Dennis Hopper


Dennis Hopper

El actor maldito
Su mirada inquietante le convierte en el actor ideal para interpretar a peligrosos perturbados. Conocido por sus fiestas locas, y porque sus abusos del alcohol y de las drogas han estado a punto de conducirle al cementerio, Dennis Hopper es un hombre polifacético, que ejerce como fotógrafo y pintor. No sólo ha interpretado papeles inolvidables en dos centenares de títulos, sino que también ha destacado como guionista y director.
Dennis Hopper

Nacido el 17 de mayo de 1936 en Dodge City (Kansas), Dennis Lee Hopper estaba muy interesado en todas las facetas artísticas desde niño, cuando hacía sus pinitos con la pintura, pero también anhelaba convertirse en actor. A los 19 años ya participaba en series televisivas, con pequeños papeles en series como Medic. Fue el maestro Nicolas Ray quien le ofreció la oportunidad de debutar en la pantalla grande, primero con una pequeña interpretación sin acreditar en el westen de culto Johnny Guitar, después con un papel algo mayor en Rebelde sin causa. El protagonista, James Dean, volvió a coincidir con él en Gigante, y se convirtió en un gran amigo de Hopper, que después de su prematura muerte sufrió un trauma, e intentaba adoptar su estilo de vida e imitarle en todo. A consecuencia del shock, empezó a tener problemas serios con el alcohol, y llegó a montar fiestas salvajes con el entonces jovencísimo Elvis Presley.

Tras un pequeño papel como forajido en Duelo de titanes, Hopper interpretó a Napoleón Bonaparte en La historia de la humanidad. A pesar de su talento, era un joven conflictivo y rebelde que llegó a desesperar a Henry Hathaway, a cuyas órdenes rodaba Del infierno a Texas. Al parecer, el veterano Hathaway tuvo que repetir más de ochenta veces una toma porque Hopper insistía en poner en práctica las técnicas que había aprendido esos días en el Actor's Studio, donde se había matriculado. Desesperado porque no seguía sus pautas, Hathaway llegó a gritarle y juró que se ocuparía personalmente de que no volviera a trabajar en el cine.

Durante prácticamente una década, Hopper estuvo exiliado de Hollywood, y se refugió en series como Bonanza o En los límites de la realidad y en películas de serie B como El viaje, de Roger Corman, un film psicotrópico sobre adictos al LSD que contaba con un guión escrito por Jack Nicholson. Además, durante esta época, probó fortuna como pintor y fotógrafo y se hizo amigo del artista Andy Warhol.

A mediados de los 60, Hopper regresó a Hollywood, donde se habían olvidado de que era un actor conflictivo. Primero consiguió pequeños papeles en La leyenda del indomable y Cometieron dos errores. Hathaway se reconcilió con él, pues le dio un papel destacado en Valor de ley, protagonizada por John Wayne, actor que dejó mucha huella en Hopper, a pesar de algún pequeño enfrentamiento. El mismo año en el que rodó ese western, 1969, Hopper sorprendía a propios y extraños con un film que cambiaría para siempre los cimientos de Hollywood, Easy Rider, su debut como director. Esta legendaria 'road movie' supone un exhaustivo retrato de la generación de mayo del 68 y la guerra de Vietnam. Peter Fonda y el propio Hopper interpretaron a los protagonistas, dos tipos que viajaban en moto a Nueva Orleans para celebrar el carnaval. Por el camino se encuentran a personajes curiosos como el que interpreta Jack Nicholson. El film triunfó en las carteleras, y los productores de Hollywood trataban de imitar la fórmula, en busca de películas de presupuesto tan bajo como Easy Rider que pudieran triunfar entre el público joven. Y sin embargo, la vida de Hopper se fue al traste por culpa de sus excesos, ya que se había pasado todo el rodaje drogado, lo que provocó que su esposa, la actriz Brooke Hayward (Seis grados de separación), le pidiera inmediatamente el divorcio. A continuación estuvo casado con Michelle Phillips, cantante de The Mamas & The Papas durante sólo 8 días, tras los cuales se volvió a divorciar. Tres esposas más completan la azarosa vida sentimental del actor.

Tras el éxito de Easy Rider, Hopper obtuvo un presupuesto holgado para rodar The Last Movie, un film sobre un desastroso rodaje en el que muere un especialista. Pero el rodaje real en Perú fue aún peor, pues Hopper no paraba de organizar fiestas brutales en el hotel, donde se consumían todo tipo de drogas, hasta el punto de que el gobierno de Perú decidió detener el rodaje. The Last Movie fue un fracaso en taquilla, y Hopper se vio condenado a un nuevo exilio, esta vez en Europa. Allí rodó El otro lado del viento, un film de Orson Welles que nunca llegó a estrenarse, y también realizó una modélica interpretación de Tom Ripley, asesino creado por Patricia Highsmith, en la obra maestra de Wim Wenders El amigo americano.

Francis Ford Coppola le llevó consigo a Filipinas para interpretar al desquiciado fotógrafo que sigue al coronel Kurtz en Apocalypse Now, y posteriormente le dio un papel en La ley de la calle. Con una filmografía tan sólida, y un enorme prestigio entre la crítica, se podría pensar que a Hopper se lo rifaban los grandes directores, pero en realidad huían de él pues sus abusos con las drogas asustaban a los realizadores incluso en Hollywood, donde habían visto de todo. Después de llegar a autolesionarse, porque aseguraba que oía gritos en su cabeza, fue ingresado en una clínica de Los Ángeles y decidió que había llegado el momento de intentar superar sus múltiples adicciones.

David Lynch le ofreció un papel que le iba al pelo en Terciopelo azul, donde era el sádico gángster Frank Booth, que atormentaba a una cantante interpretada por Isabella Rossellini. Con este trabajo y su brillante interpretación de un ex alcohólico en Hoosiers (Más que ídolos), Hopper inició una nueva etapa más madura en la que se integró en el cine de los grandes estudios. Rodó títulos como Extraño vínculo de sangre -debut como director de Sean Penn- o Amor a quemarropa, e incluso apareció en típicas películas para todos los públicos del mainstraim, como Speed -donde fue un brillante malvado-, Waterworld, Vaya par de idiotas, o El último voto. No abandonó del todo la televisión, pues protagonizó series como Crash, basada en el film de Paul Haggis, ni tampoco la dirección, pues fue el responsable de la interesantísima Colors (Colores de guerra) -sobre dos policías que viven una guerra de bandas juveniles en Los Ángeles-, entre otros títulos desiguales.

Juan Luis Sánchez



Dennis Hopper (Sumo)
Shafrazi, Tony


Taschen
546 Pág.
33 x 44 cm
tapa dura y caja.
Plurilingüe
978-3-8365-0057-9
9783836500579
$ 568.800



Los muchos mundos de Dennis Hopper


Un icono reacio a serlo captura una década de transformación cultural

La Edición de Coleccionista está limitada a 1.500 ejemplares numerados, cado uno firmado por el fotógrafo.

"Estaba haciendo algo que pensaba que podría tener cierto impacto algún día. En muchos sentidos, son realmente estas fotografías las que me mantuvieron activo creativamente."
—Dennis Hopper

En los años 1960, Dennis Hopper llevaba una cámara a todas partes: a los platós y los exteriores de filmación, a las fiestas, cenas, bares y galerías, al conducir por la carretera y al marchar en manifestaciones políticas. Fotografió a ídolos del cine, estrellas del pop, escritores, artistas, novias y completos desconocidos. Por el camino captó algunos de los momentos más interesantes de su generación con una visión aguda e intuitiva. Un icono a su pesar en el epicentro de la agitación cultural de esa década, Hopper documentó a aquellos como Tina Turner en el estudio, Andy Warhol durante su primer espectáculo en la Costa Oeste, Paul Newman en el plató y Martin Luther King a lo largo de la Marcha por los Derechos Civiles de Selma a Montgomery, Alabama.

En muchos sentidos, esta obra es la fotografía como película, una narración apasionante expresada mediante una serie de imágenes descarnadas: las tomas tempranas de corridas de toros en Tijuana, happenings en Los Ángeles y escenas callejeras muestran una libertad experimental que se traduciría en la vívida imaginería cinematográfica de Easy Rider (o Buscando mi destino) y más allá.

A partir de una selección de fotografías recopiladas por Hopper y el galerista Tony Shafrazi —más de un tercio de ellas nunca antes publicadas—, este exhaustivo volumen destila la esencia de la brillantemente prodigiosa trayectoria fotográfica de Hopper. También incluye ensayos introductorios de Shafrazi y el legendario pionero del arte de la Costa Oeste Walter Hopps y una extensa biografía por la periodista Jessica Hundley. Con extractos de las entrevistas de Victor Bockris a los famosos modelos, amigos y familia de Hopper, este volumen es una exploración sin precedentes de la vida y la mente de una de las personalidades más fascinantes de Estados Unidos.

Sobre la fotógrafa / el fotógrafo:
Dennis Hopper (n. Dodge City, Kansas, 1936) es un aclamado artista, actor, guionista y director que impresionó al público por primera vez con sus interpretaciones en Rebelde sin causa (1955) y Gigante (1956). Cambió el rostro del cine norteamericano con Easy Rider (o Buscando mi destino) [1969], la cual coescribió, dirigió y estelarizó. Hopper actuó en cientos de películas y espectáculos televisivos memorables, incluyendo Apocalypse Now (1979), Blue Velvet (o Terciopelo azul) [1986], Hoosiers (o Más que ídolos) [1986], True Romance (o Amor a quemarropa, o Escape salvaje) [1993], Basquiat (1997), Elegy (2008) y la serie de TV Crash (2008). Hopper comenzó a pintar de niño y empezó a tomar fotos en 1961, después de que su entonces esposa Brooke Hayward le regalara una cámara Nikon de 35mm por su cumpleaños. Sus pinturas y fotografías han sido exhibidas en todo el mundo, incluyendo la reciente retrospectiva "Dennis Hopper y el Nuevo Hollywood" en París. Vive y trabaja en Venice, California, con su esposa Victoria Duffy y sus tres hijos, Marin, Ruthanna y Henry.

Sobre los autores colaboradores:
Un inglés que se trasladó a Nueva York en 1973 y entró en contacto con Andy Warhol, la Factory e Interview, Victor Bockris ha escrito libros sobre Lou Reed, Andy Warhol, Keith Richards, William S. Burroughs, Patti Smith y Muhammad Alí.

Walter Hopps (1933-2005) fue uno de los comisarios líderes del arte del siglo XX. Cofundador de la galería Ferus en Los Ángeles y director del Museo de Arte de Pasadena, fue responsable de las primeras retrospectivas de Kurt Schwitters, Joseph Cornell y Marcel Duchamp. Un defensor clave del arte pop estadounidense, su estudio de 1962 "New Painting of Common Objects" fue el primero de su clase. Tras dirigir la Galería de Arte Moderno de Washington, emprendió la construcción del museo de la Colección Menil en Houston y se convirtió en su director fundacional en 1987.

Una cineasta y una periodista de arte, música y cine publicada con frecuencia, Jessica Hundley ha dirigido varios documentales y ha completado recientemente su segundo libro, una biografía de la leyenda del country-rock Gram Parsons.

Sobre el editor y autor:
Nacido en Abadán, Irán, de padres armenios, Tony Shafrazi estudió en Inglaterra desde los 13 años, graduándose del Royal College of Art en 1967. Establecido en Nueva York en 1969, expuso como artista conceptual por toda Europa y en Nueva York. De 1974 a 1978 asesoró y ayudó a formar una destacada colección al Museo de Arte Contemporáneo de Teherán. En 1979 abrió su galería en Nueva York, en la que presentó artistas norteamericanos de avanzada de los años 1980, incluyendo a Haring, Basquiat, Scharf, Brown y Baechler, mientras exhibía maestros de los 1960: Warhol, Ruscha y Hopper. Desde 1990 expuso la obra de Brian Clarke, Patrick Demarchelier, Robert Williams, Michael Ray Charles y David LaChapelle. Desde 1997 ha representado el Patrimonio de Francis Bacon y continúa montando muestras con calidad de museo, entre las más recientes la aclamada por la crítica "¿Quién teme a Jasper Johns?".

Boris

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