapiko (Hasápikos, Chasápikos).
La danza y la música (creada por Mikis Theodorakis) también se llaman la danza Zorbas o de Zorbá.
Una característica distintiva de la danza y de la música de Sirtaki es su aceleración. El nombre Sirtáki viene de la palabra griega syrtos, nombre dado a un grupo de danzas griegas tradicionales del estilo "fricción supuesta" o de "mezcla" (en comparación con pidikhtos, que es estilo de saltar).
Sin embargo, el Sirtaki incorpora syrtos (en su parte más lenta) y elementos de los pidikhtós (en su parte más rápida).
El Sirtaki es una de las atracciones culturales de Grecia y de las tabernas de estilo griego de todo el mundo.
Coreografía
El Sirtáki se baila en una formación en línea o círculo con las manos en los hombros de los vecinos. La formación en línea es más tradicional. El ritmo es de 4 tiempos que aumenta, y se cambia a menudo a 2 tiempos en la parte más rápida. Por consiguiente, la danza comienza lenta, transformándose gradualmente en más rápida, a menudo incluyendo saltos.Antonioni Michelangelo

BLOWUP f i c h a t é c n i c a Dirección..............Michelangelo Antonioni Guión....................Michelangelo Antonioni y Tonino Guerra, basado en una historia de JulioCortázar y Michelangelo Antonioni Fotografía..............Carlo di Palma Dirección Artística......Assheton Gordon Vestuario...............Jocelyn Rickards Edición..................Frank Clarke Sonido...................Mike Le Mare Música...................Herbie Hancock Producción Ejecutiva...Pierre Rouve Producción............Carlo Ponti Una producción de Bridge Films f i c h a a r t í s t i c a Vanessa Redgrave........Jane Sarah Miles..................Patricia David Hemmings.........Thomas John Castle...................Bill Jane Birkin...................la rubia Gillian Hills.................la morena Pater Bowles................Ron Veruschka von Lehndorff.........Verushka Sarah Miles..................Patricia Julian Chagrin..............mimo Claude Chagrin............mimo - s i n o p s i s
- Mientras trata de encontrar en un parque temas inéditos para sus fotografías de modas, Thomas retrata a una pareja que actúa de manera sospechosa. Al revelar las fotos en su laboratorio, el fotógrafo se da cuenta de que, probablemente, fue testigo de un crimen pero la confirmación de este hecho es incierta. A partir de esta revelación, Thomas comenzará a obsesionarse con las fotografías que tomó en aquel parque y con el misterio que envuelve a Jane, la mujer que quizás cometió el crimen.
- r e s e ñ a
- El artificio de la realidad cotidiana y la aparente hiperrealidad de las imágenes capturadas por la cámara son los temas esenciales de "Blowup", cinta con la que Michelangelo Antonioni culminó la etapa más célebre de su trayectoria fílmica. A partir de una historia elaborada por Antonioni y el escritor argentino Julio Cortázar, "Blowup" es un filme que se interna por los caminos del thriller psicológico como pretexto para ofrecernos una inquietante reflexión sobre la limitada capacidad del ser humano para discernir entre la realidad y la imaginación.
- La historia de Thomas, un cínico fotógrafo de modas londinense cuya indiferencia ante todo lo que lo rodea raya en la pedantería, se inicia como un retrato de la artificialidad de la vida contemporánea en las grandes ciudades. El ambiente de la moda, lleno de colores vibrantes e ilusiones sobre el estilo de vida urbano, ofrece un marco adecuado para esta historia, en la que los elementos visuales y auditivos se manipulan constantemente para presentar una realidad totalmente alterada. En este mundo distorsionado, lo único que posee valor de realidad son las imágenes fotográficas: impresiones en blanco y negro, llenas de grano y amplificadas al extremo. Exactamente lo contrario a la realidad. "Blowup" retoma una de las inquietudes fundamentales de Antonioni con respecto al poder de la imagen fílmica para alterar la percepción de la realidad. Dos años antes, en "El desierto rojo", el director había coloreado con spray los escenarios naturales y artificiales de este filme, con el fin de dar una expresión visual concreta al estado mental neurótico de su protagonista. En "Blowup", las puertas, bardas, anuncios y fachadas de edificios fueron pintados con colores brillantes para enfatizar el estado anímico alterado que caracteriza a la vida en las grandes ciudades.
- ¿Qué es la realidad? parece preguntarnos Antonioni a través de la aventura de Thomas. ¿Es lo que captan nuestros ojos, o es lo que somos incapaces de ver a simple vista pero que la cámara captura sin pedirnos permiso? El probable crimen que se presenta en "Blowup" no es más que un pretexto para enfrentarnos, como Thomas, a estos cuestionamientos.
- Más de treinta años después de su estreno, los temas de "Blowup" siguen inquietando al ser humano. La década de los sesenta fue el punto de partida para una serie de eventos mediatizados, como la famosa filmación del asesinato de John F. Kennedy, que a pesar de su acontecer frente a nuestros ojos aún siguen sin explicación. Quizás, como lo plantea el enigmático final de "Blowup", nuestros sentidos sean muy limitados para capturar la verdadera esencia de la realidad. O quizás la realidad no sea más que una elaboración mental que nos fabricamos cotidianamente, para no sentirnos ajenos al mundo que nos rodea.
- M i c h e l a n g e l o A n t o n i o n i
- Nacido en Ferrara, al norte de Italia, en 1912, Antonioni creció en el ambiente acomodado propio de la burguesía rural de la época.
- Realizó estudios de economía y comercio en Boloña, al mismo tiempo que se dedicaba a la crítica de cine y a la pintura.
- En 1939 se trasladó a Roma, en donde estudió dirección de cine en la prestigiada Escuela de Estudios Cinematográficos fundada bajo el régimen de Mussolini. Aunque pertenece a una generación anterior a la de los cineastas franceses e italianos que irrumpieron en la escena internacional durante los años cincuenta, Antonioni filmó sus mejores películas en aquellos mismos años, por lo que frecuentemente se le asocia con los cineastas de la nueva ola y con la obra de su compatriota, Federico Fellini.
- La aventura (1960), La noche (1961) y El eclipse (1962) constituyeron una trilogía cuya temática existencialista señaló el camino para una filmografía caracterizada por el retrato crítico de los comportamientos de la burguesía. Además de estas cintas, en la filmografía de Antonioni destacan: El desierto rojo (1964), Blowup (1966), Zabriskie Point (1970), El pasajero (1975) y Más allá de las nubes (1995).
- La mancha 13-Agosto 2008

(Ferrara, 1912)
Tras colaborar en el guión de "Un pilota ritorna" (1942) de Rossellini y trabajar como ayudante del director Marcel Carné, Antonioni rueda su primer cortometraje, el documental "Gente del Po" (1943-1947). Más tarde, debuta en el largometraje con "Diario di un amor robado (Cronaca di un amore)" (1950), agudo análisis de la crisis de una pareja. Siguen "La signora senza camelie" (1952), dura descripción del mundo del cine, y "Las amigas (Le amiche)" (1955), angustiosa adaptación de la hermosa novela de Pavese "Tra donne sole". En estos trabajos ya se perfilan claramente cuáles serán los temas del director de Ferrara: la dificultad para establecer relaciones auténticas entre las personas, la imposibilidad de comprender la realidad, y el desarraigo de los individuos ante una sociedad neocapitalista, fría y deshumanizada.
En las películas siguientes, Antonioni se aleja de la simple crónica neorrealista, abandona los ambientes burgueses y empieza a narrar el malestar existencial en el mundo proletario. Rueda "El grito (Il grido)" (1954), que describe la trágica historia de un obrero que responde con el suicidio al dolor provocado por el fin de una relación amorosa.
A continuación, Antonioni realiza "La aventura (L' Avventura)" (1960), "La noche (La notte)"(1961), "La eclipse (L'eclisse)" (1962) y "El desierto rojo (Deserto rosso)" (1964), películas con las cuales renueva con ímpetu el cine italiano, tanto en los contenidos como en la forma. Bajo la apariencia de historias policíacas atípicas, sus protagonistas femeninos describen la pérdida, la derrota, el desasosiego; en resumen, todo aquello que el mismo Antonioni define como "incomunicabilità".
Sin embargo, Antonioni no siempre es capaz de controlar la materia que trata, quizás por ser demasiado instintivo o por disponer de una amplia cultura que le impide concentrarse. En cualquier caso, sus películas son desiguales y, al lado de éxitos indiscutibles, como " El grito (Il grido)", su obra más intensa y más lograda, o "La aventura (L'Avventura)", deslumbrante con sus imágenes y pausas, luces y ruidos, Antonioni rueda obras caducas, que repiten los temas y las situaciones anteriores, con diálogos que rozan el ridículo (en este sentido, es famosa la frase "me duelen los cabellos", pronunciada por Monica Vitti en "El desierto rojo (Deserto rosso"). Las películas siguientes, caracterizadas por una belleza aparente y excesivamente vistosa, repiten estos resultados desiguales: "(Blow up Deseo de una mañana de verano) Blow-up " (1967) se rueda en Londres y narra una peculiar historia llena de símbolos fáciles y anacronismos del Swinging London; "Zabriskie Point" (1970) se rueda en Estados Unidos y representa una curiosa alegoría sobre los jóvenes y la contracultura, vistos por la mirada apocalíptica de un director de tramoya.
Sólo en "El reportero (Professione reporter)" (1972) volvemos a encontrar la antigua maestría de Antonioni, sobre todo, en los siete minutos del estrepitoso plano secuencia conclusivo. En cambio, sus dos películas siguientes son una apostilla repetitiva, un doloroso retorno al lugar del crimen sin que el enigma sea resuelto. Así "El misterio de Oberwald (Il mistero di Oberwald)" (1980) es un fallido experimento sobre el color mientras que "Identificación de una mujer (Identificazione di una donna)" (1982) es un intento de abordar nuevamente el tema de la "incomunicabilità".
Con la perspectiva actual, el cine de Antonioni se nos presenta irremediablemente efímero: sin seguidores que hayan sabido desarrollar los aspectos menos caducos de su lección (como el uso innovador del lenguaje cinematográfico y la lucidez desesperadamente laica de su mirada), su filmografía es solamente el estéril testimonio de una personalidad inconfundible, para el bien y para el mal.
La Mancha 23 Agosto 2008

MICHELANGELO ANTONIONI; EL CINE DE
Quien no haya visto nunca una película suya puede revisar los últimos minutos de “El eclipse” (1962) y entender el legado de un director que desarrolló una mirada única y supo evolucionar desde el documental y el neorrealismo hasta el cine digital y el fragmentario registro de las historias sin historia de la posmodernidad. En la última secuencia de “El eclipse” se escucha a Prokófiev. No hay diálogos. La cámara recorre las calles de Roma desiertas en lentas panorámicas: los árboles mecidos por el viento, riegos de agua en el asfalto, el rostro fragmentado de personajes a la deriva. Antonioni muestra un mundo en suspenso, sus historias están llenas de tiempos muertos. Todas sus aventuras se disuelven en la nada.
En la actualidad el cine de Antonioni es objeto de un renovado culto y ejerce una considerable influencia en muchos filmes de arte contemporáneos, particularmente en el modo de filmar los silencios y tiempos muertos, propios de un mundo desencantado y sin coartada dramática. El cine de Antonioni es una inmóvil introspección del malestar de nuestra cultura, de la angustia que corroe el alma. En su estilo minimalista retrata la soledad y la incomunicación, el enigma de un mundo desolado. Antonioni, el pintor del cine, retrató entornos puramente artificiales –declaradamente antinaturalistas–, fantasmagóricos, donde sus personajes deambulaban como huidizas figuras de la ausencia.
Si Fellini fue el cineasta del bullicio, de
La influencia de Rossellini también se trasluce en Antonioni en la elección de estratos sociales que retrata. Tal como aquel había desplazado su foco de atención hacia las clases burguesas en “Europa '
Por lo pronto, el retorno a una temática centrada en el mundo proletario se produce en 1957 con “El grito”, aunque aquí ya la mirada del cineasta es muy distinta a la de los días del neorrealismo. Si bien permanece la aproximación contemplativa de la realidad, esta ha sido modificada en tanto se erige desde la conciencia alienada de una maquinada sociedad industrial, en la que las elevadas torres de departamentos ocultan el cielo y toda posible escapatoria. En este contexto geográfico es donde Antonioni sitúa la acción de sus siguientes filmes, los que, a continuación del éxito de “La aventura” en el Festival de Cannes de 1960, le valen el calificativo de “cineasta de la incomunicación”.
“La aventura” prolonga la reflexión de Antonioni acerca de la sociedad desarrollada. Los protagonistas son burgueses deshonestos entre sí y consigo mismos. El descubrimiento del vacío profundo que corroe sus existencias. El filme, dominado por tiempos muertos, irritó a una vasta parte del público y la crítica, pero la correspondencia moral de los elementos empleados y la potencia de las imágenes –los actores vestidos de oscuro paseando como fantasmas solitarios en la isla de piedra blanca– consagraron al director.
Elegante y empecinado en experimentar las posibilidades lingüísticas del cine como trasunto de revoluciones sociopolíticas, desde su aparente distanciamiento moral. Con un cuidado casi enfermizo por el encuadre, por la fotografía, pero sobre todo por los diálogos, realizó un tríptico de amplios vuelos históricos sobre la burguesía italiana/europea del desarrollismo vandálico de los sesenta: La aventura (1960), La noche (1961) y El eclipse (1962), más tarde recuperadas por Fassbinder en clave expresionista y tono de melodrama.
El cine de Antonioni no construye argumentos al estilo clásico, sino más bien por acumulación de escenas, que discurren igual intensidad y generan una atmósfera de alta densidad. De ahí que sus películas parezcan largas digresiones de acción sin relación aparente en la línea argumental, esto es, sin aparente tensión dramática, en Antonioni aparece el mundo sin coartada dramática.
La “trilogía de la incomunicación” se completó más tarde con “La noche” (1961) y “El eclipse” (1962), dos películas de factura similar en la que las mujeres y la confusión de los sentimientos ocupan un lugar preponderante. La noche, que tiene en el rol principal a Marcello Mastroianni como un escritor que despierta la admiración de los potentados pero que se siente completamente falto de inspiración y estímulos, es asimismo una lúcida visión de las implicaciones de ser artista en un marco social regido por el lucro capitalista. El entorno arquitectónico de la industrializada Milán desempeña en este filme un papel de extrema complejidad, ya que remite al espectador a la noción de que detrás de la superficialidad de la forma sólo existe el abismo del vacío.
El estilo antinaturalista que Antonioni había estado esbozando en estas cintas pudo aparecer de modo nítido en “El desierto rojo” (1964), su primer filme en color, protagonizado por la que entonces era su esposa y estrella inevitable de sus películas, Mónica Vitti. “El desierto rojo” significó una revolución estilística, creando un lenguaje y un estilo hasta hoy emulado, a través del uso arbitrario de los colores, en especial del rojo, que tiñe calzadas y murallas como objetivación de la angustia de Giuliana en medio de un paisaje industrial, de un universo de bidones, chimeneas y humos envenenados que emanan de las fábricas. Aquí Antonioni inaugura las preocupaciones ambientalistas o al menos las emplaza en el gran cine. El antinaturalismo de Antonioni busca distanciarse de la organización "espontánea" de lo natural para retratar la artificialidad de de las relaciones
. Antonioni advierte que ciertos movimientos de la cámara se ajustan mejor a ciertos colores: una panorámica es eficaz con un rojo brillante, pero no se consigue el mismo resultado con un verde áspero. Creía que había cierta relación entre el movimiento de la cámara y el color, así se lo comento3 en una ocasión a Godard. Antonioni, asimismo, concedía gran importancia a los silencios y a la banda sonora con ruidos naturales y efectos sonoros, en algo muy próximo a la música concreta, dejando la música -en el sentido tradicional- en un lugar secundario.
Sintiendo que ya había cumplido una etapa y cansado probablemente de ser asociado al cliché de la “incomunicación”, convertido en trivialidad y ganando espacios en revistas de consejos para mujeres aburridas, es que Antonioni emigra hacia Inglaterra. En ese país se despojó de las preocupaciones en torno a las desavenencia crónica de la pareja y se dedicó a desarrollar algunos tópicos que habían germinado en su obra reciente: la confrontación entre la cultura clásica y el modernismo, el choque entre lo antiguo y lo nuevo, los límites de la ficción en la era de la incautación de lo real y del fin de las historias.
Para dar cuerpo a estas ideas, convirtió a un fotógrafo de alta moda en el protagonista de “Blow-up” (1966), su película más afamada y la que le permitió ganar el Festival de Cannes. Las marcadas elípsis de la narración y la ambigua importancia de hechos que quedan fuera de cuadro desconcertaron a los espectadores atraídos por el escándalo que habían causado un par de escenas de desnudos. “Blow-up” es un filme abstracto, con una intriga policial apenas distinguible, que advierte a cada instante al espectador de las limitaciones del espectáculo cinematográfico y que extiende la reflexión de “La noche” en lo que atañe al comercio del arte (la escena del concierto rock en que David Hemmings recoge un pedazo de guitarra arrojado por los músicos a sus fans para tirarlo a la basura cuando deja el recinto).
La línea asumida en Blow-up se prolongó en las dos siguientes cintas de habla inglesa de Antonioni, “Zabriskie Point” (1970) y “El pasajero” (1975), aunque con un notorio resurgimiento de las inquietudes sociales del director.
En “Zabriskie Point”, filmada con apoyo de
Tras un largo paréntesis -su último largometraje personal databa de 1982 “Identificación de una mujer”, Antonioni ya anciano consigue llevar a cabo un medio-metraje titulado “El filo peligroso de las cosas” (2001), adaptado de un relato propio -escrito para la pantalla por su habitual colaborador, el guionista Tonino Guerra. Se trata proyecto “Eros” (2001) una trilogía junto a Steven Soderbergh y Wong Kar Wai. Aquí Antonioni no consigue las densidades con las que construyó su territorio cinematográfico, pero sirvió para sellar la leyenda. Este vino a ser su último trabajo -no había filmado nada desde que en 1995 presentase “Más allá de las nubes”, en colaboración con Wim Wenders. El carácter de homenaje a la figura de Antonioni de “Eros” queda patente desde la propia presentación de cada uno de las piezas que componen el largometraje, precedidas de una delicada pieza musical de Caetano Veloso inequívocamente titulada "Michelangelo Antonioni".
Antonioni, el pintor del cine, nos ha dejado, cerrando una generación histórica del cinema italiano. Su muerte aconteció a los 94 años de edad el pasado 30 de Julio -coincidiendo con la del director sueco Ingmar Bergman (otra leyenda del cine europeo). Antonioni, seguramente, está iniciando sus periplos de inmortalidad, allá, como diría Wim Wenders, “Más allá de las nubes”.
Adolfo Vásquez Rocca
23-agosto 2008
http://revista.escaner.cl

Una búsqueda en lo profundo
Entrevista con Michelangelo Antonioni
Alberto Ongaro
Me pide usted que haga un discurso crítico sobre mí mismo, algo que siempre me ha parecido muy difícil. No es asunto mío el explicarme con palabras. Yo hago películas que están ahí , con sus posibles contenidos, a disposición de quien quiera verlas. De todas formas, voy a intentarlo. En el fondo está, quizás, la sospecha de que nosotros, es decir, los hombres, estamos dando a las cosas, a los hechos que suceden y de los que somos protagonistas o testigos, a las relaciones sociales o incluso a las sensaciones, una interpretación distinta de la que dábamos en el pasado. Me dirá usted que es lógico, que es natural que esto ocurra, puesto que vivimos en una época distinta y hemos acumulado, con respecto al pasado, experiencias e ideas que antes no teníamos. Pero no es sólo eso lo que quiero decir. Creo que se ha producido una gran transformación antropológica que acabará por cambiar nuestra naturaleza.
Ya se aprecian los signos, algunos banales, otros inquietantes, angustiosos. No reaccionamos como reaccionábamos antaño ni al sonido de una campana, ni a un disparo, ni a un homicidio, por poner algunos ejemplos. Incluso algunos ambientes que, tiempo ha, podrían parecer distendidos, convenciones, lugares comunes de un determinado tipo de relación con la realidad, ahora podemos mirarlos de forma trágica. El sol, por ejemplo. Lo miramos de forma distinta que en el pasado. Sabemos demasiado sobre él. Sabemos qué es el sol, qué ocurre en el sol, las ideas científicas que te-nemos han terminado por modificar nuestra relación con él. Yo, por ejemplo, a veces tengo la sensación de que el sol nos odia, y el hecho de atribuir un sentimiento a una cosa que es siempre igual a sí misma significa que ya no es posible un determinado tipo de relación tradicional, que para mí ya no es posible. Y digo el sol como podría decir la luna o las estrellas, o el universo entero. Hace unos meses, en Nueva York, compré un telescopio pequeño pero extraordinario, el Questar, un aparato de sólo medio metro, pero que nos acerca las estrellas de una forma increíble. Puedo ver de cerca los cráteres de la luna, los anillos de Saturno y mil cosas más. Pues bien, el telescopio me proporciona una percepción física del universo tan angustiosa que mi relación con el universo ya no puede ser la misma que antes. Con esto no quiero decir que ya no sea posible disfrutar de un día soleado o de un paseo bajo la luz de la luna. Sólo quiero decir que estas ideas de carácter científico han iniciado un proceso de transformación que terminará por cambiarnos a nosotros mismos, que nos llevará a actuar de una determinada manera y no de otra e, incluso, que cambiará nuestra psicología, los mecanismos que regulan nuestra vida. Ya no serán las estructuras económicas y políticas las que cambiarán al hombre, como sostiene el marxismo, sino que el hombre podrá modificarse a sí mismo y a esas estructuras como resultado de un proceso de transformación que lo implica en primera persona. Puedo equivocarme, naturalmente, en un plano general, pero no creo equivocarme en lo que se refiere a mi experiencia personal. Ahora, por volver a lo que usted llama mi búsqueda, a mi oficio, a mi terreno personal, está claro que, si esto es verdad, yo debo mirar el mundo con ojos distintos, tengo que intentar penetrar en él por caminos desacostumbrados, puesto que todo cambia: cambia la materia narrativa que tengo entre las manos, cambian las historias, los finales de las historias, y yo quiero anticiparlo, tratar de expresar lo que creo que está ocurriendo. Realmente, estoy haciendo un gran esfuerzo por buscar determinados núcleos narrativos que no sean ya los del pasado, aunque no sé si lo conseguiré, porque siempre hay cosas que escapan a nuestra voluntad y al propio acto creativo.
En esta película [Professione: Reporter] yo diría que lo ha logrado: aunque hay momentos en los que el esquema nos resulta conocido, produce un tipo de turbación completamente novedoso.
No lo sé. No sé si usted estará de acuerdo, si los demás espectadores podrán estar de acuerdo, pero en esta película he buscado instintivamente soluciones narrativas distintas a las que son habituales en mí. Es cierto, el esquema de fondo puede ser familiar, pero, mientras rodaba, cada vez que sentía que me movía en un terreno ya conocido, procuraba cambiar de camino, desviarme, resolver de otro modo algunos momentos de la historia. Incluso la forma en la que me daba cuenta resulta curiosa. Notaba una especie de súbito desinterés por lo que estaba haciendo y ésa era la señal de que tenía que cambiar de dirección. Hablamos de un terreno sembrado de dudas, de angustias, de iluminaciones imprevistas. Sin duda, se trataba también de mi necesidad de reducir al mínimo el suspense, un suspense que, aún así, debía permanecer, pero como un elemento indirecto, mediado. Hubiera sido muy fácil hacer una película de suspense. Teníamos perseguidores y perseguidos, no me faltaba ningún ingrediente, pero habría caído en la banalidad, no era eso lo que me interesaba. Ahora bien, no sé si he logrado crear realmente un relato cinematográfico que transmita la emoción que he sentido. Pero siempre que se acaba una película, de lo que menos seguro se está es de esa misma película.
Yo diría que ha conseguido establecer una relación nueva con los espectadores desde el primer momento. A mí, por ejemplo, lo primero que me ha sorprendido de su película es algo que no tiene.
¿Ah, sí? ¿El qué?
Durante los primeros minutos me di cuenta de que faltaba algo y no conseguía distinguir qué era. Después he comprendido que era la música y a continuación me he dado cuenta de que no podía ser un hecho casual, sino que la ausencia de música tenía para usted una función musical, como una no música que introdujera al espectador en una especie de vacío y que dejara también una zona vacía en sus sentimientos.
Esa «zona vacía», como usted la llama, era intencionada. En realidad, yo no comulgo con los gustos de quienes emplean música para subrayar de forma dramática, alegre o romántica determinados momentos de la película. Creo, en cambio, que las imágenes de una película no necesitan el apoyo de la música, sino que por sí solas pueden crear una cierta sugestión. El hecho de que usted se haya percatado de la ausencia de música significa para mí dos cosas: primero, que las imágenes eran lo bastante potentes como para sugestionarlo, para producirle ese leve, ambiguo sentido de vacío y de angustia, sin necesidad de ayuda. Segundo, que su oído, acostumbrado a la música en otras películas, lejos de quedar desconcertado, ha captado ese silencio de forma que el desarrollo del sentido de vacío que procedía de las imágenes quedara favorecido en cierto modo. Pero lo cierto es que yo no me propuse claramente añadir ese efecto. Más bien es una consecuencia de mi idea del cine. Yo uso poquísima música. Me gusta que la música tenga un origen en la propia película: una radio, alguien que canta, lo que los americanos llaman source music. Ésa es la música que hay en la película. Por otra parte, el protagonista es un periodista, es decir, un personaje bastante astuto, aventurero, acostumbrado a las emociones hasta el punto de que incluso puede controlarlas, alguien que no se impresiona fácilmente. Un personaje así no tiene ninguna necesidad de un comentario musical.
En cierto sentido, su película es una película de aventuras, una elección novedosa e impredecible por su parte. ¿Cuáles son las razones culturales de esta elección?
El elemento aventurero no me es del todo extraño. Ya estaba presente en Zabriskie Point y estaba, sobre todo, en una película cuya historia he escrito, de la que he desarrollado el guión y he preparado hasta el último detalle, pero que no he podido rodar. Una película que se hubiera titulado Tecnicamente dolce. Ahora bien, desde Zabriskie Point hasta Professione: Reporter, pasando por Tecnicamente dolce, me he percatado de una especie de oscura indiferencia, de la necesidad de salir, a través de los protagonistas de estas películas, del contexto histórico en el que vivo y en el que vivían los personajes, es decir, un contexto urbano, civil, civilizado, y entrar en un contexto distinto, como el desierto o la jungla, donde al menos se puede imaginar una vida más libre y más personal, y donde esta libertad puede verificarse. El carácter aventurero, el personaje del periodista que cambia de identidad para librarse de sí mimo, nace de esta necesidad.
¿Se puede decir que esa necesidad es la necesidad de liberarse de la vida moderna e incluso de la historia…
De un cierto tipo de historia…
… y que, en sustancia, el tema de la película o, por lo menos, uno de los temas es esa imposibilidad de liberarse de la historia porque la historia siempre acaba por capturar al que trata de huir?
Es posible que la película también se pueda interpretar de esa forma. Pero ése es otro problema. Fijémonos un poco en el personaje. Es un periodista, es decir, un hombre que vive entre palabras e imágenes y frente a las cosas, un hombre obligado por su profesión a ser siempre y únicamente el testigo de los hechos que ocurren ante sus ojos, testigo y no protagonista. Los hechos ocurren lejos de él, independientemente de él y todo lo que puede hacer es racionalizarlos una vez ocurridos para relatarlos. O, si resulta que él está presente, mostrarlos. Después está la obligación artificial de la objetividad propia del oficio. Yo creo que esto puede ser un aspecto inquietante, frustrante, de la profesión de periodista y si, junto con esa frustración de fondo, un periodista carga, como el personaje de la película, con un fracaso matrimonial, una relación errada con un hijo adoptivo y otros problemas personales, se puede entender su deseo de tomar la identidad de otro cuando se le presenta la oportunidad. El personaje se libera de sí mismo, de su propia historia, no de la historia en una acepción más global. De hecho, cuando descubre que el hombre cuya identidad ha asumido es un hombre de acción que actúa e interviene en cuanto sucede, y no un simple testigo, intenta asumir no sólo su identidad sino también su papel, su papel político. Pero la historia del otro, tan concreta, tan construida sobre la acción, se revela un peso demasiado grande para él. La acción se vuelve problemática.
Generalmente, en sus películas la dimensión política está totalmente implícita. En este caso, por el contrario...
A mí me parece que en este caso está más implícita que explícita. De todas formas, la política es un asunto que me interesa mucho y que sigo muy de cerca. Hoy, en particular, tratar de saber cómo somos gobernados y cómo deberíamos ser gobernados, controlar lo que hacen las personas que dirigen nuestra existencia, es un deber moral de todos, porque no hay alternativa, no tenemos más que esta existencia y tenemos que intentar vivirla del modo mejor y más justo para nosotros y para los demás. Naturalmente, yo me ocupo de política a mi manera, no como un político de profesión, sino como un hombre que hace películas. Trato de hacer mi pequeña revolución personal con las películas, intentando sacar a la luz ciertos problemas, ciertas contradicciones, de suscitar en el público determinadas emociones, de hacer experimentar al público unas cosas y no otras. A veces ocurre que una película se interpreta de una forma distinta a las intenciones del director, pero puede que eso no tenga demasiada importancia, puede que no importe que las películas se entiendan y se racionalicen, basta con que se vean como una experiencia directa y personal.
Dice que no hace falta entender las películas, y que basta con sentirlas. ¿Este discurso vale sólo para los productos artísticos o puede extenderse a la realidad en general?
Puede que me equivoque, pero tengo la impresión de que la gente ha dejado de preguntarse el porqué de las cosas, quizá porque sabe que no hay respuesta. La gente intuye que no hay puntos de referencia seguros, que no hay valores, que ya no hay nadie a quien apelar. Tampoco puede apoyarse ya en la ciencia, porque los resultados de la ciencia no son definitivos, sino provisionales, temporales. Es un hecho que los ordenadores no se pueden vender sino alquilar porque, entre que uno se encarga y se recoge, ha aparecido otro más perfeccionado que deja obsoleto el modelo anterior. Este continuo progreso de la máquina, que vuelve inútil la posesión de aparatos porque siempre habrá otros mejores, empuja a la gente a no preguntarse ni siquiera qué es la máquina, qué es un ordenador, cómo funciona. Se conforman con los resultados de la máquina. Y quizá todo es igual, quizá este esquema se repite en cada aspecto de nuestra vida sin que nos demos cuenta. Esto puede parecer contradictorio con lo que he dicho antes, pero no lo es, porque si el conocimiento de la cosa se modifica, se modifica también la imposibilidad de entenderla. Hay en todo esto una cierta desconfianza en la razón. Pero quizá la gente se ha dado cuenta de que no es cierto que la razón sea el elemento fundamental que gobierna la vida de los individuos y de la sociedad y tiende, pues, a apoyarse en el instinto y en otros centros de la percepción. No me explico de otro modo el desencadenamiento del instinto violento, sobre todo en las generaciones jóvenes.
A propósito de la posibilidad de perfeccionar siempre los medios técnicos: en Professione: Reporter ha obtenido usted resultados extraordinarios en el aspecto técnico y expresivo. ¿Está totalmente satisfecho con el medio que emplea?
En absoluto. El medio está muy lejos de ser perfecto. Yo me siento algo constreñido dentro de los límites técnicos del cine tal como lo conocemos hoy. Siento la necesidad de medios más elásticos y avanzados que permitan, por ejemplo, un control más inmediato del color. Lo que puede obtenerse hoy en un laboratorio trabajando con la película ya no basta si se necesita usar el color de una forma más funcional, más expresiva, más directa, más inventiva. En este sentido, las cámaras de vídeo son seguramente mucho más ricas que las cámaras cinematográficas. Con las cámaras de vídeo se puede, por decirlo de algún modo, pintar una película usando colores electrónicos a medida que se rueda. En Deserto rosso hice algunos experimentos de este tipo interviniendo directamente sobre la realidad, es decir, coloreando las calles, los árboles, el agua. Con la cámara de vídeo no hace falta llegar a esos extremos. Basta apretar un botón para que se añada el color con la intensidad deseada. El único problema es el paso de la cinta magnética al celuloide, pero este proceso se puede llevar a cabo con resultados bastante satisfactorios.
¿Cree usted que el empleo de este nuevo medio podría condicionar también los temas, sugerirle nuevos temas?
Es probable. Hoy día hay muchos temas que nos están vedados. En el cine de hoy se corre el riesgo de mostrar ciertas dimensiones metafísicas, ciertas sensaciones, de forma sólo aproximada debido, justamente, a las limitaciones del medio técnico. No se trata de emplear instrumentos cada vez mejores para obtener imágenes cada vez más bellas, sino para profundizar en el contenido, para captar mejor las contradicciones, los cambios y los ambientes. El cine sobre cinta magnética está ya bastante maduro, aunque los que hasta ahora lo han empleado han buscado efectos bastante banales, planos. Puede dar unos resultados extraordinarios si se usa con discreción, con una función poética.
¿El cine del futuro se hará con cámaras de vídeo?
Yo creo que sí. Y el desarrollo siguiente será el cine láser. El láser es una cosa verdaderamente fantástica. En Inglaterra he visto un holograma, es decir, una proyección hecha con láser, y me he llevado una impresión extraordinaria. Era un coche pequeño, proyectado sobre una pantalla de vidrio, y no parecía la imagen de un coche, la representación de un coche, sino un coche de verdad, perfectamente tridimensional, suspendido en el vacío. Tanto fue así que instintivamente alargué la mano para tocarlo. El efecto estereoscópico era increíble. No solo eso, sino que cuando el rayo se desplazaba también se desplazaba la imagen y se podían ver los laterales, la parte posterior. Tendrán que pasar muchos años, pero es evidente que el láser es el desarrollo del cine. Por ahora los hologramas se proyectan sobre una pantalla plana, pero los científicos que experimentan con él planean proyectarlo sobre un volumen transparente que pueda colocarse en el centro de una sala, de manera que los espectadores podrán dar vueltas a su alrededor, eligiendo su ángulo de visión.
Una especie de invención de Morel... ¿Cree, siquiera paradójicamente, que en un futuro lejano se podrá llegar a tanto, es decir, a proyectar a nuestro lado y sin necesidad de una pantalla imágenes tridimensionales incluso de personas, a vivir junto a personas que no existen?
Eso habría que preguntárselo a un científico o a un escritor de ciencia ficción. Pero en lo que a mí concierne, yo no pondría límites a este tipo de descubrimientos, porque quizá no los tienen. Creo que todo lo que la ciencia ficción ha imaginado hasta ahora podrá incluso parecer infantil comparado con los descubrimientos del futuro. En estos momentos, hasta la ciencia ficción está condicionada por los limitados conocimientos científicos que se encuentran a nuestra disposición. Únicamente conseguimos hacer excursiones a mundos que tienen el nuestro como punto de referencia. Pero en el futuro, ¿quién sabe? Es inútil plantearse preguntas para las que no hay respuesta. Ahora bien, según un punto de vista «operativo», ¿no es ya una afirmación significativa decir que una determinada pregunta carece de sentido? Y ahora tomemos por buena también la suya. Y divirtámonos pensando que quizá acabemos realmente creando en un laboratorio la situación imaginada en la novela de Bioy Casares, La invención de Morel: una isla desierta, habitada únicamente por imágenes de personas que no existen. Con todo lo que de misterioso, angustioso y ambiguo comporta una cosa así. Pero puede que también los conceptos de misterio, angustia y ambigüedad hayan cambiado para entonces.
Eros [episodio «Il filo pericoloso delle cose»], 2004
Más allá de las nubes, 1996 [codirigida con Wim Wenders]
Identificación de una mujer, Italia, 1982
El misterio de Oberwald, Italia, Alemania Occidental, 1981
Professione: reporter, 1975
Zabriskie point, 1970
Blow up, 1966
Tres perfiles de mujer (I tre volti) [episodo «Il provino»], 1965
El desierto rojo, 1964
El eclipse, 1962
La noche, 1961
La aventura, 1960
El grito, 1957
Las amigas, 1955
Amor en la ciudad [episodio «Tentato suicidio»], 1953
Los vencidos, 1953
La señora sin camelias, 1953
Crónica de un amor, 1950
DOCUMENTALES
Lo sguardo di Michelangelo, 2004
Noto, Mandorli, Vulcano, Stromboli, Carnevale, 1993
Kumbha Mela, 1989
Ritorno a Lisca Bianca, 1983
Chung Kuo - Cina, 1972
La funivia del faloria, 1950
La villa dei mostri, 1950
Superstizione, 1949
Ragazze in bianco, 1949
Bomarzo, 1949
Sette canne, un vestito, 1949
L’amorosa menzogna, 1949
Roma-Montevideo, 1948
Oltre l’oblio, 1948
N. U. - Nettezza urbana, 1948
Gente del Po, 1943
Entrevista publicada originalmente en L’Europeo el 18 de diciembre de 1975, y reeditada en 1994 por la editorial Marsilio en el libro Fare un film è per me vivere.
pancha 14 Dic. 2008

